Cómo y para qué ser Alquimista

Los antiguos alquimistas se sirvieron del símbolo para enseñar la preparación secreta de su antimonio. Este es una parte de nuestro Ser que se encarga de ir fijando los átomos de oro a nuestros cuerpos existenciales hasta convertirlos en oro puro. Es nuestro alquimista particular interior. Los Egipcios lo representaban bajo el símbolo del ojo solar.

Entre los Masones figura éste mismo símbolo rodeado de una gloria en el centro de un triángulo, así mismo la letra G en medio de una estrella radiante, hace alusión al antimonio de todos los Adeptos. Basilio Valentín quien escribiera todo el secreto de la Gran Obra en su manuscrito “Azoth”, da el sobrenombre de peregrino o viajero al Mercurio hermético. “Icon peregrini” representan al Mercurio hermético bajo la imagen de un peregrino que asciende por un sendero abrupto y rocoso, en un paraje de peñas y grutas. 

Doy gracias al V.M. Samael Aun Weor, por haber develado y difundido la clave del Arcano, así como la terminología alquímica. A mis Padres Espirituales, por haberme permitido conocer aquello que no se puede explicar solo con palabras literales. A mi Athanor, donde puedo proseguir el trabajo alquímico, ya que ella es mi Sagrario. Al hermano el hombre, por su generosa amistad y compañía en el tránsito de la vida. Jesús Saiz Garcia.

Les compartimos este trabajo de alquimia titulado "Cómo y para qué ser Alquimista" donde podrán comprobar (si ponen en práctica esta doctrina) por sí mismo la veracidad de la creación de los cuerpos o el nacimiento segundo.  Jesús S. y Sagrario G.