Casimiro Huete co-fundador del templo de Misterios Mayores junto a Samael Aun Weor

DiscipulosEntrevista realizada a Don Casimiro Huete (co-fundador del templo de Misterios Mayores junto a Aun Weor y otros paladines) a inicios de los años 60 en el Sumun Supremum Sanctuarium de la Sierra Nevada en Santa marta Colombia La misma vida de nosotros es la Justicia, Hace tiempo se me presento un ruido en la cabeza, parecido al zumbido de un avión; mi tía me decía que me perseguían las brujas. Yo salía conscientemente, pero no sabía nada de Astral.

Por ese tiempo mi familia venía sufriendo poco a poco; la Justicia nos venía castigando; venia debilitándose mi cuerpo físico. Más tarde me fui a la zona bananera  Departamento del Magdalena a trabajar, y estando allí me dio la primera enfermedad, que fue un fuerte resfriado.

Luego me traslade al campo a donde mi tía. Allí me instale en un zarcito, aquí pase una vida muy amarga. Entonces me traslade para la Sierra Nevada en las peores condiciones de salud. Todo era sufrimiento.

Cuando estaba instalado en el zarcito no dormía, veía en lo físico grandes batallas, guerras, etc. Pero yo no sabía que era esto. Mi tía me coloco entonces a dormir en su casita, que recuerdo era toda escueta, me coloco en una cama que se encontraba en el centro de la habitación; la primera noche vi un Ser con vestiduras completamente blancas, esto me dio muchísimo miedo, pero me dijo que no dijera nada.

En esa habitación me dormía profundamente, me quedaba inmóvil y luchaba para poderme despertar. Luego nos trasladamos a Orihueca Magdalena y nos instalamos en una casa muy desmantelada, donde más se llovía dentro que afuera. Allí dormía en una tabla y un pedazo de lienzo era mi sabana. En una noche vi físicamente de golpe al Cristo, con la corona llena de sangre y sus doce apóstoles; este hombre era narizón, moreno y muy sencillo, no así como lo pintan.

Estando allí, me enferme más, botaba la solitaria que media como cuatro metros, yo mismo me la halaba, como halar una tripa de cerdo; los parásitos me salían muertos; me encontraba muy grave, mis fuerzas se encontraban muy agotadas. Me tocó trabajar como un campesino pobre, sin ropas ni alimentos (aptos) y el trabajo que debía realizar en horas tenía que hacerlo al triple del tiempo dispuesto ya que mis fuerzas se agotaban poco a poco.

Mi alimentación era un poco de guineos (banano) biches y lizas secas (pescado). Hasta que llegó el tiempo en que mi tía me dijo que me fuera de su casa. Más tarde mis primos me invitaron a subir a la Sierra Nevada, para trabajar en ese lugar, quería trabajar para ayudar a mi familia, pues me gustaba ser unido. Trabaje con Ramón Torrado siete meses; a esa altura del tiempo oí que decían que venía Víctor Manuel Gómez con una enseñanza que se llamaba Gnosis. Esa palabra Gnosis me sonó, me encanto y me dio mucha alegría en mi corazón.

Tenía en las noches muchas experiencias en lo interno, y veía al Maestro del caballo blanco del que se habla en el Apocalipsis. Durante el día se me olvidaban esas cosas, que las veía como si nada pasara, yo no pensaba en nada, era como un niño. En ese tiempo vi a los Yoes míos; el Maestro en ese entonces los llamaba la Logia Negra, vi un batallón de Yoes que me buscaban. Una noche en la hamaquita (chinchorro) donde dormía, sentí que mi cuerpo se inflaba y luego salí por los aires con los ojos cerrados pidiéndole al Cristo; cuando abrí los ojos me vi en un salón grande y los Maestros me decían, que había que despertar conciencia en cuerpo astral; pero que iba yo a saber, si nunca había oído hablar de esto.

En una Semana Santa me dijo mi patrón Torrado, vamos a conocer al Maestro; en ese tiempo en el lugar donde se encuentra la casa del Peregrino, existía una casa (choza de madera, zinc y techo de palma) como de 15 metros (cuadrados) que se le hizo especialmente para el Maestro, el dormía en una troja de palos. En ese tiempo el Maestro no tenía ni para zapatos, ni tampoco nosotros teníamos para darle; imagínense ustedes los “sufrimientos” (necesidades diríamos) pasados por el Maestro. Aquí donde hoy es la Casa del Peregrino, conocí al Maestro; mi patrón se alegró y el Maestro le puso varias pruebas y él se echó para atrás. Mi persona vino como cuatro veces con ganas de apuntarme como aspirante.

En ese tiempo no existía, para asistir a las reuniones tantos requisitos como los hay ahora. Le dije al Maestro que me apuntara como estudiante y así lo hizo. El Maestro duraba quince días aquí en Barranquilla dando las enseñanzas y curando enfermos. En una de las venidas del Maestro me Consagro con mi capa de chela; en ese entonces cada quien tenía sus colores, según sus grados internos; existían capas moradas, azules, negras; yo alcance a usar mi vestidura blanca por orden del Maestro Weor (como solo se le conocía en ese tiempo). Luego para evitar tantos problemas el Maestro antes de irse dejo una vestidura igual.

El Maestro me decía que mi Gran Ser, no había podido venir por los muchos diablos-demonios que llevaba en mi interior. Es por eso que nos toca limpiar nuestra casa, esa es precisamente la batalla de cada uno de nosotros en estas enseñanzas. Aquí estuvimos con el Maestro dos años. Cuando me consagre a este camino, más me caía, entre más transmutaba más me caía; tenia poluciones a diestra y siniestra; mis fuerzas quedaban saboteadas y perdí mi fuerza de voluntad. Internamente me veía como si tuviera en la mano una manguera regando el jardín. Yo luchaba muchísimo, por ese tiempo ya me dio anemia. Aquí luchaba con los hermanos gnósticos, yo era el único en este camino y lloraba muchísimo de amargura, de dolor y hasta perdí el apetito.

Queridos amigos, el que diga yo quiero mucho al Maestro, es un mentiroso, cuando uno está lleno de dolor, entonces reniega uno de nuestro Maestro; el demonio reniega contra él; yo he renegado contra el Maestro, he renegado contra la Ley Divina. Si uno le da garrotazos a un asno en un chiquero que no tenga salida, el animal comienza a morder y a patear,… pues así es uno. El mismo Maestro Weor me daba ayuda con el Venerable Sanat Khumara, fíjense ustedes como estaría yo de cogido.

Con las practicas que hacia se me abrieron las facultades, me despertaron los poderes, yo vocalizaba hasta 300 veces al día. Yo les digo a las juventudes, que dentro de uno no hay facultades si antes no limpian su casa muerte del Ego porque esto es terrible, uno no sabe quién le está hablando, uno no sabe que “Yo” lo está puyando; es como si estuviéramos jugando a la gallina ciega. Es por eso que los poderes sin antes limpiarlos son peligrosos, porque mal manejados nos conducen al abismo. Los poderes son los mismos Yoes que despiertan (son tomados), son ellos mismos los que hacen todo esto.

Son los Yoes los que nos hacen actuar y salir en bola de fuego pero gracias a Dios los Maestros me han ayudado, cuando he tratado de cometer una falta siempre cuento con la ayuda de algún hermano que me ha llamado al orden, y esto son testimonios que uno le da a las juventudes, los Maestro siempre nos ayudan para no cometer nosotros ninguna falta.

A mí me han sucedido muchas borrascas terribles; cuando somos probados nos tiemblan los pantalones y ahí vemos que no somos nada bueno. Ha veces me he visto rodeado de Yoes pero no me he caído y ahí es donde verdaderamente se da uno cuenta como el Maestro lucha por el Discípulo; es por eso que uno tiene que ser muy obediente. Cuando estaba en la lucha, los Yoes me decían que yo era el Padre Jehová, que era el Cristo, ya que los Yoes trabajan con los mismos poderes del Intimo; como el Discípulo no se da cuenta se deja llevar, pero gracias a Dios conmigo no han podido; los Yoes me decían, usted tiene las puertas del Santuario cerradas, pero todo esto era mentira, lo hacen meter a uno miedo para que el Discípulo eche pa´tras el trabajo.

Hay que trabajar en la Obra, para que cuando nos vayan a cobrar podamos decir, usted también me debe a mí. Todo esto tenemos que realizarlo nosotros mismos. Yo cumplo con darle estas instrucciones a las juventudes para que no se dejen engañar de los Yoes. Entre los Yoes hay Jerarquías, hay Yoes auto-realizados (entre paréntesis) que hacen ver al Discípulo y le dicen a uno. ¡Te engaño la Logia Blanca! Para que uno se rebele contra los Maestros, diciendo: estos Maestros me engañaron;… así me sucedió a mí. De manera que uno mismo está en todo. Uno es un edificio de varios pisos llenos de puros Yoes.

Este cuerpo es un montón de Yoes. En esa batalla que tuve me recordaron cuando fui Cristóbal Colon; cuando fui Colon deje la espada en el abismo, ya que era muy fornicario. Los Yoes me decían Colon es un tonto, un chiflado, un cobarde, no le gustan las mujeres…pero me decían así para hacerme desviar. Los Yoes me decían: ¡no te dejaremos subir la serpiente!, cuando me veían atolondrado me decían: ¡estas puyado! Y yo entonces le daba más palo, ellos me han tratado así porque yo le he dado sin ninguna consideración.

Cuando el Maestro me veía así me decía: ¡Mire hermano lo que pasa es que usted no le ha querido servir a su Gran Ser, pero si ahora aguanta de pronto puede ser un Gran Maestro de Sabiduría!. Los Yoes me han dado palo, y todavía me dan, yo les he dado garrote a ellos y es por eso que me persiguen mucho; uno debe ser templado contra uno mismo. La Tentación es un aviso y en la Tentación está el Maestro de la Sabiduría y ahí es donde uno debe saber colocarse bien los pantalones.

Mi Real Ser es el Profeta Jonás, así me lo dijo el Maestro; claro que el yo no es el profeta, yo soy un montón de Yoes. Todavía mi salud no se repone, hace poco me sucedió una gorda, la sangre se me volvió agua, ya estoy (en estos momentos) medio parado.Por Alberto Contreras Chaparro Santa Iglesia Gnóstica Cristiana Universal (Fragmentos de la Historia) “Sumun Supremun Sanctuarium”

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