La piedra filosofal

Piedra filosofalVamos a comenzar, pues, con nuestra plática de esta noche. Ante todo debemos nosotros reconsiderar y estudiar, incansablemente, todo ese temario relacionado con la Piedra Filosofal. En la Alquimia se habla siempre de las DOS PALOMAS de Diana.

Se dice que ella siempre recibe los abrazos de Venus y es algo de gran valor. Muy  notorio es que después de los siete días de purificación, María y José presentan al Niño en el Templo, llevando (como presente) dos palomas o dos pichones de paloma, símbolo alquímico extraordinario, maravilloso.

Ese DOBLE MERCURIO tiene precisamente por símbolo a las dos aves, y en Alquimia se habla por ejemplo, en varios textos, de la “LECHE DE GALLINA” (algo que parecería absurdo, pero lo encontramos en muchos textos de los alquimistas medievales). Dicen que “echando una yema entre un vaso de leche, que tenemos la leche de gallina …”.

En todos los textos alquimistas se sorprende uno muchísimo, cuando encuentra uno datos como aquel de la “LECHE DE LOS PÁJAROS”, el MISTERIO OMNICOLÓGICO que nos deja que pensar. Indubitablemente, estas dos palomas de Diana (tan amadas por Venus) lo explican todo. Se trata, simplemente, de los dos Mercurios, tan necesarios para elaborar la Piedra Filosofal.

Vean ustedes, y vuelvo a hacer hincapié en esta cuestión, que José y María presentan al Niño en el Templo y a los siete días de purificación, llevando (repito) como presente, dos palomas. Pero ese Niño, en sí mismo, es la Piedra Filosofal; eso es obvio. En cuanto a José y María, pues representan al Padre que está en secreto y a la Divina Madre Kundalini.

En el terreno meramente concreto, es el hombre y la mujer. Eso es obvio, pues todo tiene que tener una repercusión, sus exponentes completos en el mundo físico. Tan necesarios son los dos polos para poder elaborar la Piedra Filosofal; un solo polo no podría elaborarla. Quiero decir que con un solo Mercurio no podría ser elaborada la Piedra; se necesita de los dos Mercurios: el masculino y el femenino.

Ahora comprenderán ustedes por qué en el Templo de las serpientes, es decir, en el Templo de Quetzalcoatl, en Teotihuacan, encontramos nosotros un pozo al entrar y otro pozo al salir, como para hablarnos de los dos Mercurios, y esto resulta bastante interesante. Quienes piensen que se puede elaborar la Piedra Filosofal con un solo Mercurio, contradicen al Evangelio Crístico, porque no fue una paloma la que presentaron José y María cuando llevaron el Niño al Templo, sino dos y a los siete días de purificación. Pensemos que Dios hizo al mundo en seis días y al séptimo descansó y lo bendijo.

Hay que entender esto. El Génesis no es algo que pertenece a un pasado; el Génesis es de inmediata actualidad y todos nosotros tenemos que trabajar con el Génesis, tal como está escrito en la Biblia. Esa  es  la Gran Obra:  lo que  hizo Dios,  que  es crear el mundo, tenemos que hacerlo nosotros al crear nuestro propio Universo interior. Si él se “echó” seis días o periodos, nosotros tendremos que “echarnos” otro tanto, y si él descansó el séptimo, nosotros también tenemos que descansar el séptimo (ese es el séptimo día de purificación). Es una octava completa y esto hay que saberlo entender.

Así pues, mis caros hermanos, quien llegue a elaborar esa Piedra, tienen por tal motivo todos los poderes. Uno sin la Piedra Filosofal, como les decía el otro día, nada vale, no es más que un pobre gusano de la tierra y eso es todo…

En Praga (Checoslovaquia), durante la Edad Media, floreció la Magia, el Esoterismo en forma trascendental. Allí había libertad de palabra, aunque la Inquisición estuviese tremebunda en toda Europa. Allí se encontraban las gentes más liberales de la época y había una “Colonia” o Barrio judío. El “Ghetto”, era, indudablemente, lo más importante de esa “Colonia” judía. Entonces existieron algunos Magos o Rabinos, verdaderamente fuertes, que sabían fabricar el “GOLEN”. ¿Y qué era el “Golen”?.

Estos Magos hacían una estatua y luego, en la frente, le escribían la palabra “TEME”, pero al revés: “EMET”, y la conjuraban, la exorcisaban litúrgicamente. Aquella estatua llegaba a tener vida propia y podía transportarse (por entre la Cuarta Vertical) de un lugar a otro, traerle cosas al Rabino (objetos a distancia, etc.). Eso sí: el día que le borraban la palabra “EMET” de la frente y le quitaban los verbos de poder, se quedaba la estatua reducida a polvo inmediatamente.

Ese “Golen”, pues, era extraordinario. Pero, obviamente, el “Golen” tiene significación mucho más profunda y simboliza a la Piedra Filosofal. Quien la posee, puede realizar toda clase de portentos y maravillas. La palabra que se escribía, pues, sobre la frente, era “TEME” (escrita de izquierda a derecha, al estilo judaico: “EMET”; es decir, “TEME EN IR A PERDER TU PIEDRA, PUES SI LA PIERDES FRACASAS”). Claro, cuesta bastante  trabajo  fabricarla  y  perderla  es  una  tontería  de  las  más grandes, ¿verdad?. De manera que, creo que ustedes van entendiendo…

Es obvio, pues, que para fabricar la Piedra se necesita el “TANTRISMO”, los “TANTRAS”; se necesita eliminar a los “elementos indeseables”, a las entidades del Ego, etc. No podría uno, verdaderamente, fabricar la Piedra si no eliminara a las entidades que constituyen el Ego, Eso es claro, todo eso hay que saberlo entender. El trabajo, pues, suele ser difícil, mas no imposible. Se necesita el esfuerzo, eso es obvio.

Pero hay dos clases de esfuerzo: está el esfuerzo mecánico y el esfuerzo consciente. Un tipo de esfuerzo mecánico, por ejemplo, es el de los cirqueros, que ejecutan una serie de esfuerzos que no sirven para nada, absurdos (maromas, etc.), que no tienen ninguna importancia. El esfuerzo consciente es distinto. Para que haya esfuerzo consciente tiene que haber un propósito definido, pleno conocimiento de lo que se quiere hacer.

No basta únicamente conocer o estudiar, dijéramos, el cuerpo de doctrina. Esa es una parte, pero no es todo. Se necesita llegar a la unión de la doctrina o de los principios doctrinarios (es decir, del conocimiento) con el Ser. Cuando el Ser y el Conocimiento se integran, entonces de allí nace el esfuerzo consciente. ¿Cómo sabe uno que una persona posee un conocimiento, o mejor dicho, que posee realmente la comprensión?. Voy a decirles: de la unión del SER y del SABER deviene la comprensión. Es, dijéramos, la comprensión el medio que conecta al Ser con el Saber. Una persona puede tener conocimientos, pero si no ha logrado unir esos conocimientos con el Ser, pues no tendría comprensión.

¿Y cómo sabe uno que una persona tiene los conocimientos, pero no posee la comprensión?. El que solamente tiene los conocimientos, no hace sino repetirlos, memorizarlos; pero si se le exige a una persona (que tiene esos conocimientos) que los exponga de las más diversas formas, desde distintos ángulos, en forma espontánea y natural, no podrá hacerlo; se contentará con repetir, más o menos, lo que tiene acumulado en la memoria y eso es todo. Pero quien posee la comprensión, puede hablar sobre cualquier parte de la doctrina en forma consciente, y explicarla desde los más diversos ángulos. ¿Por qué?. Porque tiene la comprensión, porque ha llegado a la comprensión, y esta comprensión resulta, como ya les dije, de la unión del Ser con el Saber; eso es claro.

Así, pues, hay necesidad de unir el conocimiento este; lo que uno aprende, unirlo con el Ser. Pero, ¿cómo se podría llegar a esa unión?. Mediante la FUERZA DEL ANHELO, mediante la ESTIMACIÓN. Sólo así se podrá unir al Ser con el Saber. Cuando uno es comprensivo, cuando uno comprende la enseñanza, pues puede trabajar, verdaderamente, en forma consciente, hacer esfuerzos conscientes para llegar a fabricar la Piedra filosofal; eso es obvio. Los esfuerzos mecánicos no sirven para nada. Se ha dicho, por ejemplo, que diariamente tenemos que eliminar el “Mercurio Seco” y la Sal Roja; eso es obvio. ¿Cuál es ese “Mercurio Seco”?.

Ya dijimos: los “elementos inhumanos” que cargamos dentro. ¿Y la “Sal Roja”?, Ya lo dijimos: es ese “AZUFRE ARSENICADO”,  el fuego, dijéramos, del “Kundartiguador. Todo eso hay que eliminarlo, pero los trabajos deben hacerse en forma consciente. No se deben hacer esfuerzos cuando no es necesario, o no se deben hacer esfuerzos (en tal o cual sentido) más allá de lo necesario. Cuando los esfuerzos se tornan mecánicos ya no sirven, y eso es algo que no debemos nunca olvidar.

Podría objetársenos, por ejemplo, que no hay necesidad, o que por qué insistimos nosotros demasiado en la cuestión, pues, relacionada con la transmutación sexual (sería base más que seria para insistir en eso). Pensemos en que el Sagrado Sol Absoluto, por ejemplo, se disolvería si no hubiera creado el Universo. Fue necesario que el Logos creara el Universo para que el Sagrado Sol Absoluto se sustentara. Esto significa que la fuerza que viene del Sagrado Sol Absoluto, al chocar contra este Universo que fue creado, repercute o recibe un “Shock” y regresa al Logos multiplicada. Al regresar al Sagrado Sol Absoluto multiplicada, entonces esa vida la recibe ese Sol y se sostiene, vive. 

Pero si no fuera por ese “shock”, pues no podría vivir el Sagrado Sol Absoluto, se disolvería. Ya estaba para disolverse, durante la noche profunda del Gran Pralaya. Fue entonces necesario que el Eterno Padre Cósmico Común creara este Universo. Así fue como amaneció el Mahanvantara, es decir, el Día Cósmico.  Las fuerzas del Sagrado Sol chocan contra los mundos y al rebotar, al chocar dijéramos, reascienden, vuelven al Sagrado Sol, y claro, lo sostienen. Así se evitó que la morada del UNI-EXISTENTE y del OMNIMISERICORDIOSO ETERNO PADRE CÓSMICO COMÚN, que es el Sagrado Sol Absoluto, se disolviera. Pero ese “shock” de fuerzas existe en todo lo creado, absolutamente en todo.

La energía creadora del Tercer Logos desciende a través de los siete Centros Magnéticos del Universo, para tomar forma, dijéramos, en nuestras glándulas sexuales. Obviamente, no podría quedar cortado el circuito: o continúa circulando hacia la generación meramente animal, o entonces nos veremos obligados a imitar al Sagrado Sol Absoluto (mediante un “shock”, transmutar esa fuerza y regresarla hacia adentro y hacia arriba). Si no hacemos ni lo uno ni lo otro, sino que simplemente retenemos el potencial sexual en nuestras glándulas, el resultado será que las secreciones sexuales de la mujer, o el esperma sagrado del hombre, involucionarán, degenerarán.

¿Cómo se sabe que ha involucionado y degenerado ese esperma?. Lo vemos en ciertos monjes medievales: algunos demasiado gordos, obesos, llenos de grasa; otros terriblemente flacos y llenos de granos. En cuanto a las características psicológicas de dichos monjes, son ya demasiado conocidas: externamente, fanatismo extremo; íntimamente, cinismo experto, en alto grado. Esos monjes inquisitoriales que quemaban a las gentes en la hoguera, eran terriblemente fanáticos, y después de cometer el delito, espantosamente cínicos. He ahí las características que produce la involución del sexo, la involución del esperma o de las secreciones sexuales, y esto es bastante claro de por sí.

Si el Sagrado Sol Absoluto no necesitara de un “shock”, es decir, de una oposición de masas o mundos para que su energía retornara multiplicada, nosotros, obviamente, tampoco lo necesitaríamos. En este caso las energías, tanto de él como las nuestras, por sí solas se transmutarías y se cambiarían en tipos de fuerzas más elevadas. Pero no es así: vive, el Sagrado Sol Absoluto, gracias a la transmutación, así subsiste. Se me dirá que por qué. Les explico: esas fuerzas descienden a través de los siete Centros Magnéticos del Universo, hasta chocar con las masas meramente físicas, que son los planetas. Desde luego, en el choque se cambian las fuerzas de unas en otras, es decir, se transmutan y regresas hacia arriba. Eso es indubitable.

Por tal motivo, si nosotros queremos regresar al Sagrado Sol Absoluto, pues tenemos que hacer lo mismo que él hace, y si intentamos violar esa Ley, lo único que conseguiríamos es la degeneración del esperma sagrado y de las secreciones sexuales ubicadas dentro del organismo, con sus correspondientes resultados psicológicos. ¿Cuáles son, por ejemplo?. El desarrollo del abominable “Órganos Kundartiguador” y el cargarnos de fuerzas “VENENIOSKIRIANAS”, terriblemente malignas.

Hubo un tiempo, durante la noche del Gran Pralaya, en que el Sagrado Sol Absoluto era, dijéramos, AUTO-EGOCRÁTICO, se sostenía por sí mismo, pero comenzaba ya a perder volumen. Por eso el UNI-EXISTENTE, queriendo salvarle, creó el Universo y amaneció el Día, el Mahanvantara, y así es como logró no disolverse y sostenerse. También hubo un acontecimiento, en el seno del Sagrado Sol Absoluto, que fue extraordinario: muchas Almas, o muchos Adeptos, ingresaron en principio al Sagrado Sol, pero como quiera que poseían todavía “elementos inhumanos” dentro, en su interior, el resultado fue terrible. La mezcla del “Aura” de esos Seres con el “Aura” del Mundo Solar, se volvió desastrosa. Ese fue el periodo crítico más terrible, pero afortunadamente pasó. 

Tal periodo se le ha llamado “GENEOTRIMASIKANIANO”, en el que sufrió alteraciones el TEOMERMALOGOS, es decir, el LOGOS-GERMOLOGOS (palabra esencial) y el resultado se sintió en todo el Universo Solar, en todo el Sistema. Personas que estaban fabricando los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, quedaron impregnadas con esa radiación que venía ya alterada, y muchos individuos que iban para el Adeptado, sus partes superiores del Ser recibieron perjuicios. Por eso se hizo necesario que el UNI-EXISTENTE, el Eterno Padre Cósmico Común, creara un mundo secreto de purificación, que existe. En ese mundo secreto, aquellos que quieran ingresar al Sagrado Sol deben permanecer allí por un tiempo. Allí eliminan los residuos que les queden y luego pasan al Sagrado Sol Absoluto, y los habitantes del Sagrado Sol Absoluto (a su vez) que fueron perjudicados, pues pasaron a morar en ese planeta que bien se le conoce con el nombre de “PLANETA PURGATORIO”.

Bien, todo esto ya lo habíamos hablado con ustedes a “groso-modo” y hoy lo repito con un solo propósito: hacerles ver que sólo mediante la transmutación se puede crear la Piedra Filosofal, y que al transmutar, imitamos nosotros al Sagrado Sol Absoluto, actuamos a tono con él, porque así es como él vive y se sostiene. Ahora, no bastaría solamente la transmutación; esto tiene que ir acompañado de la eliminación de los “elementos indeseables” que cargamos dentro. Se necesita del esfuerzo para poder eliminar tales “elementos indeseables”, pero del RECTO ESFUERZO, o sea, del esfuerzo consciente, no del esfuerzo mecánico, que para nada sirve. Se necesita que trabaje el Centro  Emocional para poder  lograr uno hacer  algo útil, porque con el solo frío intelectual (queriendo trabajar) no hace uno nada.

En todo caso, no debemos ignorar que en el mundo hay tres tipos de influencias. Las unas, las denominaríamos “INFLUENCIAS A”: son todos esos prejuicios de la humanidad, todas esas leyes, todos esos negocios, todo eso que se llama “familia”, “medio-ambiente”, etc. Las “INFLUENCIAS B” son diferentes: están formadas por las corrientes de tipo esotérico, ocultista, o por lo menos seudo-esotérico o seudo-ocultista, etc., etc., y existen las “INFLUENCIAS C”, que están formadas por, o pertenecen, dijéramos, a algo completamente distinto a la humanidad mecánica. Las “INFLUENCIAS C” parten directamente de la HUMANIDAD CONSCIENTE, o de la HUMANIDAD DIVINA, de aquellos que ya lograron la Auto-Realización.

Es claro que ese tipo de “INFLUENCIAS C”, no podría ser asequible a nosotros si no se convirtieran en Influencias de tipo “B”, porque estoy seguro que ustedes no entenderían, verdaderamente, a un grupo de ADEPTOS RESURRECTOS. Si ustedes llegaran a una sala donde se encuentra un grupo de Adeptos Resurrectos platicando, sencillamente no les entenderían. O más; si a ustedes les tocara vivir con un grupo de Adeptos Resurrectos, en un Monasterio, pues, francamente, jamás los entenderían (su manera de ser de ellos, su modo de actuar, etc., es tan distinto al de ustedes, la forma de conocimiento es tan diferente). 

Aquí, por ejemplo, yo tengo que estarles explicando a ustedes lo que son los dos Mercurios con detalles. Ya, entre ellos, no hay explicaciones: se entendió con una mirada o con una palabra, si no se entendió, pues “se amoló”. Allí no hay explicaciones: se dijo tal o cual cosa, en un lenguaje que ustedes quien sabe, ni lo entiendan, y ellos no se van a poner a explicarles. Si están hablando un grupo de Maestros Resurrectos y a ustedes les tocara venir (como un ejemplo concreto), sencillamente no les entenderían. De ellos parten las influencias que podríamos nosotros denominar “INFLUENCIAS C”, y para que la humanidad pueda entenderlas, deben convertirse en “INFLUENCIAS B”.

Cuando uno entonces entiende que no solamente existen las “Influencias A”, es decir, las costumbres, leyes, negocios, preocupaciones de este mundo, la familia, etc., etc.; cuando uno comprende que además existen las “Influencias B” y que las encuentra en libros, en literatura, en historias; cuando a través de diversas informaciones sabe uno que hay una HUMANIDAD DIVINA, de donde salen las “Influencias C”, entonces uno siente, por primera vez, una emoción muy especial, una emoción muy íntima que le hace pensar, sencillamente, en trabajar sobre sí mismo para lograr la liberación, para tener la dicha de ingresar, algún días, entre el grupo de la Humanidad Divina. Así surge en uno esa emoción y entonces el trabajo se torna consciente; así es como se trabaja conscientemente.

De manera que se hace necesario que los hermanos pongan emoción en el trabajo. No se trata del trabajo meramente intelectivo o mecánico, porque para nada sirve. Todo el trabajo se hace con la emoción, tiene que haber emoción, tiene que haber ANHELO, tiene que haber INSPIRACIÓN. La fuerza de la voluntad para el trabajo, ¿de dónde va a salir? Tiene que salir del Centro Emocional; del Centro Intelectual no puede salir la fuerza para el trabajo. Si analizamos el Centro Intelectual, vemos que tiene dos aspectos: el positivo y el negativo. Y así tiene que ser, porque no podría existir el proceso comparativo de la elección, el proceso analítico, la confrontación lógica, si no tuviera los polos positivo y negativo.

Así, pues, el Centro Intelectual tiene dos polos. Positivo es el “SI”, negativo es el “NO”, pero quien le da el verdadero valor al trabajo esotérico, no es otro que el Centro Emocional; él es el que valoriza el trabajo, y de tal Centro sale la VOLUNTAD CONSCIENTE que le permite a uno HACER EL TRABAJO. No la voluntad mecánica, que para nada sirve, sino la VOLUNTAD DEL SER, la VOLUNTAD   CONSCIENTE,  que   es  lo  que  cuenta.  Sólo  con  ese  tipo  de 

Voluntad puede uno perseverar en el trabajo, hasta triunfar. Así, pues, transmutar es una parte y eliminar es otra parte (eliminar el “Mercurio Seco” de la Alquimia, es decir, los diversos “Yoes” o “agregados psíquicos” que en su conjunto constituyen el “mi mismo”). Pero, para eliminar esos “agregados”, se necesita que haya esfuerzo consciente, no simple esfuerzo mecánico; tiene que trabajar el Centro Emocional. A medida que los hermanos se vayan informando sobre la técnica del trabajo, irán trabajando en forma más eficiente; eso es claro. Pero no bastaría, solamente, informarse sobre la técnica del trabajo; hay que trabajar, porque una cosa es conocer el trabajo, o interesarse por el trabajo, y otra cosa es trabajar.

Lo más grave en el trabajo es la DEPRESIÓN. Cuando surge la depresión, pues queda el trabajo suspendido y si la dejamos tomar cuerpo, ella continuará indefinidamente. En la depresión, los cinco centros de la máquina, dijéramos, se HUNDEN ENTRE EL AGUA y ya no funcionan; entonces viene el fracaso. Pero uno puede salir de la depresión. ¿Cómo?. Mediante el “RECUERDO DE SÍ MISMO”. Muchos dirán que siempre se acuerdan de sí mismos. ¡Eso es falso!. Podría un individuo vivir veinte años encerrado en un cuarto, sin salir para nada a la calle, y sin embargo no se ha acordado de sí mismo ni un solo segundo, siempre ha estado “fuera de casa”.

¿Qué es lo que se llama, entonces, “ACORDARSE DE SÍ MISMO”?. Pues, sencillamente, agotar el proceso del pensar, aunque sea por unos instantes, o agotar todas las corrientes de deseos, pensamientos, emociones, sensaciones, así sea por unos cuantos minutos.  En ese instante, uno se ha “acordado de sí mismo”, ha venido a darse cuenta que uno no es ni el pensamiento, ni los deseos, ni las emociones, ni las pasiones; que está más allá de los deseos, que es el Ser. Pero son raros los que, siquiera por un minuto, suspenden la corriente de pensamientos, deseos, pasiones, etc., y hay que hacerlo diariamente: “ACORDARSE DE SÍ MISMOS”. Cuando uno se “acuerda de sí mismo”, es obvio que entonces la depresión pasa, se agota, y surge, una y otra vez, la emoción por el trabajo.

La depresión es problemática. En ese estado, uno no tiene ganas de trabajar esotéricamente, y no hay otra forma sino “ACORDARSE DE SÍ MISMO”. Si uno se “acuerda de sí mismo”, de inmediato para la depresión… En el trabajo no olviden ustedes, hermanos, al “ESPEJO DE LA ALQUIMIA”. El trabajo este es un espejo: uno tiene que aprender a mirarse en los demás. Eso es muy importante: verse en los demás. Si vemos a un ebrio por la calle, “bueno, ahí voy yo, así soy yo cuando estoy ebrio”. Si vemos a un “marihuano”, “bueno, ahí voy caminando yo, así soy yo”. Si vemos nosotros a una persona iracunda, “tronando” y “relampagueando”, “qué cara hace: así soy yo. Pero vean que chistoso, como blasfemo, como gesticulo, como grito, como pataleo; así soy yo”, y verse ahí, verse uno en los demás (eso es algo muy importante).

¿Queremos,  por ejemplo, dejar de reñir con alguien, o dejar de objetar?. Cambiémonos por aquella persona que quiere reñirnos; a través de la meditación, cambiemos nuestra personalidad por la de la persona aquella que está contra uno, sintámonos ser esa persona y miremos a la nuestra, a la propia, como si fuera ajena; sintámonos ser aquella con la que nos peleamos, aquella que es causa de nuestros problemas; imitémosla en todas sus modalidades, gestos y palabras, formas y maneras de ser; sintamos pues, en meditación, que nos identificamos con esa persona. Si lo logramos, desaparecerá de hecho el deseo de reñir. De hecho, veremos entonces a nuestra persona como algo extraño y comprenderemos a la otra persona, porque nos hemos identificado con la otra persona, y al comprenderla, pues todo habrá pasado: se acaba el deseo de estar poniendo objeciones o de estar riñendo.

Tracémonos diariamente, por ejemplo, el deseo de permanecer sin poner objeciones, aunque sea una hora diaria. ¿No es mucho trabajo, verdad?: poder permanecer una hora diaria sin poner objeciones a nada, ni a nadie, aunque nos estén insultando, aunque nos estén ironizando, aunque nos estén molestando. Más tarde podremos aumentar el tiempo a dos o tres horas, y al fin nunca volveremos a ponerle objeciones a nadie, tenderemos a vivir en paz. Esto es muy importante, hermanos; se trata de cambiar. ¿Qué es doloroso?. ¡Sí!. No es posible obtener un cambio sin dolor. Eso es claro: cualquier cambio de verdad, íntimo, tiene que producirse a base de dolor. Sin dolor no se hacen posibles los cambios. ¿Cómo?.

Así, pues, cuando se dice (en Masonería, por ejemplo) que “Hay que labrar la Piedra Bruta hasta convertirla en Piedra Cúbica perfecta”, se trata de que hay que elaborar la Piedra Filosofal y en Masonería se confunde eso, simplemente, con la moral. Y, realmente, se trata de eliminar los “elementos inhumanos”, por una parte, y transmutar por la otra, y así se consigue al fin la elaboración de la GRAN PIEDRA. Eso es lo que muchos hermanos no han entendido… Se anhelan muchas cosas.

Por ejemplo, la transferencia de la Conciencia. Muy bonito es eso, ¿no?, poder transferir la Conciencia a cualquier rincón del Universo. Bien sabemos que mediante el Fuego Serpentino, es posible hacer salir la conciencia, por ejemplo, por BRAHMARANDRA (esa parte situada aquí, donde está, dijéramos, la fontanela frontal de los recién nacidos) y proyectar la Conciencia, transferirla a otra persona, y entonces quedamos identificados, conviviendo con esa persona, o hacia cualquier otro remoto lugar del Universo para ver, oír y experimentar las maravillas del mundo, etc., etc., etc. 

Pero, ¿cómo podríamos transferir Conciencia, hacer la transferencia de la Conciencia, si todavía no hemos eliminado los “elementos indeseables” que cargamos dentro, el “Mercurio Seco”, como se dice en Alquimia?. Podemos llegar a una Iluminación verdadera, pero primero hay que MORIR para poder SER; sólo con la muerte adviene lo nuevo. Así, pues, se necesita el esfuerzo consciente en el trabajo, la constancia, hasta triunfar. Pero como les digo, hermanos, no basta que ustedes reciban la información. Esta información, este conocimiento, deben unirlo al Ser y sólo pueden unirlo al Ser mediante el ANHELO. Así de la unión del Conocimiento y del Ser, deviene la comprensión. Cuando uno ha logrado la comprensión, trabaja conscientemente sobre sí mismo. Samael Aun Weor

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