Análisis de la Obra escrita de Samael Aun Weor

A w menu 1Samael Aun Weor (1917-1977) es autor de mas de 60 libros escritos a lo largo de casi 30 años.

Sus libros son un compendio de muy diversas temáticas que incluyen referencias a mitologías, culturas, religiones y a algunos autores cuidadosamente seleccionados, enmarcado todo con revelaciones intimas del autor. Todo esto hecho con la intención expresa de explicar y develar el camino iniciático desde su propia perspectiva y experiencia.

A lo largo de ese proceso la descripción inicial se convirtió con el paso de los años en un planteamiento mas completo denominado “la senda de la Auto Realización Íntima del Ser” y en los últimos años de su vida por llegar a sintetizar todo en la escueta pero altamente simbólica expresión: “el camino de la liberación final”, que hizo que sus enseñanzas, eminentemente cristianas, se emparentaran con las del budismo.

Si quisiéramos resumir todos sus libros podríamos decir que comienzan con la frase: “la iniciación es la misma vida....si quieres la iniciación escríbela sobre una vara...esa “vara” es tu columna vertebral”, la cual viene en su primer libro.

Dando inicio así a una prolífica actividad que lo hace esmerarse en describir los procesos para el “despertar del Kundalini”, su ascenso por la columna vertebral, las cuidadosas y estrictas reglas que lo rigen, denominadas por él “los méritos del corazón”, así como sus implicaciones prácticas, es decir, grados y facultades que le son inherentes. Esto sucede casi simultáneamente a su etapa de divulgador y a un rasgo que le caracterizó toda su vida: la de investigador. Esto se acentuó especialmente cuando antes de terminar la década de los 50`s asumió la investidura de “Avatara de la nueva Era de Acuario” descrito por el como equivalente a “mensajero” y esgrimirlo como la razón para escribir tantos libros de temática tan variada.

Sin embargo, inexorablemente, sus últimos libros culminan en una descripción detallada y amplia del proceso de Cristificación, que además se distingue por el singular rasgo de ser transmitida en primera persona.

Dado que el desarrollo interior tiene mucho que ver con las experiencias místicas o vivencias en los mundos internos, el lo describe como un proceso basado en el despertar de la conciencia. La premisa básica es que el ser humano actual vive con la conciencia dormida y lo primero que debe de hacer es despertarla. El dormido nada puede hacer.

Es importante saber que dejó un manuscrito, que fue publicado póstumamente en forma de libro, en el que advierte en forma premonitoria: “Toda visión verdaderamente positiva, debe estar totalmente corroborada por los hechos concretos del mundo físico... La Verdad no se aleja de la naturaleza humana". “Si lo que consideramos verdad se aparta de la naturaleza humana, entonces, no puede ser verdad”. Esto es importante pues desde sus primeros libros advirtió que estos conocimientos, divulgados y organizados por él a manera de enseñanza, no son para las multitudes, sino “para los pocos”, título bajo el cual fue publicado ese manuscrito.

El primer libro que escribió fue publicado en Ciénega, Colombia, en el año de 1950. Se tituló: “El Matrimonio Perfecto o La Puerta de entrada a la Iniciación” y estaba firmado por “AUN WEOR”. Se editaron 2000 ejemplares, los cuales fueron distribuidos entre discípulos y conocidos, pronto se fueron difundiendo de mano en mano y enviados por correo a otras ciudades y países de Sur América, su efecto no tardó en generar la llegada al autor de cartas tanto de Colombia como de otros países de manera que, según su propio testimonio, así se fue gestando lo que después llegaría a ser el Movimiento Gnóstico.

El lenguaje práctico y directo que utilizó en ese su primer libro, rasgo que predominó en su estilo literario, chocó frontalmente con el esoterismo en boga en aquella época, que estaba dominado por la literatura esotérica del siglo XIX y de la primera mitad del XX y que era predominantemente de origen Europeo. El tono de sus primeros escritos son un reflejo de la problemática local de esa época; con beligerancia y afirmaciones audaces logró abrirse paso y llamar la atención.

En las primeras obras escritas encontramos elementos de las enseñanzas Rosacruces, Teosóficas, etc., ya que perteneció a varias de ellas en su etapa juvenil. Años después es notoria la presencia de las enseñanzas de Krishnamurti y Gurdjieff en sus libros.

En sus obras –sobre todo en las primeras- es posible encontrar citas y referencias explícitas a Arnoldo Krumm Heller en lo relacionado a los Rosacruces, a Elena Petronila Bavatsky y su Teosofía, a Krishnamurti en relación a la meditación y el análisis de la mente y a Gurdjieff en lo relacionado al Cuarto Camino.

El comentaba que leía poco y que se obligaba a meditar en lo que leía e investigar en los mundos internos el sentido de las afirmaciones de los autores que consultaba. Se ha publicado un caso ilustrativo de esta actitud respecto a las coincidencias que tuvo con otros autores, la cual corresponde a un anotación de su puño y letra, al margen del libro “Relatos de Belcebú a su nieto”, escrito por Gurdjieff: “...Repetir como loros, escribiendo lo que otros escribieron es deterioro mental, degeneración. Empero, vestir nuestras propias ideas y experiencias vividas, con rico lenguaje y citas de textos y autores, es indispensable para hacer obra grande en favor de la Humanidad”. Su autor preferido, según algunas de las personas allegadas, fue Fulcanelli.

Los libros de años posteriores a esa etapa que el denominaba como del “deshierbe y preparación del terreno” propias de los agricultores antes de sembrar, se caracterizan por enfocarse exclusivamente a las temáticas del desarrollo interior o proceso iniciático, con un marcado esmero en asegurar solo lo que ya hubiera experimentado personalmente.

Haciendo un análisis cronológico del contenido de su obra escrita, es posible identificar en sus libros los conocimientos que iba adquiriendo en su propio proceso iniciático; así podemos describir el siguiente orden: Iniciaciones de misterios menores: El Matrimonio Perfecto de Kinder o Puerta de Entrada a la Iniciación. (1950)

Iniciaciones de Misterios Mayores: Primera Iniciación, Libro “La Revolución de Bel” (1950), Segunda Iniciación, Libro “Apuntes Secretos de un Gurú” (1952), Tercera Iniciación, Libro “Las Siete Palabras” (1953), Cuarta Iniciación, Libro “Rosa Ígnea” (1954), Quinta Iniciación, Libro “Voluntad Cristo” (1959)

En el año de 1954 se dio el nacimiento espiritual, es decir la encarnación de su Real Ser, por lo que a partir de esa fecha comenzó a firmar sus libros como SAMAEL AUN WEOR.

Las reacciones a los libros no solo incluían entusiasmo y seguidores, sino también detractores, por ejemplo el libro “Apuntes secretos de un gurú” lo escribió desde la cárcel. Para evitar problemas se recluyó en lo alto de la sierra nevada de Santa Marta, Colombia, sin embargo aun en la soledad de la Sierra las persecuciones continuaban por lo que decidió abandonar Colombia ya que su vida corría peligro. Entonces emprendió con su familia un duro viaje que los llevó a recorrer todo Centro América hasta llegar a México.

En 1955, ya en México, escribió el libro “Misterios Mayores”, síntesis de los trabajos iniciáticos que había realizado en las Cinco Iniciaciones de Misterios Mayores. En ese libro, dividido en tres partes, dedicó la tercera parte a dar por primera vez pautas organizativas para el Movimiento Gnóstico, pero todavía estaba reacio a darle forma a una organización como tal se les conocía, por lo que se limitó a dar indicaciones sobre “El Apostolado” y la necesidad de que surgieran Instructores Gnósticos para que se abriesen “Lumisiales” (puntos o centros de Luz) por todas partes...

Al difundir públicamente como de origen Gnóstico sus enseñanzas, es decir identificadas con el Cristianismo y Jesús el Cristo, se esmeró en entregar un Mensaje de Navidad cada año, lo cual hizo desde el año 1952 hasta el 1977. Con la característica de que a partir del año 1964 los mensajes fueron libros completos escritos, uno cada año, y subtitulados “mensaje de navidad”.

Al analizar esos libros es posible destacar aquellos aspectos relevantes de sus enseñanzas que tuvieron un desarrollo paulatino hasta llegar a ser lo que son ahora: En 1960 fue cuando por primera vez afirmó que las gentes no tienen encarnada su Alma, que sólo poseen un embrión de Alma, y que para encarnar Alma se necesita tener creados los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser.

Al principio de su labor de difusión pensaba que todos los seres humanos tenían los cuerpos internos, principalmente porque él ya los tenía, ya que los había creado de otras existencias. Además esas afirmaciones eran parte de la influencia de la literatura esotérica de entonces, que daba por hecho que todos los hombres poseen ya los cuerpos internos. Una vez que comprobó que el “animal intelectual equivocadamente llamado hombre”, (forma que acostumbraba usar para referirse a la humanidad) no posee los auténticos cuerpos astral, mental y causal, que no nace con ellos, y que debe crearlos intencionalmente, incluyó en sus libros la necesidad del “nacimiento segundo”.

Otro aspecto relevante en esa primera etapa, fue que cuando empezó a escribir libros no estaba muy claro el tema del “Yo”, pues en algunas de sus primera obras utilizó los términos clásicos de la literatura pseudo-ocultista de la época, como “Yo Superior”, “Yo-Cristo”, “Yo Divino”, etc., para referirse a el Ser. Años después hizo una clara diferenciación entre el SER y el EGO, eliminando radicalmente toda clase de “yoísmo” al referirse a el Ser interno.

Una vez alcanzado la claridad en el proceso de eliminación del Ego y la creación de los cuerpos internos, en 1962, sintetizó su propuesta en lo que llamo los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia: La “muerte mística” (eliminación del ego), el “nacimiento segundo” (la creación de los cuerpos existenciales superiores del Ser) y el “sacrificio por la humanidad” ( esfuerzos dedicados a enseñar a otros el camino de la auto realización).

Es a partir de 1963 que habla sintéticamente del por qué y el para qué de la existencia del Movimiento Gnóstico como organización, sin embargo es en lo referente a los contenidos que los cambios eran cada vez mas evidentes.

En el Mensaje de Navidad de 1964-1965, titulado “Técnica para la disolución del Yo”, es notoriamente perceptible ese cambio, ahí inició el proceso que el llamaba dar la enseñanza en una “octava superior” como metáfora del lenguaje musical. A partir de esos años fue que comenzó a plantear claramente el trabajo psicológico de la muerte del Yo. Durante la etapa previa, -los libros de los años cincuenta-, hablaba de “santificación” y el trabajo sobre los defectos era presentado como una lucha de voluntad, es decir negarse a sí mismo a base de disciplina.

Sin embargo a pesar de que ya hablaba de la necesidad de “Morir en sí mismo”, aún no había llegado a describir el proceso de la “desintegración” del ego. Esto es notorio precisamente en ese libro que fue el ultimo en el que seguía enseñando la eliminación del Yo a través de la comprensión.

Esa insistencia -que duró varios años- en lograr a través de la comprensión la eliminación el Yo psicológico, se debe a que así lo había leído en las enseñanzas del Cuarto Camino de Gurdjieff y en los escritos de Krishnamurti.

Para 1966 llegó a la conclusión de que no basta sólo con comprender, descubrió que hace falta “algo más” para eliminar el Ego. En el mensaje de navidad de ese año “El Collar del Budha”, dedicó todo un capítulo, titulado “El Kundalini”-, a enseñar por primera vez en su Obra, que sólo la Madre Divina tiene el poder exclusivo para eliminar el Ego. A partir de entonces en todos sus libros insistió, una y otra vez, en este principio fundamental de la Enseñanza Gnóstica.

Adicionalmente comenzó a explicar que la creación de los cuerpos solares es un proceso relacionado con la Madre Divina, por eso se les llama “dos veces nacidos” y que además si no va acompañado de la eliminación de los agregados psíquicos le da al que llega a esas alturas, una dobl personalidad, una especie de “doble centro de gravedad” y que denomina el grave peligro de los “Hanassmussen”.

La solución a este “problema” lo incluye por primera vez en el Mensaje de Navidad 1967-1968, “Curso Esotérico de Magia Rúnica”. Insistiendo, sin lugar a dudas, que la comprensión profunda es un paso necesario para la eliminación del “yo”, pero solo con la ayuda de la Divina Madre Devi kundalini Shakti, la “serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes”, es esto posible.

Este planteamiento, rasgo distintivo de sus enseñanzas, lo describió inicialmente como un trabajo delicado y paciente, hasta llegar a especificar, a principios de los 70 ́s, que incluye indispensablemente el arrepentimiento, pues en sus palabras “si el agua no hierve a 100 grados, no se cuece lo que se debe de cocer, no se elimina lo que se debe de eliminar”, es decir hace énfasis en que el proceso de eliminación del ego nos conduce no solo a “aprender a manejar la lanza de eros”, sino también a pasar por “crisis emocionales” intencionales, producto del arrepentimiento y nos obliga a “pagar el precio” por los errores cometidos.

En 1969 hace otra aclaración, hasta antes de ese año, él creía que a los “Dos Veces Nacidos” les estaba prohibido regresar a la Novena Esfera “por toda la eternidad”, sin embargo descubrió que para entrar en el nivel de la “segunda montaña” es necesario descender de nuevo a la “Fragua Encendida de Vulcano”, así lo escribió en su libro “Mi Regreso al Tíbet” (Mensaje de Navidad de 1969).

A partir de 1970 y durante los siete años siguientes (de 1970 a 1977), la Obra de Samael Aun Weor adquiere un nivel aun mas elevado, al grado de considerárseles el mejor resumen de su enseñanza, en esos años escribió los siguientes libros, -todos como mensajes de Navidad-, excepto el último.

“El Parsifal develado” ( 1970), “El Misterio del Aureo Florecer” ( 1971), “Las Tres Montañas” (1972), “Sí, hay Infierno... Sí, hay Diablo... Sí, hay Karma...” (1973), “La Doctrina Secreta de Anáhuac” (1974), “Tratado de Psicología Revolucionaria” (1975) y “La Gran Rebelión” (1976).

Su último libro fue la “Pistis Sophia develada”, sin embargo no le fue posible terminarlo, por lo que fue publicado en forma póstuma, con explicaciones que cubren solo un poco mas de la mitad del libro, sin embargo son suficientes para darnos un amplio panorama de lo que ese extraordinario libro contiene. Hoy llamada “la Biblia de los gnósticos”.

Hay quienes aseguran que estos últimos libros contienen las herramientas completas y eficaces para nuestra propia Auto-realización, aunque la mayoría sigue publicando todos sus libros sin hacer mayor distinción, incluso sin especificar el año de su publicación original.

A manera de resumen podemos decir que la primera parte de sus libros corresponde a los que se escribieron entre los años 1950 y 1963. Fueron 13 años en los que creó las bases del Movimiento Gnóstico, escribiendo libros básicos que posteriormente los consideró incipientes, pues en sus palabras, se trata de “libros de kínder”.

La segunda parte, que él denominaba Enseñanza Media, se desarrolló entre los años 1964 y 1977, año en que desencarnó. Fueron otros 13 años de intenso trabajo en los que, de forma didáctica a través de los Mensajes de Navidad de cada año, entregó claramente las claves del trabajo interior. En estos años instituyó las cátedras que impartió en Tercera Cámara generalizándose la costumbre de grabarlas, algunas incluso con la intención expresa de convertirlas en libros.

La tercera parte, que él denominaba “Enseñanza Superior” no se entregó como la había vislumbrado; decía que vendría más adelante y que estaba relacionada con su presencia en Europa. Parte de esos conocimientos están en sus cátedras de Tercera Cámara y en los últimos dos libros La “Gran Rebelion” y la “Pistis Sophia develada”.

La temática que podemos identificar en este nivel de sus enseñanzas y que no tiene antecedentes, es decir no se corresponde con ningún autor antes que el, tiene como etapa previa las “correcciones” que a manera de precisiones hizo sobre algunos aspectos afirmados por otros autores.

Así, insistió en recomendar el estudio de las principales obras de H.P. Blavatski haciendo observaciones específicas a las afirmaciones de esta autora, sobre la verdadera naturaleza del “yo” y el “yo superior” o divino y evitar confundirlos entre sí, además de ser muy enfático en aclarar la cuestión de los cuerpos internos insistiendo en que no todos los tienen creados, que para crearlos es indispensable saber transmutar las energías sexuales, dando a conocer toda una serie de explicaciones sobre la ciencia de la alquimia que hace esto posible. Aclaró que en los casos como el de él, que ya nacieron con ellos por haberlos creado en vidas anteriores, el trabajo se enfoca a “la restauración del fuego” en dichos cuerpos. Nadie ha explicado la ciencia de la Gran Obra de la manera que lo ha hecho él.

Con respecto a Krishnamurti ha insistido en reconocer sus grandes aportaciones propias de un Ser despierto con conceptos propios, para aclarar que sus métodos de análisis, liberación de la mente y alcanzar el despertar, son una buena base mas no son suficientes para eliminar radicalmente los defectos de tipo psicológicos.

A la enseñanza de Krishnamurti le falta el manejo del “fuego sagrado”. En palabras de Samael Aun Weor: : “la mente por si misma no puede alterar fundamentalmente ningún defecto de tipo psicológico, los puede ocultar de sí mismo o de los demás, los puede pasar de un nivel de la mente a otro, pero nunca eliminarlos radicalmente, es decir, reducirlos a polvareda cósmica”.

El mismo trato de respeto y recomendación refleja para con Gurdjieff, de quien tomara una parte de sus aportaciones y sistematizaciones hechas sobre el despertar de la conciencia, haciendo dos aclaraciones al respecto: que la doctrina de los muchos yoes enseñada por este autor es de origen Tibetano y una observación mucho mas delicada que subyace en las enseñanza de Gurdjieff y es la relacionada con “haber confundido el fuego serpentino anular o Kundalini, con el órgano kundartiguador”. Al negar los atributos de la Madre Divina en la psiquis humana la magistral presentación del problema de los yoes y el embotellamiento de la conciencia, hecha por Guarjieff, carece de solución final.

Desde su aparición se fueron generando opiniones adversas a la inclusión de citas y referencias de autores como los mencionados en algunas de sus obras, ya que no suelen incluir todos los datos que se exigen en los ambientes académicos, sin que haya evidencias de que lo haya hecho para beneficio personal o económico ya que sus libros, mientras vivió, fueron impresos por métodos de impresión rudimentarios y en editoriales de personas allegadas, es decir no fueron registrados y cuando estos comenzaron a llegar a las editoriales, en un acto público –el congreso de Guadalajara de 1976- renunció a los derechos de autor.

Finalmente es la misma naturaleza humana la que hace que los planteamientos coincidan en aspectos básicos, por ejemplo, las referencias a los “demonios de Set” entre los Egipcios, son los mismos “agregados psíquicos” de que hablan los Lamas tibetanos y obviamente “los múltiples yoes” de las enseñanzas de Gurdjieff.

Pero donde las aportaciones de Samael Aun Weor brillan por sí mismas, es decir no están en relación a ningún autor antes que él es en lo que tiene que ver con la naturaleza del Real Ser Interior Profundo y el proceso de integración a que se somete durante el camino que conduce a la suprema meta que él propone: la auto realización íntima. También es sumamente notorio el método que plantea para conseguirla: El uso de una especial combinación de anhelos místicos con energía sexual en movimiento. Ya que juntos se constituyen en una fórmula mágica al alcance de todos, (él la llamaba “magia sexual”), pero de naturaleza tan exigente, demandando tanta paciencia y pureza de propósitos que contrasta notoriamente con cualquier ofrecimiento de resultados inmediatos que es típico de esta época.

Rebasa a los autores antes de él cuando revela la existencia de agregados psíquicos en “la parte oculta de nuestra luna psicológica”, la necesidad de “eliminar la personalidad” y “las memorias del ego”. Fue mucho mas allá de la creación de los cuerpos internos para plantear un proceso mucho mas complejo que incluye la purificación de los mismos, al grado de ser dignos de ser “tragados por la serpiente”, se adentró en el sentido esotérico del diablo, es decir la naturaleza de “lucifer” como dador del “fuego sexual” y el proceso de “blanquear al diablo”, resumido magistralmente en la frase: “la tentación es fuego....el triunfo sobre la tentación es Luz”. Su mensaje fue un intento desinteresado por identificar los principios religiosos universales y fusionarlos en uno solo. Especial énfasis dedicó a mostrar como el Cristianismo y el Budismo se complementan.

Todo lo anterior fue enmarcado en una vida austera, viviendo en casas rentadas, totalmente dedicada a su misión y que llegó a tener plena exposición pública pues siempre escribió de lo que estaba viviendo.

Sus libros los testimonió en sus pláticas y conferencias, las cuales daba sin textos escritos de apoyo y que sirvieron de marco para ser sometido a constantes e intensos interrogatorios por parte de sus discípulos, simpatizantes y periodistas, solo para dejar constancia de un nivel de comprensión y coherencia admirables.

La auto realización interior es un planteamiento común a todas las religiones y filosofías antiguas, por lo que la doctrina de SAMAEL AUN WEOR no pretende ser nueva ni dueña de ninguna exclusividad. En última instancia es un intento por aclarar y fusionar en un todo los conocimientos necesarios para que cada quien la haga realidad en sí mismo.

Habló de la evolución pero también de la involución, también de la muerte y de la resurrección. Conocer su obra hace posible entender el significado de la enigmática frase con la que podemos resumir que concluyen sus libros: “con la muerte se mata a la muerte por toda una eternidad”. Fernando Navarro López

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