Tula zona arqueologicaTula zona arqueológica

Tula la ciudad fue fundada por Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, soberano que dio gran prosperidad a la región, misma que se vio truncada debido al enfrentamiento entre seguidores del dios Quetzalcoátl y Tezcatlipoca, dioses tremendamente enfrentados en la mitología azteca.

Finalmente los seguidores del “dios nocturno” (Tezcatlipoca) expulsaron a los toltecas que profesaban su creencia hacia la serpiente emplumada (Quetzalcóatl), y tuvieron que emigrar por el sur hacia el golfo, hasta llegar a la península de Yucatán. Allí fundaron ciudades como Chichén Itzá, nombre que alude a la fusión de los itzáes y los chichimecas, origen este último del pueblo tolteca.

Hay que considerar que Tollan fue edificada de distinta forma que Teotihuacan, ya no era la gran ciudad sobre una vasta llanura sin defensa alguna, la ciudad se levantaba sobre una colina, la cual era mucho más fácil de defender.

Una de las cosas más impactantes de la Zona Arqueológica de Tula Hidalgo México, son sin duda alguna los famosos Atlantes, figuras colosales de piedra que nos invitan a la guerra contra sí mismos.

Su nombre deviene de la palabra náhuatl “Atlatl”, arma (lanza dardos o lanzas) que sostienen en su mano derecha, que nos advierte de aprender a dirigir la lanza o fuego sagrado, en contra de nuestro enemigo secreto: El Yo Psicológico.

Interesante es que siendo guerreros se encuentren en la pirámide del Señor del Alba, nuestro Señor Quetzalcóatl, en su aspecto de Venus, el planeta del amor. Parece paradójico el hecho de juntar el amor con la guerra, mas a la luz de la sabiduría gnóstica entendemos que se trata de la guerra que debemos sostener en nuestro interior contra las fuerzas tenebrosas que habitan en uno mismo.

Uno de sus distintivos es la mariposa que se encuentra sobre su pecho, siendo esta región de acuerdo con el árbol de la vida, donde se encuentra Tiphereth (el alma humana), la mariposa misma al salir de una crisálida, nos indica la necesidad de morir para ser. Habla de crear el alma, pues no la tenemos encarnada, tan solo tenemos un embrión. El mandil cubriendo los órganos creadores, expresa el sabio control de las fuerzas sexuales, de acabar con las pasiones animales, de rendirle culto al amor, de aprender a ver en la pareja la puerta secreta por la cual podríamos retornar al Edén. Remata un nudo a semejanza del símbolo del infinito indicando el saber guardar y canalizar estas fuerzas creadoras, el no desperdiciarlas para lograr nuestra liberación.

En las paredes de la pirámide están águilas y jaguares (símbolo del espíritu) devorando corazones humanos (alegoría del alma), representación de la unión de lo humano con lo divino y frente a las columnas estaba un Chac Mool al igual que encontramos en la pirámide de los Mil Guerreros en Chichén Itzá.

Los Atlantes de Tula, sin duda alguna son guerreros solares, con su sobrio semblante nos invitan a lanzarnos al campo de batalla de la vida diaria, a combatir cuerpo a cuerpo contra sí mismos, para que al salir victoriosos, podamos unirnos por siempre al Ser. (Doctrina gnóstica develada por Samael Aun Weor)

 

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