El pacto del bautismo

El bautismo 1Hay tres momentos en la vida de suma prioridad. 1º) El nacimiento 2º) El matrimonio y 3º) La muerte. Esto indica que la obra máxima para la que somos creados, es para el trabajo dentro del matrimonio, cuando el cuerpo físico ha llegado a su total desarrollo.

Tras el nacimiento, parece obligado socialmente, que el niño sea bautizado. Sin embargo su trascendencia esotérica es digna de reflexión. No se trata de un acto trivial, porque aunque el niño no es consciente, los padres y padrinos se comprometen a instruirlo dentro de sus preceptos.

El primero de ellos es la obligación moral de toda criatura, de hacerse consciente de su responsabilidad, de canalizar correctamente el propio bagaje psico-fisiológico.

Aquí empieza la verdadera influencia del bautismo: Si cumple con él y lo practica, dará buenos resultados, pero si solo queda como un formulismo superficial, el rito, no le habrá servido de nada.

Si va madurando y continúa con la dinámica de la transmutación, llegará al matrimonio para culminar su objetivo que está en la “cámara nupcial”. Así el bautismo y el matrimonio se amalgaman, consiguiendo el pacto de la magia sexual. En la unión del bautismo con matrimonio, se verificará su sagrada función.

El bautismo simboliza, la combinación del azufre y del mercurio. Todos los elementos que aparecen en el rito son esenciales:

*La pila representa a la piedra filosofal

*El agua bautismal a las aguas espermáticas o mercurio

*El fuego de las velas, alegoriza al azufre alquímico

La paloma sobrevuela sobre el bautizado porque representa al Espíritu Santo bendiciendo al renacido,

Cuando el mercurio y el azufre pasan por constantes mutaciones alquímicas, se alcanza el nacimiento segundo y nace el hombre verdadero. Jesús de Nazaret, en el evangelio lo explica a Nicodemo como “el nacimiento segundo” El primero es el que nace de la carne y el segundo es el que nace del espíritu.

El nacimiento segundo se verifica con la creación de los cuerpos internos a base de mercurio y de azufre en la cámara nupcial. Allí será “honroso todo matrimonio y lecho sin mancilla”. Hebreos 13:4 

Mercurio y azufre son el pan y el vino de la redención que deben combinarse incesantemente en la anatomía psicofísica, para purificarse. ¡¡¡Así se convierte el plomo en oro!!!

Cuando la Gran Obra es concluida se le entrega al Iniciado un anillo con el “sello de Salomón”, en donde aparece un triángulo superior, indicando al azufre, y otro inferior indicando al mercurio, signo de la validación del trabajo alquímico. Sagrario G.E.

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