El ángel Baruc

Angel barucLa chispa divina que yace en el mineral, destella en el vegetal y brilla en el animal, viene a convertirse en el homínido intelectual. Pero la luz llama a más luz y en la culminación de la rueda evolutiva, esta chispa divina debe alcanzar el estado humano, muy distinto al del homínido intelectual; capaz de equilibrar sus tres cerebros.

Vemos casos ejemplares de personas que por experiencias dolorosas, por sufrimiento o padecimiento de enfermedades o vicios, logran salir de esa situación y al comprenderla, tratan de ayudar a los demás.

Es lo que solemos llamar “compasión” una cualidad de la chispa divinal y nos provoca un estímulo en la conciencia para ser mejores personas, imitar su ejemplo y ser agradecidos.

Cuando un ángel logra trascender el estado humano, lo hace a través del aprendizaje de su sufrimiento, de la superación de sus límites y del dolor de la experiencia…. Entonces por compasión, trata de ayudar a otros, pues ha ganado el derecho de cuidar y de dirigir.

Nada podríamos hacer sin nuestros ángeles. El ángel de la guarda, o los ángeles de todos los departamentos de la Naturaleza, están laborando por su propia ascensión y la mejor manera de lograrlo es ayudándonos.

El ángel Baruc, ostenta este título porque se lo ganó y se le dio el derecho de orientar e instruir al Cristo Nazareno.

Sin embargo, se le llama ángel pero nos dice el V. M. Samael Aun Weor, que tiene una jerarquía más elevada: la de Elohim, es decir que logró la fusión de su Real Ser, la activación de todas las partes del Ser y sus reinos y el androginismo perfecto, por lo que puede manifestarse tanto de varón como de mujer.

El ángel Baruc, está a la orden de cualquier devoto que lo invoque. Su calidad de Elohim nos indica que los valores éticos y morales son fundamentales. No se le puede exigir futilidades, ni utilizar artimañas egoicas para convencerle. Su moral es invencible, es incorruptible. Como lo ve todo y lo siente todo, no se le puede engañar.

La Biblia, en Hebreos 1:4, declara que los ángeles no sólo observan los acontecimientos humanos, sino también que los ángeles buenos son ministros de los herederos de la salvación.

Si se les invoca, recibiremos su instrucción amorosa pero de gran rectitud. Podemos hacerlo desde el mundo astral -desde los sueños- y también desde el mundo físico, pero siempre con la mayor humildad.

Estemos seguros de recibir su bendición, aunque sus amonestaciones no nos agraden porque siempre irán en detrimento del ego y sus enseñanzas las comprenderemos solo, mediante la intuición. Sagrario G.E.

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