La ley del UNO

Las 48 leyes de la naturaleza

La ley del unoEl Todo y el Uno son idénticos, desde la unidad surge todo el universo, surge la totalidad y la talidad. Por ello el Cristo es Unidad Múltiple Perfecta, siendo la Multiplicidad perfecta porque surge de la unidad. Es por ello importante comprender la realidad de la unidad, tal como lo hicieron Pitágoras, Platón, Plotino y tantos filósofos de la antigua Grecia; también los cabalistas comprenden que, del Uno surge todo.

Nuestra propia conciencia surge del uno, y es lo que llama el Maestro Samael Aun Weor, la conciencia superlativa del Ser, para nuestra comprensión es necesario observar la unidad no dual, es decir no es la dualidad o los pares de opuestos los que forman la unidad, sino todo lo contrario es desde la unidad que surgen los pares e impares, hasta la infinitud del todo. Y por ello es imprescindible para que nuestra conciencia despierte que nos formemos en el Uno, que es el propio Absoluto, de donde todo surge, gracias a su única ley, la Ley del Amor.

Desde la Unidad todo se contempla, gracias al amor y la sabiduría que no condenan ni juzgan; desde la conciencia superlativa del Ser todo es contemplado, eso significa que contemplamos el cuerpo y la psiquis, como si fueran objetos, es decir que nuestros propios pensamientos, sentimientos serán observados desde la conciencia como si de objetos se trataran.

Lo explicaremos según el Franciscano San Buenaventura (siglo XII) él decía que teníamos tres ojos, el ojo del cuerpo, que sirve para ver el mundo corporal, físico o material; después tenemos el ojo de la razón, que nos servirá para pensar, razonar, reflexionar, junto con los sentimientos y emociones que acompañan a todo pensamiento, aquí se está refiriendo a nuestra mente intermedia; y el tercer ojo es el ojo de la contemplación, que es el ojo divino, el ojo de la conciencia superlativa del Ser.

Así tenemos tres ojos que corresponden a las tres mentes, según San Buenaventura, el ojo del cuerpo que utilizara la mente sensual, el ojo de la razón que utilizara la mente intermedia, y el ojo de la contemplación que utilizara la mente interior, mediante la conciencia superlativa del Ser.

El ojo de la contemplación, es el ojo divino, el ojo que nos dará la luz para ver la realidad de nuestro cuerpo, así como la realidad de nuestros pensamientos y sentimientos; el ojo de la contemplación está mucho más allá de nuestra razón, la contemplación u ojo divino, no está sometido a la lógica racional, pues es una visión profunda, que viene desde nuestro Ser original, aquel que siempre fue, es y será, por tanto, el ojo de la contemplación surge del Uno y su lógica es intuitiva.

El ojo contemplativo ve los pensamientos y emociones, desde la distancia profunda del Ser por lo que ve tales pensamientos y sentimientos como objetos, que entran y salen, viene y van, aparecen y desaparecen, no se identifica el ojo contemplativo con nada pasajero, transitorio o finito, porque es la visión profunda y real del Ser.

De ese modo es cómo podemos auto-observarnos realmente, pues así nos dice el maestro Samael Aun Weor: Aun cuando parezca increíble, cuando el estudiante se observa a si mismo no se recuerda a sí mismo. Los aspirantes, fuera de toda duda, realmente no se sienten a si mismos, no son conscientes de sí mismos. Parece algo inverosímil que cuando el aspirante gnóstico auto‑observa su forma de reír, hablar, caminar, etc., se olvida de sí mismo, esto es increíble, pero cierto.

Sin embargo, es indispensable tratar de recordarse a sí mismo, mientras se auto‑observa, esto es fundamental para lograr el despertar de la conciencia. Auto‑observarse, auto‑conocerse, sin olvidarse de si mismo, es terriblemente difícil, pero espantosamente urgente para lograr el despertar de la Conciencia. La intima recordación de sí mismo. Blogg Gnosis sabiduria innata. Rafael Pavía

Las 48 leyes de la naturaleza

Añadir un comentario