El Rey David

Rey david e¡QUE EL SEÑOR NOS CONSTRUYA LA CASA! ¡QUE EL SEÑOR NOS GUARDE LA CIUDAD! ¡QUE NOS LLENE DE SUS RIQUEZAS! ¡Y NOS GUARDE SIEMPRE DEL MAL! A través de la filosofía gnóstica, queremos hacernos eco del Rey David en su salmo 126 para reflexionar en su mensaje.

El Rey con su canto nos invita a llevar una vida en armonía en donde gocemos de las divinas riquezas y estemos a salvo de cualquier contratiempo.

 “Que el Señor nos construya la casa” y dejamos que los arquitectos, ingenieros y albañiles sean sus manos. Pero hay una gran responsabilidad que no podemos dejar en manos de nadie ¿Cómo construimos y amueblamos nuestra casa? ¿cómo la decoramos, con qué materiales?

Hay una casa habitada por cada uno de nosotros que es la casa del corazón, la casa de nuestra alma que debemos construir, amueblar y decorar… Entonces, cuando nuestro albañil es el Padre ¡que gozo! Él puede hacerlo maravillosamente. Pero debemos permitírselo, porque Él respeta nuestra libertad y nuestra creatividad. El éxito dependerá precisamente de qué tanto nos pongamos en sus Manos.

“Que el Señor nos guarde la ciudad” esa ciudad psicológica en donde a veces pululan malas gentes pedimos que solo Él sea nuestro buen guardián. Los centinelas y vigilas solo deben obedecer a sus órdenes, pero ¿estamos seguros de que nos gusta la Ley y el ordenamiento que Él nos propone?

Hay veces que trasgredimos las normas y pretendemos que, aun así, todo nos vaya bien. Él nos pide coherencia. Vivir y respetar como queremos que otros vivan y nos respeten. “Que nos llene de sus riquezas” … Pero no son riquezas acumulables del materialismo. Son riquezas de valores. Queremos una casa adornada con todas las joyas, prendas y trofeos espirituales.

Que haya alegría, amor, caridad, comprensión, tolerancia, etc., etc. Entonces, sus riquezas nos alcanzarán para llenar nuestra casa y también para regalar a nuestros seres queridos. Porque la riqueza espiritual crece cuando se comparte. Y nos guarde siempre del mal” Nuestra casa así de llena de valores y decorada de virtudes, con un buen guardián, es plato apetitoso para los ladrones… ¿Quiénes son ellos? Aquellos que odian el Reino del Amor y de la Sabiduría. Los violentos, los anárquicos, los viciosos y todos aquellos que desean tener una bella casa, pero que no permiten que el Señor la construya.

Venimos al mundo para aprender a construir, para aprender a vivir, para permitir que el Dios Padre que habita en cada uno de nosotros, haga una gran obra de ingeniería en la construcción de nuestra casa, su Hogar. Ojalá que nuestra vida esté bien cimentada, con valores fuertes que, no permitan echar por tierra la hermosa construcción que el Padre tiene proyectada para cada uno de nosotros. En nuestras manos está. Sagrario Galdós Echezarreta

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