Chaac

ChaacEntre los grandes iniciados mayas, al dios de la lluvia se le denomina Chaac.

Es muy frecuente encontrarlo en muchos de sus templos, representado en forma magistral, entregándonos una enseñanza que si ponemos la debida atención, veneración y admiración, podría depositarse en la conciencia.

En la zona arqueológica de Chichén Itzá lo encontramos con la apariencia de un anciano venerable para indicar la Sabiduría del Ser; una gran nariz a semejanza de trompa, enseñándonos el poder de la respiración del aliento de vida (prana), importantísimo para la transformación de las energías creadoras.

En la nariz de estos grabados del dios de la lluvia maya (Chaac) se puede observar la cruz de San Andres, mostrándonos la gran necesidad de aprender a mezclar el fuego sagrado con al agua (o energía trasmutada).

También, se pueden observar cuatro círculos, recordándonos las tres fuerzas primarias dentro de la unidad de vida, a lo que los griegos denominaron el Santo Cuatro o Tetragramaton.

Las grandes orejeras, nos señalan que debemos aprender a escuchar al Padre interior, pues él sabe todo, nos puede guiar en este mar embravecido de la vida.

Siempre es recomendable que nos acostumbremos, al despertar y antes de irnos a dormir, tratar de poner en estado pasivo la personalidad entonces nos proponemos activar la conciencia; esto lo logramos relajando el cuerpo completamente y colocándonos en recuerdo de si, esto nos ayudará a ser guiados por el Ser.

Orejas. En esa forma nos indican que hay que saber escuchar las enseñanzas, la Palabra, saber poner atención a lo que se nos está diciendo. Pero algo muy peculiar es que de sus orejeras salen órganos creadores masculinos, indicando externamente la fertilidad que da el agua en la tierra, pero internamente señalando lo sagrado que debe ser la sexualidad en el ser humano.

Así como en la cultura azteca hay cuatro criaturas inocentes de las aguas (tlaloques), uno para cada punto cardinal y tienen los colores: negro, blanco, amarillo y rojo; admirablemente, aquí encontramos cuatro dioses Chaac, uno para cada punto cardinal y exactamente con los mismos colores; que como ya hemos indicado, coinciden con los cuatro colores de la alquimia medieval, es decir: los niveles de purificación en el trabajo de transmutación.

Estos cuatro dioses son: el hombre negro  oeste (Ek Xib Chaac), el hombre blanco  norte (Sac Xib Chaac), el hombre amarillo  sur (Kan Xib Chaac) y el hombre rojo  este (Chac Xib Chaac). En la zona Arqueológica de Copán, en Honduras, nos sorprende el ver en la estela B, al gobernante llamado: “18 Conejo”, con los atributos del dios de la lluvia maya (Chaac). En la parte posterior de la estela lo vemos repartiendo la lluvia.

Vemos una figura que con sus manos reparte la lluvia bienhechora. La posición de la figurilla es sentada en actitud búdhica. No hay duda que es necesario que sobre nosotros caigan todos los diluvios universales para limpiarnos y purificamos totalmente, Así lo dice el Tláloc maya de Copán.

Samael Aun Weor. Misterios Mayas

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