Milarepa

Milarepa“Milarepa fue una de esas almas que se impresionan profundamente al comprender la naturaleza transitoria de la mundanal existencia y los sufrimientos y miserias en los cuales los seres se hallan inmergidos.”

“Parecíale que la existencia, desde este punto de vista, era igual a una enorme hoguera en donde las criaturas vivientes se consumían.” “Ante tal desconcertante dolor, sintió en su corazón que era incapaz de percibir algo de la celestial felicidad disfrutada por Brahma e Indra en los cielos, pero mucho menos sentía aún los goces terrenales y las delicias propias del mundo profano”.

“Por otra parte, sintióse hondamente cautivado por la visión de inmaculada pureza y casta beatitud, descritas en el estado de libertad perfecta y Omnisciencia alcanzables en el Nirvana, a tal punto que él no podía malgastar su vida en procura de algo que desde largo tiempo había desechado dedicándose, con plena fe, profundidad de mente y corazón henchido al Omnipenetrante Amor y a la simpatía de todas las criaturas”.

“Habiendo obtenido conocimiento trascendental en el control de la naturaleza etérea y espiritual de la mente, se sintió capaz de dar demostraciones de ello, y a tal efecto pudo volar por el cielo, caminar y descansar en el aire”. “Fue capaz, también de producir llamas y hacer surgir aguas de su cuerpo, transformándose en el objeto que deseare, demostraciones que fueron capaces de convencer a los descreídos y tornarlos a los senderos religiosos.”

“Milarepa fue perfecto en la práctica de los cuatro estados de meditación, y mediante ellos pudo proyectar su cuerpo sutil hasta el extremo de estar presente presidiendo concilios yóguicos en veinticuatro lugares distintos, en los cuales se celebraban asambleas de dioses y ángeles iguales a nubes de espiritual comunión.” “Fue capaz de dominar a Dioses y Elementales colocándolos a sus inmediato comando en el cumplimiento de sus deberes.”

“Perfecto Adepto de sobrenaturales poderes Tattwicos, tuvo la gracia de poder atravesar y visitar innumerables paraísos sagrados y cielos de los Budas, donde por la virtud de sus omni-absorbentes actos y nunca superada devoción, los Budas y Bodhisattvas que rigen esos sacros lugares le favorecieron permitiéndole expresarse acerca del Dharma, santificándole a su retorno por la visión de esos mundos celestiales y permanencia en tales moradas.” Sri Swami Sivananda

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