El origen del ego o Yo en la Lemuria

El yoHa llegado la hora de comprender ciertamente lo que es el camino que ha de conducir a la "liberación final". Ante todo es conveniente que nos conozcamos profundamente a sí mismos, incuestionablemente se hace cada vez más indispensable la "auto-exploración" íntima de sí mismo, del mí mismo.

Si nosotros muy sinceramente ahondamos en nosotros mismos, si nos auto-exploramos, podemos llegar a la conclusión lógica de que somos ahora simples animales intelectuales, condenados a la pena de vivir.

Es mucho lo que nos pavoneamos con el título de HOMBRES. Se ha dicho de que el hombre es el Rey de la Creación y eso es obvio, pero vamos a ver lo que somos: ¿Quién de ustedes podría decir que es Rey de todo lo creado?. ¿A cuál de ustedes le obedece la Naturaleza?. ¿Están ustedes seguros de poder mandar a los cuatro elementos: Fuego, Agua, Aire y Tierra?.

¿Son acaso ustedes administradores del orden universal?... Entonces, Nietzche, en su obra titulada: "Así Habló Zaratustra", enfatiza la idea del Súper-Hombre. Todavía recuerdo frases de Nietzche: "El hombre es para el Súper-Hombre, lo que el animal para el hombre, una dolorosa vergüenza, una carcajada, un sarcasmo y nada más"...

Pero, ¿acaso Nietzche era Súper-Hombre?. Por cierto que el Súper-Hombre de Nietzche sirvió de basamento místico a la Alemania nazi para la segunda guerra mundial. Vean ustedes cuán equivocado andaba Nietzche, si no existe el Hombre todavía, menos el Súper-Hombre. Realmente   lo   único   que   existe   actualmente   no   es  el  Hombre,   sino  el MAMÍFERO INTELECTUAL EQUIVOCADAMENTE LLAMADO HOMBRE. Creo que este título de Hombre, es un sombrero que nos queda demasiado grande, si nosotros no podemos gobernarnos a nosotros mismos, mucho menos podemos gobernar a la Naturaleza.

Si el Hombre no es Rey de sí mismo, entonces Rey ¿de qué será?. ¿Podría acaso ser Rey de la Naturaleza?. Desde que se dice Hombre, se entiende Rey; si no es Rey, no es Hombre. Entonces concluyamos diciendo que lo que existe actualmente es el mamífero intelectual equivocadamente llamado Hombre y eso es diferente. Si ahondamos dentro de sí mismos, ¿qué descubriremos? Órganos, sí, ellos forman parte del organismo humano y tras de todo organismo, ¿qué hay? El Lingam Sarira, contestan los indostaníes, eso es cierto, mas ¿qué es el Lingam Sarira? El Cuerpo Vital, el asiento de todos nuestros fenómenos fisiológicos, biológicos, químicos, etc., etc., etc. Más allá de ese Cuerpo Vital lo que existe es el EGO, el YO, el Sí MISMO; mas ¿qué cosa es el EGO? Una suma de agregados psíquicos:

IRA, CODICIA, LUJURIA, PEREZA, ENVIDIA, ORGULLO, GULA y muchísimos otros defectos más. Ciertamente aunque tuviéramos paladar de acero y mil lenguas para hablar, no alcanzaríamos a enumerar todos los defectos que llevamos dentro. Estos tienen personificaciones, los agregados psíquicos tienen caras animalescas. ¿Cuál clarividente se atrevería a negar este punto, así como fundamental?. Así, pues, mis caros hermanos ha llegado la hora de la reflexión.

Más allá de la muerte, ¿qué es lo que existe? ¿qué es lo que continúa?. El EGO, y es acaso el EGO ¿belleza?. No, ya lo dije, es una suma de agregados psíquicos y dentro de esos agregados psíquicos está enfrascada la Consciencia, la Esencia, en lenguaje   rigurosamente  alquimista   diríamos,   la   SAL   INCORPÓREA,   NOINFLAMABLE y PERFECTA. Ella es precisamente el factor directriz de toda nuestra psiquis, el factor básico para hablar más claro, desgraciadamente está embotellada, está embutida entre esos agregados inhumanos que poseemos en nuestro interior.

Así, enfrascada es obvio que se procesa en virtud de su propio condicionamiento y eso es lamentable, duerme profundamente. Quiero que vosotros comprendáis, mis caros hermanos, quiero que vosotros entendáis profundamente lo que es el EGO. Quiero que sepáis cuál es su origen. Quiero que lo disolváis radicalmente. Oídme bien:

En el amanecer de la Vida, allá por la época del antiguo continente MU, antes situado en el Océano Pacífico, los animales intelectuales recibieron desafortunadamente el abominable Órgano KUNDARTIGUADOR. Se ha hablado mucho del KUNDALINI, mas cuán poco se ha hablado de su antítesis, el abominable Órgano KUNDARTIGUADOR. Es claro que por aquella antigua edad, la corteza geológica del mundo no tenía estabilidad permanente, incesantes terremotos y terribles maremotos convulsionaban a nuestro planeta, fue entonces cuando cierto individuo sagrado, acompañado por una altísima comisión, vino a la Tierra en una nave cósmica.

Después de haber estudiado, aquélla comitiva sacra, el problema de los cataclismos, resolvió darle a la Humanidad el susodicho Órgano, con el propósito de arreglar el problema geológico. Se me dirá, ¿y qué tiene que ver ésta cuestión con los temblores de la Tierra y los maremotos, con el Órgano KUNDARTIGUADOR y el organismo humano?. Mucho, mis queridos hermanos, mucho. Téngase en cuenta que cada cuerpo humano es una máquina extraordinaria, que capta las energías que descienden del Megacosmos y que las transforma maravillosamente, para retransmitirla automáticamente al interior del organismo terrestre, a las capas inferiores de la Naturaleza de la Tierra.

La Humanidad es un órgano del Planeta Tierra, un órgano de la Naturaleza mediante el cuál se transforman energías que vienen a ser básicas para la economía del mundo Tierra. Incuestionablemente, al hacerse cualquier alteración a la máquina humana se producen indubitablemente modificaciones substanciales de energías y al ser éstas retransmitidas a las capas anteriores de nuestro mundo, ya así modificadas pueden influir sobre la estabilidad de la corteza geológica. El darle pues a la Humanidad el abominable Órgano KUNDARTIGUADOR, es claro, es obvio, es ostensible que las energías fueron modificadas en forma tal que al ser retransmitidas al interior de la Tierra, ejercían sobre la corteza geológica un proceso que tendría como fin la estabilidad de la misma.

Ya ven pues lo importante que es la máquina humana, ¿verdad? El abominable Órgano KUNDARTIGUADOR es la famosa cola del Satán Bíblico, que llegó a cristalizar; sí, es obvio, el Fuego Sagrado proyectado desde el coxis hacia los infiernos del hombre se convirtió en la cola de Satán tomando forma física apareció como la cola de los simios. ¿Que hubo una época en que la Humanidad poseyó cola?. Es verdad, es cierto, pero esto no quiere decir que nosotros vengamos de los simios, de los monos, ¡NO!, al contrario, ellos vienen de nosotros, son degeneraciones de la especie humana, resultaron de la mezcla del animal intelectual, con algunas especies bestiales de la Naturaleza.

Mucho más tarde en el tiempo, y he aquí lo interesante, otra altísima comisión, resolvió quitarle a la Humanidad el abominable Órgano KUNDARTIGUADOR, ya no era necesario, la corteza geológica de nuestro mundo se había estabilizado, desafortunadamente al perder la Humanidad tal órgano quedaron en nosotros las malas consecuencias del mismo, esas malas consecuencias se acomodaron en los cinco cilindros de la máquina orgánica. Tales cilindros son: primero, el centro intelectual; segundo, el centro emocional; tercero, el centro motor o del movimiento; cuarto, el centro instintivo; y quinto, el centro sexual. Acumuladas las malas consecuencias del abominable Órgano KUNDARTIGUADOR, dentro de los cinco cilindros de la máquina se formó en nuestro interior una NATURALEZA INHUMANA y TERRIBLEMENTE BESTIAL.

Las citadas consecuencias del abominable Órgano KUNDARTIGUADOR constituyen el MÍ MISMO, el SÍ MISMO, el EGO, el YO. Es claro, es indudable que la conciencia, es decir la Esencia primigenia, hablando en lenguaje alquimista: "La Sal Purísima, Incorpórea, Incombustible, Sublime, quedó dijéramos enfrascada, encarcelada, embutida dentro de esa segunda naturaleza inhumana". Desde entonces quedamos con dos naturalezas, una, esta externa que tenemos y otra interna de abominación.

¿Qué hacer?. ¿Cómo hacer?. Desafortunadamente, mis queridos hermanos, conforme los tiempos van pasando, la conciencia embutida ahí, se fue durmiendo poco a poco, y perdió los poderes que antes poseyera, esos poderes con los cuáles podíamos manejar el fuego que flamea, el huracán que ruge, a las aguas purísimas de la Vida Universal y a la perfumada tierra. En otros tiempos, cuando el abominable Órgano KUNDARTIGUADOR no había aparecido en nosotros, podíamos percibir un tercio de todas las tonalidades del color existente en el Cosmos infinito. Vagabundos de la antigua Roma, se entregaron a la orgía, a las bacanales y hasta las exportaron mundialmente, fue así como vino a perderse definitivamente la vergüenza orgánica.

Surgieron los prostíbulos por doquiera y la Humanidad se precipitó por el camino del INFRA-SEXO. Hoy veamos el estado en que nos encontramos, degeneración sexual en gran escala y chispeante intelecto. Los bribones del intelecto son terriblemente lujuriosos; la lujuria y el intelectualismo vano, basado éste último en las meras asociaciones razonativas de tipo subjetivo brillan por donde quiera, se manifiestan aquí, allá y acullá, por todas partes.

El EGO ha tomado proporciones gigantescas, cada uno de nosotros realmente lleva por dentro todos los factores que producen guerras, amarguras, sufrimientos. Necesitamos libertarnos del estado en que nos encontramos; todas las facultades humanas se han degenerado, repito, lamentablemente todo se ha perdido, sólo nos queda un factor que puede servir para nuestra salvación; quiero referirme en forma enfática a la ESENCIA, la cuál como ya he dicho está embotellada entre el EGO.

Es obvio que dentro de ella están los datos que necesitamos para guiarnos por el camino que ha de conducirnos a la liberación final. En la Esencia, en la conciencia, están también las partículas de dolor del OMNI-CÓSMICO, es decir, de nuestro Padre que está en secreto. Cada vez que nosotros erramos, Él sufre y sus partículas de dolor quedan depositadas en la Esencia, en la conciencia; si las sabemos aprovechar podemos mediante ellas despertar. En la Esencia están esos datos que urgentemente estamos necesitando para guiarnos por la SENDA DEL FILO DE LA NAVAJA.

La Esencia  es  el  guía  espléndido  que  adentro  tenemos  para guiarnos, pero desafortunadamente está presa, encarcelada, embutida, embotellada entre el EGO, entre el YO, entre el MÍ MISMO, entre el SÍ MISMO. Necesitamos desenfrascar la Esencia, desembotellarla para que pueda guiarnos por el camino que ha de conducirnos hasta la liberación final y esto solamente es posible, queridos hermanos, DESTRUYENDO EL YO, eliminándolo, reduciéndolo a polvareda cósmica.

Él es la cárcel dentro de la cuál está enfrascada la purísima Esencia. Destruyamos los barrotes de esa cárcel, volvamos polvo a esos muros de ignominia, reduzcamos a cenizas esa botella para que seamos libres. Libertada la Esencia podrá guiarnos por el camino de perfección, hasta la liberación final. Si queremos nosotros destruir el EGO, debemos disolverlo y eliminarlo. En la vida práctica está el gimnasio psicológico donde nosotros podemos auto-descubrirnos, porque en relación con las gentes, con nuestros amigos, con los compañeros de trabajo, con nuestros familiares, etc., los defectos que llevamos escondidos afloran y si estamos alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra, entonces podremos verlos tal cual son, en sí mismos.

Defecto descubierto, debe ser sometido a la técnica de la meditación y una vez comprendido íntegramente podemos eliminarlos con la ayuda de la DIVINA MADRE KUNDALINI, la Serpiente Ígnea de nuestros mágicos poderes. Si en trance sexual durante el SAHAJA-MAITHUNA, la invocamos de puro corazón, Ella podrá auxiliarnos; escrito está: PEDID Y SE OS DARÁ; GOLPEAD Y SE OS ABRIRÁ. Si le pedimos Ella nos da, si golpeamos Ella nos abre, pidámosle a nuestra DIVINA MADRE KUNDALINI particular, propia, de cada uno de nosotros, que elimine de nuestra psiquis el defecto psicológico  que  ya  hemos comprendido a fondo en todos los territorios de la mente. El resultado será extraordinario, Ella eliminará el defecto y si continuamos así trabajando incansablemente, llegará el día en que el EGO habrá sido desintegrado radicalmente, entonces la Esencia quedará libre y vendrá el despertar.

La conciencia despierta podrá orientarnos por la SENDA DEL FILO DE LA NAVAJA, la conciencia despierta nos entregará los datos que necesitamos para nuestra propia liberación final. Pero hay que ser pacientes en el trabajo y muy severos y muy constantes, porque cada defecto es multifacético y se procesa en 49 niveles del subconsciente. Mi doctrina no es mía, sino de Aquél que me ha enviado”.Escuchadme: estudiad a fondo con la mente y el corazón los siguientes párrafos. Meditad profundamente su contenido.

Los Elohim (dioses santos) produjeron de sí mismos (por modificación) al hombre, a imagen suya; ellos lo crearon (a la humanidad colectiva o Adán), varón y hembra El (la deidad colectiva) los creó. La raza protoplasmática de la Isla Sagrada ubicada en el Septentrión fue, en verdad, su primera producción, una tremenda modificación de y por ellos mismos, las puras existencias espirituales, he aquí a Adán Solus.

De esa primieval raza polar provino la segunda raza: AdánEva o JodHeva, gente hiperbórea, andróginos inactivos. De los hiperbóreos provino, siempre por modificación, la tercera raza, la gente lémur, el hermafrodita separador Caín y Abel que vivió en el gigantesco continente Mu o Lemuria, como se llamó más tarde, situado en el océano Pacífico. Esta tercera raza, la última semiespiritual, fue también el final vehículo del esoterismo innato, instintivo, puro, virginal, ingénito de los Enochs, los iluminados de aquella humanidad. El hermafrodita separador, Caín y Abel, produjo la cuarta raza: Seth Enos, que vivió en el continente Atlántico otrora situado en el océano que lleva su nombre.De la gente atlante proviene nuestra actual quinta raza Aria que mora perversa en los cinco continentes del mundo.

Cada una de las cuatro razas precedentes pereció a través de gigantescos cataclismos y nuestra quinta raza no será una excepción. Se nos ha dicho que en el remoto futuro existirán sobre la faz de la Tierra dos razas más, y es obvio que cada una de ellas tendrá su propio escenario. La unidad bisexual primitiva de la tercera raza raíz humana es un axioma de la sabiduría antigua. Sus individuos vírgenes se elevaron al rango de dioses porque aquella gente representaba, de hecho, a su Divina Dinastía.

La separación de sexos opuestos se realizó, ciertamente, a través de varios millares de años y fue un hecho consumado a finales de la raza lémur. Hablemos ahora del Edén, de esas tierras Jinas paradisíacas a las cuales tenían acceso continuo los individuos sagrados de la Lemuria, en aquellos tiempos en que los ríos de agua pura de vida manaban leche y miel. Esa era la época de los titanes, entonces no existía ni lo mío ni lo tuyo y cada cual podía coger del árbol del vecino sin temor alguno. Esa era la época de la Arcadia en que se rendía culto a los dioses del fuego, del aire, del agua y de la tierra.

Esa era la Edad de Oro, cuando todavía la lira no había caído sobre el pavimento del templo hecha pedazos. Entonces sólo se hablaba en el orto purísimo de la divina lengua cósmica, que como un río de oro corre bajo la selva espesa del Sol. En aquella antigua Edad la gente era muy simple y sencilla y, como todavía no había nacido el “yo pluralizado”, se rendía culto a los dioses del maíz tiernito y a las criaturas inefables de los ríos y de los bosques.

Yo conocí la raza lemúrica hermafrodita. Me vienen en estos instantes a la memoria aquellos terribles volcanes en erupción constante. ¡Qué tiempos! Todos nosotros, los iniciados, usábamos normalmente cierta vestidura sacerdotal muy común; aquellas vestiduras sacras veneradas resultaban espléndidas con los colores blanco y negro que simbolizan a la lucha tremenda entre el espíritu y la materia. Eran dignos de mirarse y de verse aquellos gigantes Lemures con sus nobles vestiduras y aquellas sandalias que ostentaban grandes borlas. En el entrecejo de aquellos colosos resaltaba la glándula pituitaria, el sexto sentido, porta luz y paje de la glándula pineal.

Entonces la vida de cualquier individuo tenía un promedio de doce a quince siglos. Y se levantaron gigantescas ciudades protegidas con enormes piedras formadas con lava de volcanes. Conocí también los últimos tiempos de la tercera raza y viví en aquella época citada por el Génesis, esa antigua Edad en que Adam y Eva fueron arrojados del Edén. Por esos tiempos ya la humanidad se había dividido en sexos opuestos; el acto sexual fue entonces un sacramente que sólo se podía realizar dentro de los templos. En determinadas épocas lunares las tribus Lemures realizaban largos viajes, salían en peregrinaciones rumbo a los santos lugares con el propósito de multiplicar la especie (recordemos los viajes de luna de miel).

Los Lemures éramos todos hijos de la Voluntad. Los monarcas, el rey y la reina, se unían sexualmente ante el mismo altar del templo; las multitudes realizaban la cópula dentro del sagrado recinto y en los empedrados patios llenos de misteriosos jeroglíficos. Los dioses santos dirigían sabiamente aquellas místicas ceremonias, indispensables para la reproducción de la especie humana, y entonces nadie pensaba en porquerías porque aún no había nacido el “yo pluralizado”.

Yo vivía en el campo con mi tribu, lejos de las amuralladas ciudades ciclópeas; morábamos en una gran choza, rancho o cabaña. Recuerdo con entera claridad que cerca de nuestra redondeada residencia con techo de palma había un cuartel; los guerreros de la tribu se reunían ahí. Cierta noche sucedió que todos nosotros, fascinados por un extraño poder luciférico, resolvimos realizar el acto sexual fuera del templo; cada pareja se entregó a la lujuria. Muy de mañana, como si nada hubiera sucedido, tuvimos el descaro, la desvergüenza, la insolencia, el atrevimiento de presentarnos como siempre en el templo; entonces sucedió algo insólito, terrible: Vimos todos a un Dios de Justicia, a un Gran Maestro vestido con albas e inmaculadas vestiduras sacerdotales que, amenazándonos con una espada encendida que se revolvía por todos lados, nos dijo: “¡Fuera, indignos!” Es claro que huimos entonces aterrorizados.

Es obvio que este acontecimiento se repitió en todos los rincones del enorme continente Mu; así fue como la humanidad AdánEva fue sacada del Huerto del Edén. Después de este acontecimiento, registrado en todos los Génesis religiosos, sucedieron epílogos horripilantes: millones de criaturas humanas, mezclando magia y fornicación, desarrollaron el abominable Órgano Kundartiguador. Cabe oportunamente citar aquí a Kalayoni, el rey de las serpientes, el mago negro guardador del templo de Kali, la antítesis fatal de la eterna Madre Espacio. Krishna vio salir, al conjuro mágico de Kalayoni, un largo reptil azulverdoso. La serpiente fatal enderezó lentamente su cuerpo, erizó horrísona su rojiza melena, y sus ojos penetrantes fulguraron espantosos en su cabeza de monstruo de conchas relucientes.“O la adoras o perecerás” le dice el mago negro. La serpiente murió a manos de Krishna.

Después que Krishna dio muerte heroicamente a la gran serpiente guardadora del templo de Kali, la diosa del deseo, madre de Cupido, hizo abluciones y oración durante un mes a orillas del Ganges. Esa víbora de Kali es la serpiente tentadora del Edén, la horrible culebra Pitón que se arrastraba por el lodo de la tierra y a la que Apolo irritado hirió con sus dardos. Es indispensable comprender que dicha culebra siniestra es, fuera de toda duda, la cola de Satán, el abominable Órgano Kundartiguador.

Cuando los dioses intervinieron eliminando de la especie humana al citado órgano fatal, quedaron dentro de los cinco cilindros de la máquina humana (intelecto, emoción, movimiento, instinto y sexo) las pésimas consecuencias de la cola de Satán. Es obvio que dichas malas consecuencias del abominable Órgano Kundartiguador constituyen eso que se llama ego, “yo pluralizado”, mí mismo; conjunto tenebroso de entidades perversas que personifican todos nuestros defectos psicológicos.

El “yo pluralizado” es, pues, fohat lunar negativo, luciférico, granulado. La cristalización fohática satánica constituye eso que se llama Ego.Dentro del hombre existe un Rayo Divino. Ese rayo quiere volver a su Estrella interior que siempre le ha sonreído. La Estrella que guía nuestro interior es un átomo súper divino del Espacio Abstracto Absoluto. Esa Estrella resplandece llena de gloria en el seno profundo de lo In manifestado, el Eterno Padre siempre oscuro, Luz increada.

La Estrella que guía nuestro interior envió su rayo al mundo para hacer conciencia de su propia felicidad. La felicidad sin conciencia de su propia felicidad, no es felicidad. La esencia anímica es la expresión humana de ese rayo. El rayo tuvo conciencia mineral, vegetal y animal. Cuando el rayo encarnó en cuerpo humano, despertó como hombre. Entonces el rayo pudo haber regresado a la Estrella que guía su interior. Desgraciadamente, entre el seno profundo de la vorágine de la espesa selva, el Deseo hizo nacer al “yo”. Las fuerzas instintivas atraparon la mente inocente del hombre y surgió la falsa mirada del deseo. Entonces el “yo” siguió retornando para satisfacer sus deseos. Así quedamos sometidos a la mecánica de la EvoluciónInvolución, así como a la Recurrencia y al Karma. Las experiencias y el dolor complicaron al “yo”. La evolución es un proceso de complicación de la energía.

El “yo” se robusteció y complicó con las experiencias. Ahora ya es tarde. Millones de personas se convirtieron en monstruos, demonios. Sólo una tremenda Revolución puede salvarnos del Abismo. Cuando hay Revolución total, entonces se disuelve el “yo”. El ser humano puede dejar de sufrir cuando sea capaz de disolver el “yo”. El dolor es el resultado de nuestras malas obras. Transmutad el fuego del deseo en la luz del Amor. Nadie puede ser feliz hasta que llegue a su Estrella interior. El Espacio Abstracto Absoluto es suprema paz y felicidad absoluta. Han transcurrido muchísimos millones de años evolucionando e involucionando lentamente desde la noche aterradora del pasado y todavía el ser humano no sabe quién es, ni de dónde viene, ni hacia dónde va.Un sopor de muchos siglos pesa sobre los antiguos misterios y el Verbo aguarda en el fondo del arca el instante de ser realizado.

Tras de la tradición edénica, tras el drama del pecado original, hay desiderato cósmicos terribles, procesos que espantan y horrorizan. Y hoy como ayer, estamos enfrentados ante nuestro propio destino. Estamos ante el dilema del Ser o no Ser de la filosofía.  Mucho se ha hablado de la serpiente sagrada, hoy sin embargo vamos a hablar claramente sobre el Órgano Kundartiguador. Dioses y Devas, Avataras y profetas, han luchado desde hace millones de años para acabar con las consecuencias del Órgano Kundartiguador. Es necesario saber que dicho órgano es el fuego interno desarrollado negativamente; la serpiente bajando, precipitándose desde el coxis hacia los infiernos atómicos del hombre.

El Órgano Kundartiguador es la horrorosa cola de Satán en el cuerpo de deseos de ese animal intelectual falsamente llamado hombre. En tiempos remotos, allá por la época de la tercera Raza Raíz, la corteza geológica del mundo no tenía estabilidad permanente. La configuración continental del planeta era diferente. Erupciones volcánicas e incesantes terremotos convulsionaban aquel arcaico continente conocido en las tradiciones como Mu o Lemuria.

En aquella antigua edad, comenzaba el instinto humano a desarrollarse en razón objetiva. La raza lemúrica empezaba a adivinar los motivos de su existencia en relación a la economía planetaria. La humanidad en su conjunto es un órgano de la Naturaleza, un órgano que recoge y asimila energías cósmicas necesarias para la marcha del organismo planetario. Cuando algún rebelde se levanta en armas contra la Naturaleza, cuando quiere dejar de ser máquina, los tenebrosos poderes lo combaten a muerte y raros son aquellos capaces de liberarse de la mecánica de la Naturaleza y del Cosmos. Muchos son los llamados y pocos los escogidos. Sólo unos pocos logran vencer a la Naturaleza y sentarse en el trono del poder para gobernarla. Aquellos seres inocentes –que todavía no conocían el bien y el mal–, comenzaban a percibir todo este drama, en medio de un mundo convulsivo e inestable.

La comisión sagrada de Seres regentes de la evolución planetaria resolvió tomar medidas cósmicas drásticas para evitar la desilusión total del género humano y hasta suicidios en masa. Los grandes desiderato cósmicos están detrás de Adán y Eva. La sagrada comisión está oculta tras el drama y el escenario edénico. Como quiera que la máquina humana transforma automáticamente las energías cósmicas para retransmitirlas a las capas interiores del organismo planetario, cualquier alteración que se opere en tales máquinas produce modificaciones substanciales de energías que al ser retransmitidas a las capas anteriores de nuestro mundo ya así modificadas, pueden influir sobre la estabilidad de la corteza geológica. 

De este modo, los dioses resolvieron inducir intensos progresos sensualistas en los seres humanos, dando libertad a las fuerzas instintivas luciféricas latentes en  los trasfondos de la psiquis. La humanidad estaba suficientemente madura y era hora que conociese el bien y el mal. El ser humano fue embriagado por la tentadora serpiente del deseo. El resultado fue el desarrollo negativo del fuego interior, que llegó a cristalizar precipitándose desde el coxis hacia los abismos atómicos del ser humano. La cola de Satán. Tal órgano o apéndice ayudó a captar preponderantemente energías mecánicas lunares que ayudaron a estabilizar la corteza terrestre. Más adelante en el tiempo, los seres divinos eliminaron el Órgano Kundartiguador en la raza humana. Esta ya no lo necesitaba. El ser humano se había ilusionado con las bellezas de este mundo, pero no pudieron salvarlo de las malas consecuencias de la prolongada acción del Órgano Kundartiguador.

Realmente las fatales consecuencias de dicho órgano se convirtieron en hábitos, costumbres y tendencias equivocadas, personificadas en agregados psicológicos que al irse al fondo interno de nuestra psiquis, se convirtieron en el subconsciente. Muchas amarguras han  pasado desde entonces todos los Budas, salvadores, enviados divinos y guías de la humanidad, para librar a ésta de las desastrosas consecuencias del Órgano Kundartiguador. Escuchadme hermanos gnósticos: Comprended que sólo con los tres factores de la Revolución de la Conciencia podéis acabar con las nefastas consecuencias del Órgano Kundartiguador.

Estos tres factores son: a) Muerte del “yo pluralizado”. b) Nacimiento del Ser en nosotros. c) Sacrificio por la humanidad. El “yo” muere a base de rigurosa comprensión consciente. El Ser nace en nosotros mediante la transmutación de las energías creadoras. Sacrificio por la humanidad es caridad y amor bien entendido. Es necesario que comprendáis a fondo la necesidad de disolver el “yo”. Quien no trabaja en la disolución del “yo”, en cada existencia se va degenerando más y más. Es necesario comprender la necesidad de trabajar con los tres factores de la Revolución de la Conciencia, si es que realmente queremos la Auto-Realización a fondo. Si excluimos cualquier factor de la Revolución de la Conciencia, el resultado es el fracaso. Nacer, morir, sacrificarnos por la humanidad. He ahí los tres factores básicos de la Revolución de la Conciencia. Disolución del “yo”, transmutación de las energías creadoras, amor desinteresado. Este es el triple sendero de la vida recta.

Algunos hermanos gnósticos, nos han escrito pidiéndonos una didáctica para la disolución del “yo”. La mejor didáctica para la disolución del “yo”, se halla en la vida práctica intensamente vivida. La convivencia es un espejo maravilloso donde el “yo” se puede contemplar de cuerpo entero. La relación con nuestros semejantes permite que los defectos escondidos en el fondo subconsciente afloren espontáneamente. Surgen porque el subconsciente nos traiciona, y si estamos en estado de alerta percepción los vemos tal cual son en sí mismos. La mejor alegría para el estudiante definido está en el descubrimiento de sus defectos.

Defecto descubierto, puede ser comprendido y eliminado. Cuando descubrimos algún defecto, debemos verlo en escena como quien está viendo cine, pero sin justificar ni condenar. No es suficiente comprender intelectualmente el defecto descubierto; se hace necesario sumergirnos en  profunda meditación interior para atrapar al defecto en los otros niveles de la mente. La mente tiene muchos niveles y profundidades y mientras no hayamos comprendido un defecto en todos los niveles de la mente, éste continúa existiendo como demonio tentador en el fondo de nuestro subconsciente.

Cuando un defecto es íntegramente comprendido en todos los niveles de la mente, puede ser eliminado apelando al aspecto femenino de nuestro Ser. El poder flamígero de DiosMadre reduce a polvareda cósmica las falsas creaciones que atormentan nuestra psiquis y personifican nuestros propios defectos. Así es como vamos muriendo de instante en instante. Así es como vamos estableciendo dentro de nosotros un centro de conciencia permanente, un centro de gravedad permanente.

Dentro de todo ser humano que no se halle en último estado de degeneración, existe el Budhata, el principio budhico interior, el material psíquico o materia prima para fabricar eso que se llama Alma. El “yo pluralizado” gasta torpemente dicho material psíquico en explosiones atómicas absurdas de envidia, codicia, odios, celos, fornicaciones, apegos, vanidades, etc.     Conforme el “yo pluralizado” va muriendo de instante en instante, el material psíquico se va acumulando dentro de nosotros mismos, convirtiéndose en un centro permanente de conciencia. Así es como vamos individualizándonos poco a poco. Desegoistizándonos nos individualizamos para posteriormente sobre-individualizarnos.

El trabajo de disolución del “yo” es algo muy serio. Necesitamos estudiarnos a sí mismos profundamente en todos los niveles de la mente. El “yo” es tiempo, el “yo” es memoria, el “yo” es un libro de muchos tomos.    Necesitamos estudiar nuestros pensamientos, emociones, acciones de instante en instante sin justificar ni condenar. Necesitamos comprender íntegramente en todas las profundidades de la mente todos y cada uno de nuestros defectos. El “yo pluralizado” es la causa del subconsciente. Cuando disolvemos el “yo”, el subconsciente se convierte en consciente. Necesitamos convertir el subconsciente en consciente y eso sólo es posible logrando la aniquilación del “yo”.

Cuando el consciente pasa a ocupar el puesto del subconsciente gradualmente, vamos adquiriendo eso que se llama conciencia continua. Quien goza de conciencia continua vive en todo instante consciente, no sólo en el mundo físico sino también en los mundos superiores. La humanidad actual es subconsciente en un noventa y siete por ciento, y por ello duerme profundamente no solamente en el mundo físico sino también en los mundos suprasensibles durante el sueño del cuerpo físico y después de la muerte. Necesitamos la muerte del “yo”, necesitamos morir de instante en instante, aquí y ahora, no solamente en el mundo físico, sino también en todos los niveles de la Mente Cósmica.

Debemos ser despiadados para con nosotros mismos y hacerle la disección al “yo” con el tremendo bisturí de la autocrítica. Sólo así puede nacer el Maestro en el interior de cada uno de nosotros. En los antiguos tiempos, debido a cierta equivocación de algunos individuos sagrados, la humanidad desarrolló el lado negativo del centro sexual, el aspecto luciférico tenebroso. Es urgente saber que el desastroso resultado del abominable Órgano Kundartiguador quedó depositado en los cinco cilindros de la máquina humana. Es indispensable saber que las malas consecuencias del abominable Órgano Kundartiguador constituyen el Ego Lunar, el Yo pluralizado.

RESUMEN: Todos esos prodigiosos fenómenos mágicos de la antigua Arcadia, todos esos milagros de la Tierra primigenia en que los ríos de agua pura de vida manaban leche y miel, no han concluido. Siguen sucediéndose de instante en instante. Si no son perceptibles en estos momentos para nuestros sentidos se debe a un solo motivo: estamos en estado de hipnosis, dormidos. Mucho se ha dicho sobre el abominable Órgano Kundartiguador, órgano fatal que la humanidad tuvo en los antiguos tiempos. No se ha perdido del todo, bien sabemos que aún existe un residuo óseo en la parte inferior de la espina dorsal. Tal residuo pertenece al abominable Órgano Kundartiguador y posee, entre otras cosas, un poder hipnótico formidable. Esa corriente hipnótica general, colectiva, es fascinante.

Mediante los mecanismos de la fantasía justificamos siempre nuestras peores infamias, eludimos responsabilidades, buscamos escapatorias, nos auto consideramos, nos auto calificamos de la mejor manera, nos creemos justos y perfectos. La Culebra Abismal del deseo y la fantasía trabaja de acuerdo con los intereses de la Naturaleza y nos mantiene sumidos en el estado de trance hipnótico profundo. Estamos metidos entre los horribles anillos de la Gran Serpiente, pero nos creemos libres Samael Aun Weor

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