Concentración

ConcentracionObjetos para concentrarse: Esta forma de meditar es aparentemente fácil, pero en realidad muy difícil. Se recomienda al yogui que, en primer término, llegue a dominar hasta cierto punto los ejercicios respiratorios antes de aprender la meditación que consiste en “concentración en un punto”; de no ser así, le resultará difícil y aburrida.

Siéntate en una postura confortable. Coloca una imagen de tu Deidad favorita frente a ti. Observa la imagen con una mirada firme. Cierra luego los ojos y visualiza la imagen en el centro de tu corazón o en el entrecejo.

El punto vital de la concentración es atraer la mente hacia el mismo objeto una y otra vez, limitando al principio sus movimientos a un pequeño circulo. La concentración aumentará al disminuir el número de pensamientos. Ciertamente, es una tarea ardua reducir el número de pensamientos.

Del mismo modo que tienes que sacar con cuidado una tela que se te haya caído en una planta espinosa, quitando lentamente los pinchos uno por uno, tendrás que reunir asimismo con cuidado y esfuerzo los rayos dispersos de tu mente que están desperdigados en los objetos sensoriales desde hace muchos años. Al principio, desalentarás mucho y la tarea te resultará incluso desagradable.

Concentrar la atención en un objeto que está frente a nosotros es menos efectivo, que concentrar la mente en un determinado punto dentro del cuerpo. Fijar la atención en cualquier punto interior del cuerpo producirá resultados extraordinarios, y a veces espectaculares.

Una determinada experiencia psíquica se producirá al concentrarse en un centro especifico del cuerpo. Por ejemplo, la concentración en un punto entre las cejas producirá la experiencia de la "luz", y la concentración en el ombligo la experiencia de la beatitud.

Cuando la concentración se hace sobre el centro del corazón, las fuerzas positivas y negativas del cuerpo se unirán muy pronto y, con el tiempo producirán “el vacío iluminador” , o la experiencia del “vacío beatífico”. Los que siguen al tantrismo sostienen que cada uno de los siete centros principales (chakras) del cuerpo tienen funciones especiales y aplicaciones preferenciales. Doctrina de la Logia blanca

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