Minerva

MinervaMe encontraba dentro de un Lumisial para realizar la invocación sagrada. En el centro del Lumisial había oculto un triángulo sostenido por una columna.

Invoco a Minerva, la piedra del altar resplandece y en el centro aparece el rostro de Minerva y responde: Soy Minerva, la diosa de la sabiduría, ¿qué quieres de mí? ¡La sabiduría! respondí. ¿Para qué quieres tú la sabiduría? Para ayudar a la humanidad.

Minerva guardó un silencio profundo y sólo quedaron sus ojos azules suspendidos en el ambiente. Entonces comprendí: El silencio es la elocuencia de la sabiduría. Cuando se retiró, quedó únicamente la piedra triangular sostenida sobre la columna de piedra.

Es obvio que hay que cristalizar dentro de nosotros mismos a las tres fuerzas primarias de la naturaleza y del cosmos, que devienen del Santo Okidanok, omnipotente y omnisciente. Incuestionablemente, el santísimo Okidanok estuvo representado por esa columna en la que se sostenía la piedra triangular... ¡he dicho! Samael Aun Weor

El Ave de Minerva es el símbolo de la Sabiduría. No poco se ha hablado del Quetzal; pocos son, sin embargo, capaces de entender todo el misterio de este Pájaro Sagrado. El Quetzal es una de las aves más bellas del mundo. Su cola es larga y hermosísima. Sobre su cabeza luce un penacho de belleza incomparable, verde y sedoso. Todo el aspecto de esa ave, nos invita a la reflexión.

El ave de Minerva, el Quetzal milagroso, resulta de las incesantes trasmutaciones del Fuego. ¡El Poder secreto de esta Ave permite al hombre transformarse en dios! Concede metamorfosearse en lo que cada cual quiera. El poder secreto de esa Ave, capacitada para abrir los Chakras, discos o ruedas magnéticas del Cuerpo Astral.

Cuando el Fuego Sagrado de Pentecostés asciende por el canal central de la médula espinal tiene poder milagroso de transformarse en un Ave de Fuego. ¡Y esa Ave es el símbolo del Quetzal! Y es el Ave de Minerva. Y es la clave del Poder Sacerdotal. Samael Aun Weor

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