Con la runa Not podemos negociar nuestro karma
Es urgente, indispensable, necesario, que en este «MENSAJE DE NAVIDAD 1968-1969», estudiemos de verdad, muy a fondo, la famosa RUNA NOT. Continuemos estudiando la cuestión del KARMA, escuchadme querido lector:
Un día cualquiera, no importa cual, regresábamos RAFAEL RUIZ OCHOA y mi insignificante persona, de la pintoresca ciudad de TAXCO, Guerrero, República de México. Veníamos hacia el Distrito Federal en un destartalado vehículo que debido al peso insoportable de los años, rugía espantosamente en forma estentórea con mucho bochinche y estrépito.
Resultaba curioso ver aquel anciano y carcamal vehículo en plena marcha, se recalentaba horripilante y pavoroso como algo dantesco y mi amigo RAFAEL tenia la paciencia de lidiar con él. De cuando en cuando nos deteníamos a la sombra de algún árbol del camino para echarle agua y enfriarle un poco. Esta era una faena de mi amigo RAFAEL, yo prefería aprovechar esos instantes para sumergirme en profunda meditación. Recuerdo ahora algo muy interesante.
Sentado a la vera del camino fuera de aquel curioso vejestorio, vi algunas insignificantes hormigas que hacendosas y diligentes circulaban por doquiera. De pronto resolví poner orden en mi mente y concentrar la atención exclusivamente en una de ellas. Después pasé a la Meditación y por último sobrevino el ÉXTASIS, el SAMADHI, eso que en el BUDDHISMO ZEN se denomina SATORI. Lo que experimenté fue extraordinario, maravilloso, formidable; pude verificar la íntima relación existente entre la HORMIGA y eso que LEIBNIZ llamaría la MÓNADA.
Resulta obvio comprender en forma íntegra que tal MONADA directriz no está ciertamente ENCARNADA, metida entre el cuerpo de la hormiga; es claro que vive fuera de su cuerpo físico, empero está conectada a su vehículo denso por medio del cordón de plata. Tal cordón es el hilo de la vida, el ANTARKARANA séptuplo de los INDOSTANÍES, algo magnético y sutil que tiene el poder de extenderse o alargarse infinitamente.
Aquella MONADA de la insignificante hormiga por mí observada tan detenidamente, parecía en verdad una hermosa niña de doce años; vestía con una bella túnica blanca y llevaba sobre sus hombros una pequeña capa de color azul oscuro. Mucho se ha hablado sobre MARGARITA GAUTIER, pero esta niña resultó ser más inefable y bella. Ojos de evocadora, gesto de profetisa, en ella hay la sagrada frecuencia del altar; su risa inocente es como la de la MONA LISA, con unos labios que nadie en los cielos ni en la tierra se atrevería a besar.
¿Y qué dijo la niña? Cosas terribles. Me habló de su KARMA, horrible por cierto. Platicamos detenidamente dentro del carruaje; ella misma entró en él y sentándose me invitó a la conversación. Yo me senté humildemente a su lado. "Nosotras las hormigas dijo hemos sido castigadas por los señores del KARMA y sufrimos mucho". Conviene ahora recordar oportunamente las leyendas de hormigas gigantescas del TÍBET que refieren HERÓDOTO y PLINIO (Heródoto, Historiam Libro XI; Plinio, Historia Natural, Libro III). Desde luego, ¡Oh Dios mío! Sería difícil de primer intento imaginar a LUCIFER como una abeja, o a los TITANES como hormigas, pero es claro que estas criaturas también tuvieron su caída y esta en si misma fue de la misma naturaleza que el error cometido por ADAM.
Muchos siglos antes de que apareciera sobre la faz de la tierra la primera raza humana, vivían en este mundo esas criaturas no humanas que hoy se llaman hormigas y abejas. Estas criaturas conocían a fondo lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno; ciertamente y en nombre de la VERDAD tengo que decir que eran ALMAS VIEJAS, habían EVOLUCIONADO muchísimo pero jamás en la vida se habían metido por el camino de la REVOLUCIÓN DE LA CONSCIENCIA.
Es obvio que la EVOLUCIÓN jamás puede conducir a nadie hasta la AUTO-REALIZACIÓN INTIMA. Es apenas normal que a toda EVOLUCIÓN le sigue inevitablemente una INVOLUCIÓN, a toda subida le viene una bajada, a todo ascenso un descenso. Estas criaturas renunciaron a la idea del conocimiento superior y del círculo ESOTÉRICO de la vida y asentaron su FE en una "JERGA" de tipo MARXISTA-LENINISTA como el de la UNIÓN SOVIÉTICA.
Su modo de entender fue indudablemente más equivocado y más grave que el de ADAM y el resultado, está a la vista de todo el mundo. Esas son las hormigas y abejas, criaturas INVOLUCIONANTES, retardatarias, regresivas. Esos seres alteraron su propio organismo, lo modificaron horriblemente, lo hicieron retroceder en el tiempo hasta llegar al estado actual en que se encuentran. MAETERLINCK hablando sobre la "CIVILIZACIÓN DE LOS TERMES" dice textualmente:
"Su civilización, que es la más antigua de todas, es la más curiosa, la más inteligente, la más compleja, y en un sentido, la más lógica y la más adaptada a las dificultades de la existencia, de todas las que han aparecido antes que la nuestra sobre el globo. Desde muchos puntos de vista, esta civilización, aun cuando cruel, siniestra, y a menudo repulsiva es superior a la de la abeja, a la de la hormiga común y corriente y a la del hombre mismo".
"En el TERMITERO, los dioses del COMUNISMO se convierten en insaciables MOLOCH. Mientras más se les da más piden; y persisten en sus demandas hasta que el individuo es aniquilado y su miseria es completa. Esta espantosa tiranía no tiene paralelo en la humanidad, ya que entre nosotros al menos se benefician unos cuantos, pero en el termitero nadie se beneficia".
"La disciplina es más feroz que la de las CARMELITAS o TRAPENSES, y la sumisión voluntaria a leyes o reglamentos que proceden quien sabe de donde, es tal que no tiene par en ninguna sociedad humana. Una nueva forma de fatalidad, quizá la más cruel de todas, la fatalidad social a la que nosotros mismos nos encaminamos, ha sido adicionada a las que ya conocíamos y que nos han preocupado ya suficientemente: No hay descanso excepto en el ultimo de los sueños; la enfermedad no se tolera, y la debilidad lleva consigo su propia sentencia de muerte. El COMUNISMO es llevado a los límites del canibalismo y la coprofagía".
Exigiendo el sacrificio y la miseria de los muchos para el beneficio y la felicidad de nadie, y todo esto con el objeto de que una especie de desesperación universal pueda ser continuada, renovada y multiplicada en tanto que viva el mundo. Estas ciudades de insectos, que aparecieron antes que nosotros, podrían servir casi como una caricatura a nosotros mismos, como una parodia del Paraíso terrenal al cual tiende la mayor parte de los pueblos civilizados".
Solían tener alas, no las tienen más. Tenían ojos, han renunciado a ellos. Tenían un sexo, lo han sacrificado. A esto sólo nos cabe ahora añadir que antes de sacrificar las alas, la vista y el sexo, las hormigas blancas, tuvieron que sacrificar su inteligencia. Si en principio se necesitó una dictadura de hierro para establecer su comunismo abominable, después todo se volvió automático y la inteligencia se fue atrofiando poco a poco desplazada por la mecanicidad.
Hoy nos asombramos al contemplar un panal de abejas o una colmena de hormigas, sólo lamentamos que ya allí no exista inteligencia y que todo se haya vuelta mecanicidad. Hablemos ahora sobre el PERDÓN DE LOS PECADOS. ¿Puede acaso ser perdonado el KARMA? Nosotros decimos que el KARMA es perdonable. Cuando una ley inferior es trascendida por una ley superior, esta última, en si misma tiene fuera de toda duda el poder extraordinario de lavar a la primera. Empero hay casos perdidos tales como el de hormigas y abejas, dichas criaturas después de ser personalidades normales, involucionaron, se deformaron y empequeñecieron hasta llegar al estado actual. Yo debía KARMA de vidas anteriores y fui perdonado; Ya se me había anunciado un encuentro especial con mi DIVINA MADRE KUNDALINI; sabía muy bien que al llegar a determinado grado ESOTÉRICO, sería llevado a su presencia.
Y ciertamente llegó el ansiado día y fui llevado ante ella; un ADEPTO muy exaltado me condujo ante el SANTUARIO. Y allí ¡Oh Dios! Clamé... oré... invoqué a mi adorable. El EVENTO CÓSMICO fue extraordinario. Vino a mí ella, mi MADRE ADORABLE. Imposible explicar lo que sentí, en ella estaban representadas todas aquellas madrecitas que había tenido en distintas reencarnaciones. Empero ella iba más lejos... mi MADRE sí, pero perfecta, inefable, terriblemente divina. El PADRE había depositado en ella toda la GRACIA de su sabiduría; el CRISTO la había saturado con su amor. El ESPÍRITU SANTO le había conferido terribles poderes ígneos.
Pude comprender que en mi MADRE se expresaban vivamente la SABIDURÍA, el AMOR y el PODER. Nos sentamos frente a frente, ella en una silla, yo en otra, y platicamos deliciosamente como MADRE e HIJO. Qué dichoso! ¡Qué feliz me sentí! Platicando con mi MADRE DIVINA. Algo tenía que decir y hablé con una voz que me asombró a mí mismo.
"Te pido que me perdones todos mis delitos cometidos en vidas anteriores, por que tú sabes que yo hoy en día sería incapaz de caer en esos mismos errores". Lo sé hijo mío", respondió mi MADRE con una voz de paraíso llena de infinito amor. Ni por un millón de dólares volvería yo a cometer esos errores" continué diciendo a mi DIVINA MADRE KUNDALINI. ¿Qué es eso de dólares, hijo mío? ¿Por qué dices eso? ¿Por qué hablas así?". Entonces, ¡Oh Dios! Me sentí apenado conmigo mismo, confundido, avergonzado y lleno de dolor contesté: "Dispensadme MADRE MÍA, lo que sucede es que allá en ese mundo físico, vano e ilusorio donde vivo, se habla así. "Comprendo HIJO MÍO... respondió mi MADRE". Estas palabras de la adorable me devolvieron la tranquilidad y la paz.
Ahora si, madre mía, te pido que me bendigas y perdones. Así hablé lleno de éxtasis. Terrible fue aquel momento en que mi madre de rodillas, hincada pues con infinita humildad y llena de SABIDURÍA y AMOR y PODER, me bendijo diciendo: "HIJO MÍO, ESTÁIS PERDONADO. Permíteme que bese tus pies, madre mía, exclamé. Entonces, ¡Oh DIOS! al depositar mi ósculo místico en sus plantas sagradas, ella me instruyo con cierto símbolo, recordándome el lavatorio de pies en la cena del Señor.
Todo lo entendí y comprendí a fondo. Ya había disuelto el YO PLURALIZADO en las regiones minerales, en los MUNDOS-INFIERNOS de la naturaleza, pero necesitaba quemar las semillas satánicas en el MUNDO MOLECULAR INFERIOR, REGIÓN PURGATORIAL y después bañarme en el LETEO y en el EUNOE para borrar las memorias del mal y fortificar las virtudes antes de poder ser confirmado en la luz. Más tarde, me vi metido en una escena muy dolorosa de mi pasada vida donde yo había cometido un lamentable error, y cuando estuve a punto de ser atropellado por un carro dentro del Distrito Federal, Ciudad Capital de México, evidencié totalmente hasta la saciedad que ya estaba libre de KARMA. Estudié mi propio libro del KARMA en los MUNDOS SUPERIORES y hallé sus páginas en blanco, sólo encontré escrita en una de sus hojas el nombre de una montaña, comprendí que más tarde tendría que vivir allí. ¿Es algún KARMA?
Pregunté a los Señores de la Ley. No es KARMA se me respondió irás a vivir allí para bien de la GRAN CAUSA. Empero es claro que esto no será obligatorio para mí, se me concede la libre elección. Ya no debo KARMA pero tengo que pagar impuestos a los SEÑORES de la LEY. Todo tiene un precio y el derecho a vivir en este mundo hay que pagarlo; yo pago con buenas obras. He presentado pues a la consideración de mis amados lectores dos casos, el KARMA irremediable como el de hormigas y abejas, y el KARMA perdonable. Hablemos ahora de NEGOCIOS.
Vamos a concretar con la RUNA NOT. En MASONERÍA sólo se enseña este símbolo a los Maestros, jamás a los aprendices. Recordemos el signo de socorro del grado tercero o sea de MAESTRO. Se ponen las manos entrelazadas sobre la cabeza, a la altura de la frente con las palmas hacia afuera, pronunciando al mismo tiempo: ¡A mí los hijos de la viuda! En Hebreo, ELAI B' NE AL' MANAH.
A este grito deben acudir a socorrer al hermano en desgracia, todos los masones y prestarle su protección en todos los casos y circunstancias de la vida. En MASONERÍA se practica la RUNA NOT con la cabeza y ha sido y será siempre un S.O.S., un signo de socorro. NOT en si misma significa de hecho PELIGRO, pero es obvio que dentro de la misma RUNA está el poder de evadirlo inteligentemente. Aquellos que transitan por la SENDA DEL FILO DE LA NAVAJA son combatidos incesantemente por los tenebrosos, sufren lo indecible pero pueden y deben defenderse con la RUNA NOT. Con la RUNA NOT podemos implorar auxilio, pedirle a ANUBIS y sus cuarenta y dos jueces del KARMA, acepten negociaciones. No debemos quejarnos del KARMA, este es negociable. Quien tiene capital de buenas obras puede pagar sin necesidad de dolor.
PRÁCTICAS Las prácticas con la RUNA NOT nos llevan al PRANAYAMA, a la sabia e inteligente combinación de átomos SOLARES y LUNARES. Inhálese profundamente el aire vital, el PRANA, la vida, por la fosa nasal derecha y exhale por la izquierda contando mentalmente hasta doce y luego inhale por la izquierda y exhale por la derecha y viceversa. Continúe este ejercicio por diez minutos. Luego, siéntese el estudiante GNÓSTICO o acuéstese en decúbito dorsal con el cuerpo relajado, concéntrese y trate de recordar sus vidas pasadas.
En caso de necesitar asistencia de ANUBIS, si se hace urgente negociar con él, abra los brazos y una vez así forme una RUNA abriendo un brazo que forme un ángulo que tenga 135 grados y el otro solo 45º. Luego el brazo que forma el ángulo de 45º pasará a formarlo de 135º y este en sí mismo formará el de 45º. Durante el ejercicio se cantarán los MANTRAS, NA, NE, NI, NO, NU, teniendo la mente concentrada en Anubis, el jefe del Karma, suplicándole el negocio que deseáis, pidiendo la ayuda urgente.
Doctrina Gnóstica develada por Samael Aun Weor Mensaje de Navidad del año 1968-1969
El Karma es negociable. Es necesario que las gentes entiendan lo que es la palabra sánscrita "Karma". Amigos míos, existe una Ley que se llama Karma, no esta demás aseverar que tal palabra significa en sí misma, ley de acción y consecuencia. Obviamente no existe causa sin efecto, ni efecto sin causa. La Ley de la Balanza, la Ley terrible del Karma, gobierna todo lo creado. Toda causa se convierte en efecto y todo efecto se trasforma en causa. Vosotros debéis comprender lo que es la ley de la compensación. Todo lo que se hace hay que pagarlo, pues no existe causa sin efecto, ni efecto sin causa.
Se nos ha dado libertad, libre albedrío y podemos hacer lo que queramos, pero es claro que tenemos que responder ante Dios por todos nuestros actos. Cualquier acto de nuestra vida, bueno o malo tiene sus consecuencias. La ley de acción y consecuencia gobierna el curso de nuestras variadas existencias y cada vida es el resultado de la anterior.
Comprender íntegramente las bases y "Modus Operandi" de la ley del Karma es indispensable para orientar el navío de nuestra vida en forma positiva y edificante, a través de las diversas escalas de la vida. Karma es ley de compensación, no de venganza. Hay quienes confunden esta ley Cósmica con el determinismo y aún con el fatalismo, al creer que todo lo que le ocurre al hombre en la vida esta determinado inexorablemente de antemano.
Es verdad que los actos del hombre los determina la herencia, la educación y el medio. Pero también es verdad que el hombre tiene libre albedrío y puede modificar sus actos: educar su carácter, formar hábitos superiores, combatir debilidades, fortalecer virtudes, etc.. El Karma es una medicina que se nos aplica para nuestro propio bien; desgraciadamente las gentes en vez de inclinarse reverentes ante el eterno Dios viviente, protestan, blasfeman, se justifican a sí mismos, se disculpan neciamente y se lavan las manos como Pilatos. Con tales protestas no se modifica el Karma, al contrario se torna mas duro y severo.
Cuando uno viene a este mundo trae su propio destino; unos nacen en colchón de plumas y otros en la desgracia. Si en nuestra pasada existencia matamos, ahora nos matan, si herimos, ahora nos hieren, si robamos, ahora nos roban, y con la vara que a otros medimos seremos medidos.
Reclamamos fidelidad del cónyuge cuando nosotros mismos hemos sido adúlteros en esta o en vidas precedentes. Pedimos amor cuando hemos sido despiadados y crueles. Solicitamos comprensión cuando jamás hemos sabido comprender a nadie; cuando jamás hemos aprendido a ver el punto de vista ajeno. Anhelamos dichas inmensas cuando hemos sido siempre el origen de muchas desdichas. Hubiéramos querido nacer en un hogar muy hermoso y con muchas comodidades, cuando no supimos en pasadas existencias, brindarles a nuestros hijos hogar y belleza.
Protestamos contra los insultadores cuando siempre hemos insultado a todos los que nos rodean. Queremos que nuestros hijos nos obedezcan cuando jamás supimos obedecer a nuestros padres. Nos molesta terriblemente la calumnia cuando nosotros siempre fuimos calumniadores y llenamos al mundo de dolor. Nos fastidia la chismografía, no queremos que nadie murmure de nosotros, sin embargo, siempre anduvimos en chismes y murmuraciones, hablando mal del prójimo, mortificándoles la vida a los demás. Es decir, siempre reclamamos lo que no hemos dado; en todas nuestras vidas anteriores fuimos salvados y merecemos lo peor, pero nosotros suponemos que se nos debe dar lo mejor.
Afortunadamente mis caros amigos, la Justicia y la Misericordia son las dos columnas torales de la Fraternidad Universal Blanca. La Justicia sin Misericordia es tiranía; la Misericordia sin Justicia es tolerancia, complacencia con el delito. El Karma es negociable, y esto es algo que puede sorprender muchísimo a los secuaces de diversas escuelas ortodoxas.
Ciertamente algunos pseudoesoteristas y pseudo-ocultistas se han tornado demasiado pesimistas en relación con la ley de acción y consecuencia; suponen equivocadamente que esta se desenvuelve en forma mecánica, automática y cruel. Los eruditos creen que nos es posible alterar tal ley; lamento muy sinceramente tener que disentir con esa forma de pensar.
Si la ley de acción y consecuencia, si el némesis de la existencia, no fuera negociable, entonces donde quedaría la misericordia divina. Francamente yo no puedo aceptar crueldad en la divinidad. Lo real, aquello que es todo perfección, eso que tiene diversos nombres como Tao, Aum, Inri, Alá, Brahma, Dios, o mejor dijera Dioses, etc. , etc. , etc. , en modo alguno podría ser algo sin misericordia, cruel, tiránico, etc. Por todo ello repito en forma enfática, que el Karma es negociable. Es posible modificar nuestro propio destino, porque "Cuando una ley inferior es trascendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior."
Modificando la Causa se modifica el Efecto. "Al león de la ley se le combate con la balanza". Si en un platillo de la Balanza ponemos nuestras buenas obras y en el otro ponemos las malas, ambos platillos pesarán iguales o habrá algún desequilibrio. Si el platillo de las malas acciones pesa más, debemos poner buenas obras en el platillo de las buenas acciones con el propósito de inclinar la balanza a nuestro favor, así cancelamos Karma, haced buenas acciones para que paguéis vuestras deudas; recordad que no solamente se paga con dolor, también se puede pagar haciendo bien. Ahora comprenderán ustedes, mis buenos amigos, lo maravilloso que es hacer el bien; no hay duda que el Recto pensar, el Recto sentir y el Recto obrar son el mejor de los negocios. Nunca debemos protestar contra el Karma, lo importante es saberlo negociar. Desgraciadamente a las gentes lo único que se les ocurre cuando se hallan en una gran amargura es lavarse las manos como Pilatos, decir que no han hecho nada malo, que no son culpables, que son almas justas, etc. , etc. , etc..
Yo les digo a los que están en la miseria que revisen su conducta, que se juzguen a si mismos, que se sienten a si mismos aunque sea por un instante en el banquillo de los acusados, que después de un somero análisis de si mismos modifiquen su conducta. Si esos que están sin trabajo se tornasen castos, infinitamente caritativos, apacibles, serviciales en un cien por ciento, es obvio que alterarían radicalmente la causa de su desgracia, modificándose en consecuencia, el efecto.
No es posible alterar un efecto si antes no se ha modificado radicalmente la causa que lo produjo, pues como ya dijimos no existe efecto sin causa ni causa sin efecto. Se debe trabajar siempre desinteresadamente con infinito amor por la humanidad, así alteramos aquellas malas causas que originaron los malos efectos. No hay duda de que la miseria tiene sus causas en las borracheras, asqueante lujuria, en la violencia, en los adulterios, en el despilfarro y en la avaricia, etc., etc...
¿Quieres sanar?, sanad a otros. ¿Algunos de vuestros parientes están en la cárcel?, trabajad por la libertad de otros. ¿Tenéis hambre?, compartid el pan con los que están peor que tú, etc. Muchas personas que sufren solo se acuerdan de sus amarguras, deseando remediarlas, mas no se acuerdan de los sufrimientos ajenos, ni remotamente piensan en remediar los sufrimientos del prójimo.
Este estado egoísta de su existencia no sirve para nada; así lo único que consiguen realmente es agravar sus sufrimientos. Si tales personas pensaran en los demás, en servir a sus semejantes, en dar de comer al hambriento, en dar de beber al sediento, en vestir al desnudo, en enseñar al que no sabe, etc, es claro que pondrían buenas acciones en el platillo de la balanza cósmica para inclinarla a su favor; así alterarían su destino y vendría la suerte a su favor.
Es decir quedarían remediadas todas sus necesidades, mas la gente es muy egoísta y por eso sufre, nadie se acuerda de Dios ni de sus semejantes, sino cuando están en la desesperación y esto es algo que todo el mundo ha podido comprobar por si mismo, así es la humanidad. Desgraciadamente, mis queridos amigos, ese ego que cada cual lleva adentro, hace exactamente lo contrario de lo que aquí estamos diciendo; por tal motivo considero urgente, inaplazable, impostergable, reducir al mi mismo a polvareda cósmica. Pensemos por un momento en las muchedumbres humanoides que pueblan la faz de la tierra. Sufren lo indecible víctimas de sus propios errores; sin el ego no tendrían esos errores, ni tampoco sufrirían las consecuencias de los mismos.
Lo único que se requiere para tener derecho a la verdadera felicidad, es ante todo, no tener ego. Ciertamente, cuando no existen dentro de nosotros los agregados psíquicos, los elementos inhumanos que nos vuelven tan horribles y malvados. No hay Karma por pagar y el resultado es la felicidad.
Es bueno saber también que cuando hemos eliminado radicalmente el ego, la posibilidad de delinquir queda aniquilada y en consecuencia el Karma puede ser perdonado. La Ley del Karma, la Ley de la Balanza Cósmica no es una Ley ciega; también se puede solicitar Crédito a los Maestros del Karma y esto es algo que muchos ignoran. Empero es urgente saber que todo crédito hay que pagarlo con buenas obras y si no se paga, entonces la Ley cobra con supremo dolor.
Necesitamos hacernos conscientes de nuestro propio Karma y eso solo es posible mediante el estado de alerta novedad. Todo efecto de la vida, todo acontecimiento, tiene su causa en una vida anterior, pero necesitamos hacernos conscientes de eso. Todo momento de alegría o dolor debe ser continuado en meditación con mente quieta y en profundo silencio. El resultado viene a ser la experimentación del mismo suceso en una vida anterior. Entonces hacemos conciencia de la Causa del hecho, ya sea este agradable o desagradable. Quien despierta conciencia, puede viajar en sus Cuerpos internos fuera del cuerpo físico, a Plena voluntad consciente y estudiar en el Templo de Anubis y sus Cuarenta y dos jueces, su propio libro del destino.
El jefe de los sacerdotes del tribunal del Karma es el Gran Maestro Anubis. El Templo de Anubis, el Supremo Regente del Karma, se encuentra en el mundo molecular, llamado por muchas gentes el Mundo Astral. En ese tribunal solo reina el terror de amor y justicia. En el existe un libro con su debe y haber para cada hombre, en el que anota minuciosamente a diario sus buenas y malas acciones. Las buenas las representan raras monedas que los Maestros acumulan en beneficios de los hombres y mujeres que las ejecutan. En ese tribunal también se encuentran abogados defensores. Pero todo se paga. Nada se consigue regalado.
El que tiene buenas obras paga y sale bien librado en los negocios. Los créditos solicitados se pagan con trabajos desinteresados e inspirados en amor hacia los que sufren. Los Maestros del Karma son Jueces de Consciencia que viven en estado de Jinas. Tenemos que hacer constantemente buenas obras para que tengamos con que pagar nuestras deudas de esta y de vidas pasadas. Todos los actos del hombre están regidos por leyes, superiores unas, inferiores otras.
En el amor se resumen todas las leyes superiores. Un acto de amor anula actos pretéritos inspirados en leyes inferiores. Por eso, hablando del amor, dice el Maestro Pablo: "El amor es sufrido, bueno; no envidia, no se ensancha, no injuria, no busca lo suyo; no se irrita, no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta." Cuando ofician como jueces, los Maestros del Karma usan la máscara sagrada en forma de cabeza de chacal o lobo emplumado y con ella se presentan a los iniciados en los mundos internos. Esa es la crueldad de la ley del amor.
Negociar con los Señores de la Ley es posible a través de la meditación: Orad, Meditad y concentraos en Anubis, el regente más exaltado de la buena Ley. Para el indigno todas las puertas están cerradas menos una: la del arrepentimiento, pedid y se os dará, golpead y se os abrirá. Es indubitable que el Ego comete innumerables errores cuyo resultado es el dolor. Piensen por un momento en las muchedumbres humanó idees que pueblan la faz de la Tierra. Sufren lo indecible víctimas de sus propios errores; sin el Ego no tendríamos esos errores, ni tampoco sufriríamos las consecuencias de los mismos.
La Ley de Karma y Dharma está dirigida por el Jerarca Anubis y sus cuarenta y dos Jueces de la Ley. Lo único que se requiere para tener derecho a la verdadera felicidad es ante todo no tener Ego. Ciertamente, cuando no existen dentro de nosotros los agregados psíquicos, los elementos inhumanos que nos vuelven tan horribles y malvados, no hay Karma por pagar y el resultado es la felicidad.
Cuando uno vive de acuerdo con el recto pensar, el recto sentir y el recto obrar, las consecuencias suelen ser dichosas. Desdichadamente, el pensamiento justo, el sentimiento justo, la acción justa, etc., se hace imposible cuando una segunda naturaleza inhumana, actúa en nosotros y dentro de nosotros y a través de nosotros, aquí y ahora. Si no fuese por él mí mismo, nadie sería iracundo, nadie codiciaría los bienes ajenos, ninguno sería lujurioso, envidioso, orgulloso, perezoso, glotón, etc.
La Justicia y la Misericordia son las dos columnas torales de la Fraternidad Universal Blanca. La Justicia sin Misericordia es tiranía; la Misericordia sin Justicia es tolerancia, complacencia con el delito. En este mundo de desdichas en que nos encontramos, se hace necesario aprender a manejar nuestros propios negocios para enrumbar el barco de la existencia, a través de las diversas escalas de la vida.
El Karma es negociable y esto es algo que puede sorprender muchísimo a los secuaces de diversas escuelas ortodoxas. Ciertamente algunos seudo-esoteristas y seudo ocultistas se han tornado demasiado pesimistas en relación con la Ley de Acción y Consecuencia; Suponen equivocadamente que ésta se desenvuelve en forma mecanicista, automática y cruel. Si la Ley de Acción y Consecuencia si el Némesis de la existencia no fuera negociable, entonces ¿dónde quedaría la Misericordia Divina?
Cuando una ley inferior es transcendida por una ley superior, la ley superior lava a la ley inferior. Haz buenas obras para que pagues tus deudas (Karma). Al León de la Ley se le combate con la Balanza. Quien tiene con qué pagar, paga y sale bien en sus negocios; quien no tiene con qué pagar, pagará con dolor. Si en un platillo de la Balanza Cósmica, ponemos las buenas obras y en el otro las malas, es evidente que el Karma dependerá del peso de la balanza.
Si pesa más el platillo de las malas acciones, el resultado será las amarguras; sin embargo, es posible aumentar el peso de las buenas obras en el platillo del fiel de la balanza y en esta forma cancelaremos Karma sin necesidad de sufrir. Todo lo que necesitamos es hacer buenas obras para aumentar el peso en el platillo de las buenas acciones. Nunca debemos protestar contra el Karma, lo importante es saberlo negociar. Desgraciadamente a las gentes lo único que se les ocurre, cuando se hallan en una gran amargura, es lavarse las manos como Pilatos, decir que no han hecho nada malo, que no son culpables, que son almas justas, etc.
A los que están en miseria que revisen su conducta, que se juzguen a sí mismos, que se sienten, aunque sea por un momento, en el banquillo de los acusados, que después de un somero análisis de sí mismos, modifiquen su conducta. Si esos que se hallan sin trabajo se tornasen castos, infinitamente caritativos, apacibles, serviciales en un cien por ciento, es obvio que alterarían radicalmente la causa de su desgracia, modificando en consecuencia, el efecto.
No es posible alterar un efecto si antes no se ha modificado la causa que lo produjo, pues como ya dijimos, no existe efecto sin causa ni causa sin efecto. No hay duda de que la miseria tiene sus causas en las borracheras, asqueante lujuria, en la violencia, en los adulterios, en el despilfarro y en la avaricia, etc. No es posible que alguien se encuentre en miseria cuando el Padre que está en secreto se encuentra aquí y ahora. Cuando tal o cual Karma se encuentra ya totalmente desarrollado y desenvuelto, tiene que llegar hasta el final inevitablemente.
Esto significa que sólo es posible modificar radicalmente el Karma cuando el arrepentimiento es total y cuando toda posibilidad de repetir el error que lo produjo, ha desaparecido radicalmente. Karma duro llegando a su final es siempre catastrófico. No todo el Karma es negociable. Es bueno saber también que cuando hemos eliminado radicalmente al yo psicológico, la posibilidad de delinquir queda aniquilada y en consecuencia, el Karma puede ser perdonado.
Doctrina Gnóstica develada por Samael Aun Weor
Añadir un comentario