La Pirámide del Templo de los Caballeros Tigres y Águilas en Cempoala Veracruz

Piramide caballeros aguilas cempoalaBueno, bueno, mis estimables amigos, vamos hablar ahora sobre esta Pirámide sobre la cual nos encontramos; también hablaremos sobre la Pirámide del Agua, y también hablaremos sobre la Pirámide, el Templo de los Caballeros Tigres y Águilas. Ruego a todos los aquí presentes mucha atención...

Obviamente, la PIRÁMIDE DEL SOL es profundamente significativa. Cuando uno cita al Sol tiene, forzosamente, que recordar a QUETZALCÓATL. Quetzalcóatl, en realidad de verdad, es el CRISTO MEXICANO.

La Serpiente Emplumada, antes del amanecer del Universo se revolvía maravillosamente, se retorcía en el OMEYOCAN (el Lugar Dos), donde todo es Dos para poder ser Uno y saber ser Dos. Quetzalcóatl, en sí mismo, el Sol y la Serpiente son Uno. Siempre se asoció en los Misterios de Zaratustra a AHURAMAZDA, el Cristo (u OSIRIS Egipcio), con el Sol. Así, similarmente el Sol, el Fuego, la Serpiente Emplumada se hallan asociadas al Astro Rey.

Y no es que nuestros antepasados de Anáhuac, o los antepasados de esta tierra bendita en donde ahora estamos fueran idólatras al adorar al Sol, es que ellos entendían que este Sol que nos alumbra es tan sólo el símbolo de un SOL ESPIRITUAL, Trascendental.

No olviden ustedes, mis amigos, que así como existe este Sol físico que nos ilumina, también existe un SOL AUSTRAL, ASTRAL (invisible para los ojos de la carne, pero visible para la inteligencia y el corazón), que se halla ubicado en las PLEYADES. ¿Por qué? Porque nuestro Sol, éste que nos ilumina, es uno de los siete Soles de las Pléyades.

Cada uno de los siete Soles de las Pléyades da vida a un juego de mundos que giran a su alrededor. Todos los siete Soles de las Pléyades gravitan alrededor de ALCIONE, un Sol físico espléndido. Pero el Sol Austral o Astral, LA INTELIGENCIA SOLAR, o el conjunto de Inteligencias Solares que viven en ese Sol ubicado en otras Dimensiones de la Naturaleza y del Cosmos, incuestionablemente tiene que hallarse en las Pléyades, porque el Sol que nos ilumina, repito, es uno de los siete Soles de las Pléyades.

Así que, en realidad de verdad, nosotros, los habitantes del planeta Tierra, somos moradores de los Pléyades, vivimos en un pequeño mundo que gira al rededor del último de Soles de las Pléyades. Hay otro Sol también formidable, maravilloso, quiero referirme al SOL POLAR. Bien sabemos nosotros que la VÍA LÁCTEA con todos sus millones de mundos gira alrededor del SOL SIRIO. Ciertamente el Sol Sirio es un mundo lleno de vida: Tiene rica vida mineral, vegetal, animal y humana.

Toda la Vía Láctea es espiraloide y gira, pero hay una Inteligencia Directriz Espiritual para la Vía Láctea y es el Sol Polar Divinal, en el que moran Genios Solares que gobiernan a esta Galaxia.

Ahora bien, hay que entender que este Infinito en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser, tiene un límite, y más allá de ese límite hay un vacío, y mucho más allá de ese vacío hay otro Infinito; y más allá de ese otro Infinito hay otro vacío, etc. Infinitos también hay en el Microcosmos, uno es el Infinito del dedo pulgar y otro es el Infinito que cargamos en algún otro dedo o en los pies; existen muchos Infinitos, mis estimables amigos, y eso es necesario que ustedes lo entiendan.

Así también, allá arriba hay muchos Infinitos y existe una Inteligencia Superior para gobernar a esos muchos Infinitos. Esa Inteligencia es el Sol Central Espiritual. Ese Sol gobierna a los muchos Infinitos, digo, al Infinito en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser. Los muchos Infinitos existen y cada Infinito tiene su Sol Central.

El Sol físico que nos ilumina, en verdad, es tan sólo uno de los Soles o de los tantos Soles Centrales del inalterable Infinito. Así lo comprendieron los antiguos Totonacas, y por eso levantaron esta Pirámide al Sol. ¡Ellos rindieron culto a Quetzalcóatl y al Sol Sagrado Absoluto! Similar-mente, todos nosotros debemos imitar a los Totonacas y aprender a ver tras de la figura de este Sol físico al Sol Espiritual...

Continuando ahora con el Templo del Agua, con la PIRÁMIDE DEL AGUA, diremos que siempre se adoró a los Elementos de la Naturaleza. El Agua es de profunda significación. Cuando se le rinde culto a la DIOSA DEL AGUA, cuando se le venera, no se refieren los Totonacas o los Teotihuacanos al agua meramente física; ellos entendieron siempre por “Agua”, lo que los Sabios Alquimistas conocían con el nombre del MERCURIO DE LA FILOSOFÍA SECRETA.

Ese Mercurio no es más que el Alma Metálica del Esperma. De esto no saben nada los ignorantes ilustrados. Pero cuando un hombre guarda su Energía Creadora, cuando no pierde miserablemente el Esperma Sagrado, cuando lo sublimiza, lo transforma en Mercurio; y es precisamente con el Mercurio de los Sabios con el cual podemos, en verdad, realizar la Gran Obra y transformarnos en Dioses.

Desde el punto de vista más sencillo diremos que el Mercurio de los Sabios es la ENERGÍA CREADORA DEL TERCER LOGOS, en nosotros mismos y dentro de nosotros mismos, en nuestras glándulas sexuales, aquí y ahora.

Tenemos también aquí, a un lado, el Templo de los Caballeros Tigres y Águilas; pero no olviden que el Agua es trascendental, importante; que la Cruz es profundamente significativa. “El Lingam vertical dentro del Kteis formal hace cruz“, y cuando se evita derramar el Vaso de Hermes Trismegisto, el tres veces Grande Dios Ibis de Thot, entonces esas Aguas de la Vida se convierten en Energía Creadora. La Cruz, el Templo del Agua, es la Tau Egipcia, o la Tau que vemos todavía en algunos Templos del Mayab.

A un lado, a la derecha de ustedes, izquierda de nosotros, está la PIRÁMIDE DE LOS CABALLEROS TIGRES y ÁGUILAS. Los Caballeros Tigres eran guerreros en un cien por ciento, pero además conocían los Misterios de la Gran Obra. Sabían que nosotros, cada uno dentro sí mismo tiene un Ego animal, compuesto de muchas partes. Ellos vivían en guerra contra sí mismos, contra sus propios defectos psicológicos; no negamos que se preparaban también para las grandes batallas en el Mundo de las tres Dimensiones conocidas, pero peleaban muy especialmente contra sus propios defectos, contra sí mismos; eliminaban sus agregados psíquicos, eran formidables...

Conocían los Estados de Jinas, sabían meterse dentro de la Cuarta Vertical para darle al cuerpo físico la forma del tigre; así aparecen en un Códice de Anáhuac, marchando al Templo de Chapultepec en siete jornadas, al llegar al Templo asumían, nuevamente, la figura humana. Esto no lo creerán los intonsos, los dechados de sabiduría, los ignorantes ilustrados, que se sienten los amos de la Sabiduría, pero así lo practicaban los Caballeros Tigres del antiguo México revolucionario y Solar.

En cuanto a los Caballeros Águilas, eran verdaderas Águilas del Espíritu, profundamente Sabios, con Poderes sobre la Naturaleza, sobre el fuego, el aire, las aguas y la tierra. Aquéllos que vinieron de remotas latitudes a conquistar a México, han debido llegar con humildad a civilizarse, porque aquí tenemos una poderosa civilización...

Amigos, quiero que reflexionen ustedes profundamente en estas palabras, y que estudien la Antropología Gnóstica, que beban en la fuente de los Conocimientos Arcaicos; aquí tendrán verdaderas sorpresas que no entenderían jamás los materialistas, los enemigos del Eterno. Hasta aquí mis palabras; y continuaremos nuestra excursión... Samael Aun Weor 

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