Fique Maguey o Cabuya

Maguey henequen agave americana 03(Agave Americana): En épocas de la Lemuria un gran Señor de la luz, un mago blanco, quiso extraviarse por el camino negro; yo le amonesté con mis consejos para detenerlo, mas él insistía en sus propósitos.

Me vi obligado a operar con el elemental del Fique, poseedor de grandes poderes, para impedirle tan funesta decisión.

Ritualicé en la forma ya conocida. Corté una de sus hojas, las puse entre las palmas de mis manos y pronuncié varias veces los tres Mantrams del elemental del Fique: LIBIB, LENONINAS, LENONON.

Ordené imperiosamente al elemental viajar hacia el lugar donde moraba el mago blanco que corría el peligro de extraviarse por el camino negro. El elemental tomó la forma de un cabrito, y se sumergió en la atmósfera del mago, cumpliendo exactamente las órdenes que le di: Desintegrar los malos pensamientos y fortificar los buenos. De los primeros tiempos de la América del Sur recuerdo otro caso curioso:

"Un padre me llevó a su hijo, un niño de corta edad para que le recetase. El niño había caído gravemente enfermo de peste y el desenlace fatal era inevitable. Yo te curo el niño díjele, y como es un caso perdido, tú me lo cedes como hijo adoptivo". El padre aceptó mi propuesta.

Operé en el acto con el Fique, es decir, hice el círculo, bendije la planta, pronuncié sus tres Mantrams: LIBIB, LENONINAS, LENONON, y ordené al elemental sanar al niño de la terrible peste. Extraje las raíces del Fique y preparé un cocimiento. Conforme el agua hervía, bendecí la olla y ordenaba al elemental: "trabajad, sanad al enfermo"; éste recobró la salud rápidamente. El elemental del Fique es jupiteriano y posee grandes poderes ocultos.

Durante el gobierno de los últimos césares de Roma, estando encarnado allí y teniendo fama de mago, fui llamado por el César para que lo ayudase a deshacerse de un personaje político, su enemigo mortal.

Aceptado el encargo, operé con el elemental del Maguey. Me acerqué a la planta, la bendije, caminé en círculo a su alrededor, de derecha a izquierda, corté una hoja, la tuve entre mis manos, pronuncié los tres Mantras del Fique: 

LIBIB, LENONINAS, LENONON; ordené imperativamente al elemental del Fique trasladarse a donde el enemigo del César, desintegrarle sus pensamientos de odio e infundirle amor hacia el soberano.

El resultado fue sorprendente. A los pocos días reconciliáronse los mortales enemigos.

Samael Aun Weor

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