Los cuatro pensamientos ilimitados

Los cuatro pensamientos ilimitados Hay una enseñanza, muy practicada por los yoguis budistas, que se conoce como "Los Cuatro Pensamientos Ilimitados", y que se utiliza para cultivar los pensamientos devotos y la buena voluntad hacia todos los seres.

Estos Cuatro Pensamientos Ilimitados son: la afabilidad, la compasión, la alegría simpática y la serenidad de ánimo.

El propósito de meditar en estas virtudes tiene dos fines: cultivar la compasión hacia todos los seres, y reducir esas vallas entre uno mismo y los otros, que tanto han contribuido a las desdichas del mundo.

Esta meditación, según los budistas, es el fundamento de otras meditaciones, y la preparación para ellas. En el Tíbet, las estrofas de estos "Cuatros Pensamientos Ilimitados" son recitadas y se contemplan antes de iniciar cualquier meditación.

Sin la preparación espiritual que es el producto del cultivo de la buena voluntad y la devoción, ningún tipo de meditación puede aportar frutos buenos, y a menudo puede llevar a la perdición.

Los yoguis que no podían encontrar la iluminación después de un periodo prolongado de meditación tuvieron que aceptar que su trabajo preparatorio en el terreno de la vida devota había sido insuficiente.

Esto los llevó a practicar nuevamente desde las bases los "Cuatro Pensamientos Ilimitados", a recitar plegarias, prosternarse, etc., para vencer sus insuficiencias en este terreno. Por lo tanto, el tipo devocional de meditación es el fundamental de los otros, y nunca debe ser descuidado por quienes buscan seriamente la iluminación.

Significado etimológico de estas cuatro palabras: Afabilidad: v. afable. afable latín affabilis: a quien se puede hablar, de affari: hablar. S.xv - Agradable en el trato.

Compasión: latín cum: con, y pati: padecer. S.xv - Piedad, ternura. compasivo v. compasión. Alegría: v. alegre. alegre latín alacris: vivaz, animado. S.XII - Jovial.

Serenidad: v. sereno. sereno latín serenus: apacible.

Práctica. El discípulo imagina que de su corazón sale una luz resplandeciente de color azul, y que se extiende por toda la faz de la tierra, por los cuatro puntos cardinales, y que esta luz del Padre que es Amor, cubre a todos los seres humanos de la Tierra y los envuelve en Amor y Sabiduría.

Pronunciarás el poderoso Mantra: "HAM-SAH". Ahora llevarás esa luz al entrecejo sin perder la atención en el corazón. Imaginad que la glándula Pituitaria se despierta. Continuad siempre pronunciando los Mantra "HAM-SAH". 

Concentrad la atención en la glándula Pineal o centro coronario. Ahora llevad la luz de vuestro corazón hasta este centro de los mil pétalos, pero sin dejar de pronunciar el Mantra, para despertar el centro coronario. Imaginarás en actividad el centro cardiaco, pituitario y coronario. Y siempre pronunciando el mantra "HAM-SAH".

Luego iras mermando el sonido lentamente hasta quedar pronunciándolo con la mente, con verbo silenciado, en profunda quietud. A continuación, con mente serena y reflexiva, meditad en los cuatro pensamientos ilimitados (afabilidad, compasión, la alegría simpática y la serenidad de ánimo). Recuerda que es en la inter-relación con nuestros semejantes como podemos auto-descubrirnos, auto-conocernos.

¿Es agradable nuestro trato? ¿Sentimos piedad por los que sufren? ¿Es espontánea nuestra alegría? ¿Cultivamos la bella virtud de la serenidad?

«Pensar favorablemente de los demás y hacerles bien es Caridad. La Caridad es el Amor Universal. Es generosidad hacia el pobre. Es benevolencia. En un sentido teológico, es la buena voluntad universal hacia los hombres y el amor supremo hacia Dios». «La verdadera caridad consiste en desear ser útil a los demás sin pensar en obtener ningún premio o recompensa». Sivananda.

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