Jinas blancos y Jinas negros

JinasHay Jinas Blancos y hay Jinas Negros ¿Qué se entiende por Jinas? Si uno mete su cuerpo dentro de la Cuarta Vertical, entra en Estado de Jinas. Entre los Jinas Negros está pues, lo que llaman “brujerías, aquelarres.” Yo conozco a los Jinas Blancos porque he estado personalmente en el Templo de Chapultepec en México. Más aun, les voy a decir una gran verdad, se las voy a confesar:

Yo soy miembro activo del Templo Chapultepek. En ese Templo tenemos una copia del Santo Grial; en ese Templo tenemos un salón maravilloso y allí se reúnen, los hermanos gnósticos. Quien está dirigiendo ese Templo, ahora, es el Maestro Rasmussen y su esposa –ambos son gnósticos–. Allí se sigue al Cristo, son Jinas Blancos.

De manera que vean ustedes las dos antípodas: Jinas Negros y Jinas Blancos y ambos los conozco por experiencia directa, no porque lo que otros digan o dejen de decir”. Hay muchos modos de hacer invocaciones.

Considero que las mejores invocaciones se hacen, siempre, estando uno fuera del cuerpo físico, o bien con el cuerpo metido dentro de la Cuarta Vertical. Si uno, por ejemplo, pone su cuerpo físico dentro de la Cuarta Vertical, puede hacer todas las invocaciones que quiera, y con muy buen éxito.

Pero, ¿cómo se mete el cuerpo físico dentro de la Cuarta Vertical? Pues es cuestión de tener un poquito de fe, señores, de fe. Se acuesta uno del lado izquierdo. Pone uno su cabeza acá, sobre la palma de la mano izquierda. Luego se concentra en Harpócrates, pero hay que saberlo llamar. Dice uno: HARPOCRATIS, con concentración plena en Harpócrates, que es un Deiduso que maneja una variante de la Fuerza Crística.

Así es como se pronuncia: HAR-PO-CRA-TIS. Se concentra uno invocando a Harpócrates, pero profundamente, y luego, cuando ya se sienta uno que tiene mucha “rasquiña” en el cuerpo, no debe rascarse porque si uno se rasca, se daña el experimento. Tiene uno que acostarse del lado izquierdo y en la forma como están metidos los pollitos dentro del huevo. Tiene uno que hacerlo en esa forma, y obtiene mucho éxito.

Conviene, por ejemplo, poner un cascarón de esos de huevo encima de una mesa, pintadito de azul. Pero para eso hay que hacer una operación mágica: se despunta un huevo, se le saca la yema y la clara; pero, antes de hacer esa operación, se hace pasar el huevo por agua tibia, entibiarlo. Luego sí se despunta, se le saca la yema y la clara, se pinta de azul, se coloca sobre una mesa, y enseguida, sí, a imaginarse, a verse con la imaginación que uno está metido dentro de ese cascarón, bien concentrado en Harpócrates, que es un Deiduso, un Angel de la Luz. No vayan ustedes a confundirlo con una “Arpía” de la media noche. No señor: ese es un Angel de la Luz.

Entonces, bien concentrados en Harpócrates, cuando comiencen a sentir “rasquiña”, no se rasquen, pues al rascarse se daña el experimento. Luego, entonces, cuando uno comienza a verse así como “medio infladón”, como hinchado, es la señal de que ya está entrando en la Cuarta Dimensión. Al verse así, debe sentarse suavemente en la cama. Se sienta uno suavemente, con los pies en el suelo, y se va uno poniendo de pie. Y ya de pie, dar un saltito alargado, con la intención de flotar. Si flota en el ambiente circundante, es porque ya lo logró, ya está el cuerpo metido en la Cuarta Dimensión.

Con el cuerpo metido en la Cuarta Dimensión, ustedes pueden viajar hacia donde quieran. Solamente les está prohibido llevar su cuerpo físico a otros planetas, es un factor inviolable. Conténtense, entonces, con viajar dentro del planeta Tierra, no vayan a violar leyes. Se puede viajar, por ejemplo, a las ciudades mágicas que fundaron los Tuatha de Danand, en Europa hay ciudades mágicas; los mayas, en Yucatán, tienen otras ciudades mágicas, y allí se pueden recibir instrucciones.

Pueden viajar también al templo de Chapultepek, en México. Eso sí, no les aseguro que los dejen entrar. Si los dejan entrar, bien, y si nos los dejan entrar, conformidad. Si no los dejan entrar, entonces se dan cuenta que todavía hay que trabajar mucho sobre sí mismos, que tienen que disolver el Ego animal, eso es claro.

Esto se llama, pues, “viajar con el cuerpo físico en estado de Jinas”, y resulta extraordinario.  Maestro: ¿le puedo hacer una pregunta? R.- Sí. En caso de llegar a flotar, ¿en qué forma se trasladaría uno, a través de la Cuarta Dimensión? R.- Pues, francamente, nunca había pensado en eso, ¿saben? Yo llego y doy el saltito, y salgo volando y luego sigo volando.  ¿Y cómo llega uno a un lugar que no conoce? R.- Es cuestión de telepatía, telepáticamente, va uno captando el sitio hacia donde se va yendo, poquito por poquito, despacio. Eso sí: lo que puede suceder es que golpee uno y no le abran, porque muchas veces llega uno a un cierto templo de misterios, por ejemplo, y como no está preparado, de ahí lo sacan corriendo.

De manera que, hay que saber, pues, dónde va uno a meterse, no ir uno a meterse donde no debe. Hay lugares donde todos son puros Mahatmas, puros Hierofantes, y cuando llega un principiante, de ahí lo sacan corriendo.

Así pues que, todo esto que hemos platicado esta noche, resulta interesante. Ahora, a quienes les cueste trabajo irse con el cuerpo físico desde la cama, puede hacerlo  si quieren “estar de pascuas” en otra forma diferente: tratar primero de “salir a voluntad en astral”, aprovechando el estado de transición entre vigilia y sueño. Es decir, cuando ya esté entre dormido y despierto, se levanta uno “suavecito” de la cama, pone sus pies en el suelo y se erige de pie, se levanta. Si vuelve uno a mirar qué quedó en la cama, quedó el cuerpo, pero tiene uno que aprovechar el estado de transición entre la vigilia y el sueño.

Entonces “se desdobla, como decimos, en astral”. Y si luego quiere cargar el cuerpo, pues retírese del cuerpo, salga caminando en astral, pero llamando al cuerpo físico: “Venid, venid detrás de mí, camina tras de mí; ven, cuerpo, obedéceme!” Una solución es concentrarse ahí, en ese cuerpo. Él se va levantando y se viene detrás, sin saber nosotros a qué hora ese cuerpo penetra dentro de uno, y ya ha quedado con el cuerpo físico dentro de la Cuarta Vertical.

Yo lo he hecho, yo sé hacerlo, yo no le encuentro ningún trabajo a eso, me ha parecido demasiado fácil. Ahora, uno con el cuerpo dentro de la Cuarta Vertical, sí puede hacer grandes invocaciones. Si uno llama al Ángel Anael, por ejemplo; si uno pronuncia el nombre del Ángel Anael y el mantram AUM varias veces, puede que tarde a veces un Maestro de esos está muy ocupado y tarda en venir, pero cuando llega, queda uno asombrado al ver al Maestro, al Ángel del Amor: el cabello rubio sobre sus espaldas, su túnica blanca y lleno de extraordinaria belleza y de una gran sabiduría. Uno, en presencia de Anael, siente como que regresa a la infancia, le provoca jugar inocentemente, se siente uno dichoso. Si uno le pregunta algo al Ángel Anael, le contesta con una sabiduría exacta: nunca jamás falla.

P.- Maestro: hace poco conocí a una persona que tenía un dibujo parecido a este que le estoy mostrando, con un ojo muy feo, de color azul. Yo le pregunté: “¿qué es?”, y no me quería responder. Sólo dijo: “¡No, no te interesa; es mi dios!” Así me dijo. R.- Bueno, allí dice que “es Zanoni”, pero en este caso yo diría que la forma no está muy buena, que es un poco siniestra. No hay duda que se trataba de un mago negro, porque el Ojo de la Sabiduría, con el que se representa a Dios, está muy bien hecho y con trece rayos, es decir, que es el Ojo de la Verdad y simboliza al “Anciano de los Días”. De manera que ese fue un mago negro, el que le hizo esa mala jugada.

Así pues, vean ustedes qué interesante es el trabajo de Alta Magia. Ya, en la forma práctica, se necesita paciencia. Yo, en honor a la verdad les digo: para aprender a meter el cuerpo físico en estado de Jinas, “me eché” todo un año: me acostaba, invocando, por ejemplo, a Harpócrates, adormeciéndome ligeramente, chequeando detenidamente el sueño. Pero muchas veces me levantaba, salía a caminar, daba el salto y luego volvía a meterme en la cama otra vez. Y a veces lloviendo, salía al patio de la casa, muy convencido de que ya, y daba el saltito, ¡y nada! En cambio, sí “me pegaba una buena lavada”, y en tiempos de invierno, ustedes saben lo que es eso ¡todo un año! Milagrosamente no me dio una bronconeumonía.

Bueno, lo curioso del caso fue que, un día de esos tantos, como catorce veces me había levantado de la cama, haciendo el mismo experimento. Por ahí como a la quinceava salida, di el saltito alargado con la intención de flotar, y al fin funcionó. Dije: “¡Maravilloso! Bueno, ya allí, en ese estado, sí pude irme para donde quise. Luego lo seguí haciendo y lo seguiré haciendo.

Para que esto dé buen resultado, debe uno aprovechar el momento preciso de despertar. Si está uno durmiendo profundamente, y de pronto se despertó, inmediatamente debe dar un saltito alargado, pero sin pensarlo, porque si mete un poquitín de razón, ya le falla. Instantáneo, automático, sin uno pensar, por puro instinto, debe dar el saltito, y verán que resulta: quedan flotando, en estado de Jinas.

Bueno, lo cierto es que uno, con el cuerpo metido en la Cuarta Vertical, puede verdaderamente invocar a los Maestros. Puede invocar si quiere, por ejemplo, a Orifiel o a Michael. Se puede invocar a quien se quiera: al Maestro Kout-Humi, al Maestro Moria, o platicar con los seres inefables, aprender directamente, con ellos, las grandes verdades, la Gran Sabiduría. Más tiene uno también que cuidarse de los tenebrosos, porque los tenebrosos atacan. No digo que no atacan: sí atacan.

Entonces tiene uno que aprender a formar un círculo mágico a su alrededor, un círculo bien hecho, que lo imagina uno de color blanco a su alrededor, bien hecho. Combina uno la imaginación y la voluntad, en vibrante armonía, y forma su círculo alrededor. Con ese círculo se protege uno de los tenebrosos, para que no nos puedan atacar. Y además, debe aprenderse uno, de memoria, las “Conjuraciones de los Cuatro” y “de los Siete”, que sirven para la defensa. Con esas Conjuraciones, se defiende uno muy bien, los tenebrosos huyen, pero hay que “echarlas” con fuerza, en el momento de peligro.

Hay muchos otros mantrams que podemos irles enseñando, a medida que ustedes avancen en estos estudios. Hoy he querido indicarles cómo meter el cuerpo físico en la Cuarta Dimensión; les he platicado que hay Jinas Blancos, que hay Jinas Negros y que hay Tierras de Jinas. Las Tierras de Jinas son tierras de la Cuarta Dimensión. Esta es el “Paraíso Terrenal”, de que habla la Biblia; los “Campos Elíseos”, como también se le dice, el “Edén”. Allí encuentra uno humanidades bellísimas de carne y hueso, que viven al lado de nosotros; sin embargo, las gentes no las ven. Son gentes que viven, que comen y se reproducen.

Son personas; la única ventaja es que no tienen Ego. ¿Lo ven, qué ventaja tan formidable? No tienen Ego, son inocentes, puras, bellísimas. Son razas de carne y hueso, humanos que saben de los de aquí, de la gente que vive en el mundo de las tres dimensiones, y ven con horror a esta gente. Son razas que no han salido del Edén, que viven en el Edén.

De manera que la gente que vive aquí, en este mundo de tres dimensiones, no es la única gente el planeta Tierra; hay otras razas viviendo actualmente en la Cuarta Vertical, y son personas, humanos, pero eso lo viene uno a evidenciar, a verificar, cuando aprende a entrar en la Cuarta Vertical. Antes no; antes puede ser hasta un motivo de creencia, o de incredulidad, o de carcajada, o de sarcasmo, o de un cuento para niños pequeños; pero cuando uno, ya, de verdad, se entrenó en el uso, o mejor dijéramos, en aprender entrar en la Cuarta Dimensión, eso se vuelve una realidad tremenda.

En todo caso, este es el Esoterismo Práctico. Más vale ser prácticos, y no perder nuestro tiempo en teorías de enjundioso contenido que no nos llevan a ninguna parte. ¡Hay que ser prácticos, eso es todo! Samael Aun Weor

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