Engaños y auto engaños

Engan os y auto engan os“Mirad que nadie os engañe, porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: Yo soy El Cristo, y a muchos engañarán. Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no le creáis. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos.

Ya os lo he dicho antes. Así que si os dijeran: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no le creáis. Porque como el relámpago que sale del Oriente y se muestra hasta el Occidente, así también será la venida del Hijo del Hombre”. (Nuevo Testamento, Mateo, Cap. 24, Vers. 4, 5 y 24 al 27).

DEVELACIONES Y ADVERTENCIAS “La vestidura de Luz del Cristo Íntimo, aunque originalmente le fuese concedida, debe ser elaborada en el Telar de Dios, en el Misterio 24 de la Gran Obra.  La Vestidura de Luz del Cristo Íntimo, símbolo de todos sus poderes, la tiene el Padre en su poder; el Padre es el primero y el último de los Misterios.

El Cristo Intimo, encarnado en cualquier hombre sencillo y humilde, usará en el Misterio su Vestidura Sagrada. El Cristo Íntimo se halla recubierto por la humilde personalidad de alguien. Nunca las gentes podrán reconocer al Cristo encarnado.

El Cristo Íntimo es el Instructor del mundo. El Instructor del mundo, encarnado, deberá discurrir con la raza humana y revelarles desde el principio de la Verdad hasta su final. El Adepto que lo tenga encarnado sabrá amarlo y nunca dirá: Yo soy El Cristo. El Maestro que lo tenga encarnado adorará al Señor y le servirá de instrumento. El Señor, encarnado, discurrirá con los seres humanos desde los interiores de los interiores hasta los exteriores de los exteriores, y desde los exteriores de los exteriores hasta los interiores de los interiores.

Todo esto significa que el Señor puede auxiliar al Ser del Ser y a la personalidad humana. El Instructor del mundo, encarnado puede instruir no solamente a las humanas personalidades, sino también al Ser de las mismas, y por último al Ser del Ser. Ayuda al exterior del exterior significa auxilio total, en todo orden de cosas. Ayuda al interior del interior significa instrucción plena al Ser del Ser. El Cristo Íntimo, encarnado, no solamente ayuda sino, además, ayuda a ayudar. Sólo los Adeptos de Perfección lo tienen encarnado.

Empero os digo: sed vigilantes, porque en estos tiempos del fin son muchos los que presumen ser Adeptos de Perfección. ¡Cuidaos de los falsos profetas!”   (Samael Aun Weor, “Pistis Sophía develada, Capítulo 7)

LA AUTENTICIDAD “El gnóstico auténtico quiere un cambio definitivo, siente íntimamente los secretos impulsos del Ser, y de aquí su angustia, rechazo y embarazo ante los diversos elementos inhumanos que constituyen el Yo”, (Samael Aun Weor, “La Doctrina Secreta de Anahuak”, Capítulo Nº 10)

“Los gnósticos no aspiramos a ser mejores ni peores; sólo queremos morir en sí mismos, aquí y ahora”. (Samael Aun Weor, Ob. Citada).

Un monje fue a visitar a Te Shan, quien le cerró las puertas en las narices. El monje golpeó la puerta y Te Shan preguntó: ¿Quién es? El monje contestó: El Cachorro de León. Entonces Te Shan abrió la puerta y saltó a babuchas sobre el pescuezo del monje, mientras gritaba: ¡Animal!, ¿A dónde irás ahora? El monje no contestó nada... El término Cachorro de León es empleado por Buddhistas Zen para designar a un discípulo que es capaz de entender la Verdad Zen.

Cuando los maestros alaban el entendimiento de un discípulo, o quieren probarlo, se suele emplear ese término. En este caso el monje se llama a sí mismo, presuntuosamente, El Cachorro de León, pero cuando Te Shan lo prueba, tratándolo como a un verdadero  Cachorro de León, cuando se trepa su pescuezo y le hace una pregunta esotérica, entonces el monje no sabe contestar.   

Esto es la prueba de que el monje carecía del auténtico entendimiento que pretendía poseer.  Tal monje era, de hecho, un hombre de conciencia dormida, un equivocado sincero, un mitómano...              (Samael Aun Weor, “El Misterio del Áureo Florecer”, Capítulo Nº 25)

ILUMINACIÓN, ORGULLO Y VANIDAD “El orgullo es silencioso, la vanidad es charlatana”  (Samael Aun Weor) “El Señor rechaza a aquellos que se aferran a la vanidad. El Señor auxilia a quienes luchan por desintegrar los agregados psíquicos de la vanidad”.

En modo alguno sería posible establecer correctas relaciones con el Señor Íntimo y con todas las partes independientes y auto-conscientes del Ser, si no aniquilamos antes todos los agregados psíquicos de la vanidad. La vanidad destruye las posibilidades de la iluminación. Grandiosa es la iluminación, más ésta sólo es posible aniquilando los agregados psíquicos de la vanidad. La iluminación es una gracia del Señor. Sólo los humildes pueden recibir la iluminación por gracia del Señor... Dichoso quien reciba el Poder-Luz que viene del Padre.

La Gracia es ese Poder-Luz. Ningún engreído, vanidoso, orgulloso, podría saber aprovechar conscientemente la Gracia, el Poder-Luz que viene del Padre. Por ello es que, antes de recibir la Gracia del Viejo de los Siglos, debemos desintegrar los agregados psíquicos del orgullo místico, del engreimiento místico y de la vanidad mística. Hagamos, pues, plena diferenciación entre el orgullo místico, la vanidad mística y el engreimiento místico, y el orgullo, la vanidad y el engreimiento comunes y corrientes.

El orgullo, la vanidad y el engreimiento místicos se relacionan con los Iniciados o Adeptos y los simples aspirantes. La vanidad, el orgullo y el engreimiento, comunes y corrientes,  on diferentes y los tienen mucha gente”.... (Samael Aun Weor, “Pistis Sophía” develada

LOS “YOES” NEGATIVOS, “YOES-PENSADORES” “El Yo negativo del orgullo místico engaña a los devotos del Camino, y éstos, sintiéndose sabios, aborrecen a su Maestro o le traicionan”  (Samael Aun Weor, “Psicología Revolucionaria”, Capítulo Nº 14

Añadir un comentario