Zen

Zen 1El zen Dhyana en sánscrito remonta a la experiencia del Buda Shakyamuni, quien realizó el despertar en la postura de zazen. Esa experiencia se transmitió sin interrupción de maestro a discípulo, formando así la línea zen.

Se conoce en occidente desde el principio del siglo viente, a través de diferentes prácticas como los artes marciales, la ceremonia de té, el arte floral o los famosos jardines japoneses etc. 

Es la meditación sentada en la postura tradicional del loto, practicada por el ser humano desde la prehistoria. Zazen no es una teoría, ni una idea, ni un conocimiento que se puede percibir con el cerebro. Es unicamente una práctica que cambia nuestro propio espíritu de manera radical. Significa fundirse con el universo entero. El maestro Taisen Deshimaru, discípulo y sucesor del gran maestro Kodo Sawaki, trajo la práctica de ese zazen a Europa, plantando así la semilla original en una tierra nueva.

El Budismo mismo es un fruto del zazen. La leyenda dice que antes del Buda Shakyamuni ya había siete Budas, el Budismo se refiere entonces a un tiempo anterior a él mismo.En efecto, la postura de zazen remonta a los tiempos antiguos, como atestiguan numerosos vestigios arqueológicos (consulte zen y prehistoria), ella es un tesoro fundamental de la humanidad. El Budismo histórico nació a partir del zazen del Buda hace 2500 años y se transmitió de maestros a discípulos desde ese tiempo, a través del mundo, sin interrupción.

Hui Tang estudió el Zen bajo la dirección de Hui Nam durante varios años. Cuando alcanzó el Satori, fue a ver a su Maestro. Este sonrió, y antes de que hubiera pronunciado una sola palabra, le dijo: “Por fin has entrado a mi habitación”

Si la verdad del Zen es lo que poseo ahora-dijo Hui Tang- ¿Por qué nos haces tragar todas esas viejas historias, y nos agotas obligándonos a esforzarnos para encontrarles sentido? “Si no os hiciese luchar de todas las formas posibles para encontrar su sentido y llevaros finalmente a un estado de NO LUCHA, de NO ESFUERZO, donde podáis ver con vuestros propios ojos, estoy seguro de que perderéis todas las oportunidades de descubriros a vosotros mismos”, respondió a su vez el Maestro

En una ocasión, Hsiang Yen propuso este problema a sus discípulos: Un hombre trepa a un árbol y se cuelga de una rama con los dientes, dejando todos los miembros libres, sin ningún apoyo. Alguien se acerca y le pregunta: ¿Qué sentido tiene el hecho de que el Bodhidharma haya llegado desde el Occidente?. Si el hombre no contesta peca por ello, pero si contesta, se caerá del árbol y perderá la vida. En semejante situación ¿Qué debe hacer?

Descansaba una vez el Buda bajo un árbol cercano a un estanque, cuando vino a él un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué debo hacer para encontrar la verdad?” Sin responder, el Buda se le acercó y de un empujón lo arrojó en el estanque, manteniéndole después sumergida la cabeza. Luchó el joven infructuosamente por liberarse y cuando ya daba muestras de desvanecimiento, el Maestro le permitió salir.

Una vez repuesto de la sorpresa, el Buda le inquirió: “Cuando estabas bajo el agua, ¿pensaste en bellas mujeres?” No dijo el joven ¿Pensaste en ricos manjares o en viajar por el mundo? Una vez mas la respuesta fue negativa. “Cuando desees hallar la verdad con la misma vehemencia con que deseabas respirar agregó el Buda cuando tan profundamente lo anheles en tu alma, ese día seguro la encontrarás”.

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