La Gnosis el único camino

La gnosis el unico caminoLa hora crítica, actual, es realmente terrible. Hace algunos años, el Rey del Mundo, Melchisedeck, que actualmente mora en Agarta, hizo en el Tíbet algunas profecías que se van cumpliendo. Dijo que “la media luna refiriéndose a los pueblos árabes sería destruida”, que “las tribus árabes terminarían peleándose unas con otras”.

Estamos empezando a ver eso. Ya vimos cómo los palestinos, los revolucionarios árabes palestinos, hace algún tiempo tuvieron batallas con los jordanos, que también son árabes. Ya vimos cómo ahora, armados “hasta los dientes”, todos los pueblos árabes se lanzaron contra el de Israel, y desafortunadamente, volvieron a ser derrotados otra vez.

La división árabe inquieta actualmente al mundo, debido a los intereses creados. Los ricos yacimientos de petróleo, son actualmente cosa de disputa entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. Lo que ha habido es que los pozos de petróleo, pues, se están agotando en el mundo entero. Así pues, mis caros hermanos, los árabes tienen los pozos más ricos y éstos comienzan a ser motivo de disputa entre las grandes potencias.

Aseguró el Rey del Mundo, Melchisedeck “Rey de Salem”, como dice Pablo de Tarso, que “habrá una guerra tremenda, universal, se peleará en la Tierra, hacia el Norte, hacia el Sur, hacia el Este y hacia el Oeste; en todas partes: por debajo de los mares, en los aires, etc.”. Que “la raza humana se destruirá”. Profetizó que “se sucederían delitos que hasta ahora no han contemplado las leyes humanas”. Dijo que “habría un verano tan terrible, que asolaría al mundo, y pestes, enfermedades y miserias”. Aseguró que “vendrían grandes cataclismos”.

También dijo que “de cada 10,000 hombres, o que de cada 10.000 personas, cuando mucho una podría ser salvada de perecer”, pero que “las pocas que pudieran ser salvadas, se destruirían unas con otras”; que “los raros sobrevivientes serían tan incapaces de levantarse una choza, como de buscarse alimento”; que “terminarían protestando contra Dios, contra la Divinidad”.

Aseguró, también en forma clara el Rey del Mundo, que “en la hora postrera El enviaría un pueblo que las gentes ni siquiera sospechan, que nadie conoce”; que “ese pueblo estaría llamado a iniciar un nuevo orden sobre la faz de la Tierra”.

Si estudiamos nosotros a Nostradamus, podemos evidenciar que ese hombre hace profecías que se han cumplido y que se seguirán cumpliendo. Profetizó la segunda guerra mundial y la primera; por una letra, casi da exacto el nombre de Hitler; todo lo que acaeció en la segunda gran guerra que pasó, fue predicho por ese gran sabio.

También asegura que “en el año 1.999, en el séptimo mes, un mundo gigantesco se acercará a la Tierra”, que “su brillo será tal, que parecerá un segundo Sol”, y da a entender que “la Tierra pasará por una revolución de sus ejes planetarios”, que “se sentirá como alejada más en el vacío”, como “cayendo fuera de órbita”, y “se provocarán catástrofes terribles”. Más asegura que “después de todo, después de tan grandes calamidades, y que haya sido destruida la humanidad actual, vendrá un nuevo orden y una nueva humanidad”, y es de saber que Nostradamus, realmente, no se ha equivocado jamás.

También es cierto que envió cartas a cierto pariente suyo, antes de morir, donde le hacía ver que “él no había podido escribir todo lo que sabía con respecto a los tiempos del fin”, porque “los tiempos estos, en que estamos viviendo nosotros actualmente, así como la religión tal como la conocieron las gentes de la Edad Media, y el orden de los diversos Reino, etc., sería tan diferente, era tan distinto, será eso tan extraño, que si él hubiera hablado dice, se habría expuesto, no le hubiera gustado a la Iglesia y a los gobiernos”, y por eso enfatizaba que “se veía en la necesidad de tener que callar, de tener que guardar silencio”, pero que “dejaba una obra escrita, un libro, con todo lo que habría de suceder para los tiempos del fin”; que “ese libro lo iba a dejar escondido debajo de un monumento”, y que “en los postreros días, un niño descubriría ese libro, el cual está guardado entre una caja, pero que al abrir esa caja, el niño sería herido y que moriría a consecuencia de esa herida”, más que “el libro contenía, en sí mismo, todo lo que habría de suceder, detalladamente, para los tiempos del fin.

De manera que Miguel de Nostradamus no ignoraba nada de lo que actualmente está sucediendo, ni tampoco los acontecimientos que han de sobrevenir. En estos instantes, pues, estamos nosotros ante el dilema del Ser y del No-Ser de la Filosofía: o nos resolvemos a Auto-Realizarnos, o no nos resolvemos.

Al llegar a esta parte, muchos podrían preguntarnos: ¿y cual es el camino? ¿Por dónde es la vía? Mis queridos hermanos: es necesario que nosotros todos, juiciosamente, tratemos de comprender el camino.

Hay escuelas que enfatizan en la idea de que existen doce caminos, que se hallan correlacionados con las doce Constelaciones Zodiacales. Existen instituciones que suponen que los caminos son siete. Nosotros necesitamos analizar y saber cuál es el camino. Sobre todo nuestros hermanos, aspirantes pues, a ser instructores gnósticos, deben hacerse conscientes del camino, pero comprenderlo, porque no sería posible hacernos conscientes de algo que no comprendemos.

Se necesita del análisis, de la reflexión. Sólo así podremos comprender. Quiero, pues, que enjuiciemos esto del camino, muy seriamente. Jesús el Cristo, que ha sido el mayor instructor de los últimos tiempos, no dijo que hubieran varios caminos. Quienes hemos estudiado a fondo, tanto los cuatro Evangelios como los llamados “apócrifos” que realmente de “apócrifos” no tienen nada, hemos podido evidenciar, verificar, que en ninguna de sus enseñanzas figuran varios caminos.

Cuando nosotros investigamos a Gurdjieff y a su discípulo, Ouspensky, o al Sr. Collins, o al Dr. Nicoll, verdaderos exégetas de la “Cuarta Vía”, podemos evidenciar que, realmente, sólo aceptan un solo camino.

Gurdjieff dice que hay cuatro, pero si analizamos los cuatro, quedan todos reducidos a uno. El primero sería el Camino del Fakir según Gurdjieff que hasta asegura que en el Oriente conoció él a un Fakir, que hacía 30 años permanecía en las puertas de un templo, sostenido únicamente sobre las puntas de los dedos de los pies y sobre las puntas de los dedos de las manos. Tenía 30 años en esa posición; sus discípulos lo ataban, lo llevaban al río, lo bañaban, le daban de comer y volvían a colocarlo en su lugar: en las puertas del templo.

Esta clase de Fakir hace esfuerzos sobrehumanos, terribles. En la India hay fakires que permanecen de pie toda una vida, en medio de los vendavales y del Sol, etc., se atrofian sus piernas y ya no pueden volver a caminar. Otros se acuestan sobre una piedra o carril, o levantan un brazo y no lo vuelven a bajar nunca en la vida, o se sientan en un hormiguero, hasta que las hormigas los despedazan.

Pero, ¿qué es lo que buscan los fakires? Una sola cosa: crear el Cuerpo de la Voluntad Consciente. ¿Podría crearse el Cuerpo de la Voluntad Consciente, o el denominado “Cuerpo Causal”, mediante esa clase de ejercicios físicos? Quienes verdaderamente han alcanzado el Adeptado, saben muy bien que cualquier vehículo, ya sea físico o suprasensible, únicamente puede ser creado por medio de la sabia transmutación del Hidrógeno Sexual Si-12.

Lo único que consiguen pues, los fakires, es desarrollar el poder de la Voluntad, y nada más, más no crean el Cuerpo de la Voluntad Consciente, que es completamente distinto, diferente.

Más allá del Camino del Fakir, sigue el del Monje. Si uno en alguna existencia, se ha dedicado al fakirismo anheloso de seguir la vía, seguro que en la próxima existencia, puede desarrollar el aspecto emocional de su Ser, o sea, que es Monje. Pero no quiere decir, por este motivo, que logre crear el Cuerpo Astral, ni nada por el estilo. Eso es distinto, porque como les he dicho a ustedes, cada vehículo es creado únicamente mediante la transmutación de los Hidrógenos, incluyendo los Cuatro

Cuerpos Gloriosos del Nirvanakaya, o los Cuatro Cuerpos Gloriosos del Sambogakaya, o del Darmakaya. Así pues, no es posible la formación de ningún vehículo, cuando se excluye el Hidrógeno Sexual Si-12.

¿Que el Monje desarrolla la parte emocional? Es cierto, más eso no es todo. En nuevas existencias, quienes fueron monjes devienen como Yoguis, y hay varias clases de Yoga. Existe el Hatha-Yoga, propiamente dicho, que está descalificado por la venerable Logia Blanca; más hay otro tipo de Hatha Yoga, dijéramos, tántrico, el cual no está descalificado.

Existe el Bakty-Yoga, o sea el Yoga de la Devoción. Este desarrolla la parte mística extraordinariamente, la devoción elevada, y puede darnos iluminación, más tampoco nos lleva a la Auto-Realización Intima del Ser.

Existe el Gnana-Yoga, o sea, el Yoga Mental. El Gnana se esfuerza en el conocimiento de sí mismo; conoce las distintas disciplinas de la Mente, logra el “Shamadi”, más no la Auto-Realización.

Existe también el Raja-Yoga. Objetivo de ese Yoga es el desarrollo de los Chacras, de los poderes ocultos, etc. Se logra cierto desarrollo, no hay duda, más eso no es Auto-Realización.

Existe lo que podríamos llamar el “Agni-Yoga”, o el Yoga del Fuego, o Kundalini-Yoga. Este nos lleva, pues, a las puertas mismas del Cuarto Camino, pero el Cuarto Camino, en sí mismo, está más allá, mucho más allá del Camino del Fakir, mucho más allá del Camino del Monje y mucho más allá de la Yoga. Sin embargo, el Cuarto Camino tiene algo de Fakir, algo del Yoga, algo del Monje, más no es ninguno de esos tres.

El Cuarto Camino es la Gnosis, la Gnosis de Hermes Trismegisto, la Gnosis de los Esenios, de los Peratas o Peraticenios, la Gnosis de los griegos, de un Jámblico o de un Pitágoras, la Gnosis de los grandes alquimistas medievales, un Raimundo Lulio, un Nicolás Flamel, etc., la Gnosis de Jesús de Nazaret, de Pablo de Tarso; la Gnosis de los Misterios de Mitra, de Troya, de Cartago, de Egipto, de los Mayas, de los Druidas, de los Nawatls.

“Gnosis” significa “sapiencia”, “conocimiento”. Hay una Llave dice con justa razón Gurdjieff, “la Llave del Arca de la Ciencia” dice. “La tenemos. ¿Cómo ha allegado a nosotros?” Dice Gurdjieff: “No importa cómo haya llegado. Puede que alguien se la haya robado dice, puede que se nos haya regalado. ¡No importa; lo cierto es que la tenemos!” Pero, ¿cual es esa “Llave del Arca de la Ciencia”? Incuestionablemente, el Gran Arcano, el Sahaja Maithuna, el Tantrismo, tanto oriental como occidental.

Así pues, hermanos, los cuatro pertenecen a un solo camino angosto, estrecho y difícil, que está representado por las cuatro puntas de la Cruz, por los cuatro Vedas, por los cuatro Evangelios, etc. Nosotros preferimos, francamente, ir directo hacia la Gnosis, como dijera Don Mario Rosso de Luna, el insigne escritor español: “¡Hacia la Gnosis!” Don Mario fue teósofo; sin embargo, en sus últimos tiempos se volvió gnóstico. Ese fue el famoso mago de Lofrosant.

Ahora los tiempos no están como para perder el tiempo, como para pasar los años en el facilismo, pues nos hallamos en un momento crítico y difícil. Los tiempos del fin ya llegaron, se aguardan las catástrofes que han de sobrevenir, y la gran catástrofe, con la cual ha de quedar sellado todo el Apocalipsis. Ya no podemos pasar una veintena de existencias, haciendo el papel de fakires y de monjes y de yoguis. Estamos “de afán”; el momento en que nos hallamos exige que, de una vez, tomemos el Cuarto Camino (la Gnosis), la Cuarta Vía, que es lo más práctico.

Continuando con este análisis, mis caros hermanos, debemos evidenciar en el terreno de la vida práctica que, ciertamente, no todos los seres humanos están preparados para poder Auto-Realizarse aquí y ahora, en este momento.

Téngase en cuenta que la gente del Kali-Yuga es completamente débil y degenerada, no tienen capacidades como para poder, de verdad, tomar una Cuarta Vía. Tendrían que empezar por regenerar el cerebro, y esto solamente es posible mediante la transmutación del Esperma en Energía. Más como quiera que están degenerados –en su mayoría–, no tienen tampoco la fuerza de voluntad ni la continuidad de propósitos que se requieren para poder regenerar el cerebro. Estamos, pues, ante una situación embarazosa.

Los aztecas no ignoraban nada de esto. Claramente nos dicen los nawatls que “más allá de lo que está, hay Cuatro Cielos o Regiones yo diría “Mundos Atómicos”. Ellos nos hablan, por ejemplo, del “Reino de Tlalok” o del “reino de Quetzalcoatl”. Dicen que “muchos guerreros no se refieren ellos a guerreros de tribus, a guerreros en el sentido vulgar de la palabra, sino en el sentido interior del concepto, es obvio que se proponen liberarse, después de la muerte física, para vivir en cualquiera de esos Paraísos, no sin antes haber pasado por terribles pruebas”.

Ellos se transforman es decir, que eliminan los “elementos inhumanos” y dan a entender que el alma pura, la Esencia de tales guerreros, se eleva por último, entra más allá del “Cielo tres”, es decir, se sumerge en el Espíritu Universal de Vida. Dicen que “Esos guerreros se proponen, por medio de ese sistema, emancipares, liberarse un tiempo, mientras pasa esta Edad del Quinto Sol” es decir, la Edad del Kali Yuga. uego afirman, en forma enfática, que “muchos liberados renacerán en la futura sexta gran raza”.

Conocí a uno de esos, a uno que había logrado un buen despertar de la Conciencia, y que después de su desencarnación, se encontró con los terrores de la muerte. El pudo revivir su existencia en forma retrospectiva: desde la muerte, desde la vejez, hasta el nacimiento (así la revivió). Terminada su revisión, fue juzgado por los Señores de la Ley. Sintió el “huracán” el viento del Karma, pero él permaneció sereno. Infinitas apariciones espectrales, intentaron hacerlo regresar al interior de alguna matriz, pero él permaneció austero; sólo tenía un anhelo: emanciparse.

Al fin entró en una región inefable, en una de esas regiones atómicas controladas por determinadas Deidades Cósmicas, donde sintió una gran emoción, una gran alegría. Allí tuvo, pues, un renacimiento no físico, no, un renacimiento, dijéramos, sobrehumano, o sobrenatural, y en tal región, con ayuda de su Divina Madre Kundalini, continuó trabajando, eliminando los “elementos inhumanos” que llevaba dentro, hasta que la Esencia quedó completamente limpia, pura de toda clase de “desechos”.

Desde el mundo físico se le ofreció también ayuda: cuando él intentaba regresarse al mundo de las formas densas, escuchaba la voz de los Iniciados que le decían: “¡aléjate, aléjate, aléjate!” y cuando pudo al fin desintegrar hasta la última larva del “yo”, cuando la Esencia quedó cristalina y diamantina, entonces se sumergió entre el seno de la Gran Realidad, como un Budha Elemental.

Pero antes de pasar al seno de la Gran Realidad, hubo de atravesar por cuatro fases diferentes: una, que podríamos decir corresponde a los Nirmanakayas; otra, que podríamos denominar Adikayas; otra, que podríamos denominar Sambogakayas; otra, que podríamos clasificar como Darmakayas, son cuatro estados por los cuales hubo de pasar, cuatro estados de esplendor y de “Vacío Iluminador”.

Así pues, cuando consiguió sumergirse definitivamente entre el seno de la Gran Realidad, quedó convertido, dijéramos, en un bello niño, lleno de belleza. Antes de alcanzar ese estado, asumió distintos aspectos psicológicos, extraordinarios. Ahora mora en esa Región de la Luz, entre el Gran Océano, no como un Mahatma porque no lo es, no como un Angel porque tampoco lo es, sino como un Budha Elemental. Obviamente, para él no están cerradas las oportunidades, porque a todos se nos otorgan 3.000 ciclos.

Él ha de aprovechar las oportunidades que se le han de deparar en la futura sexta Raza-Raíz, después del gran cataclismo que se avecina. Lo que hizo pues, ese ciudadano, fue aplazar su Auto-Realización, para la futura sexta Raza-Raíz. Se puso a pensar qué haría él, andando por esta “cloaca del Samsara”, sufriendo y exponiéndose al descenso, una y otra vez, dentro del mundo soterrado. Por eso, sintiéndose incapaz, aplazó (para una futura Edad de Oro).

Así pues, estamos ante el dilema del Ser o del No-Ser: o andamos por la Cuarta Vía, que nos lleva a la Auto-Realización, o resulta mejor en ese caso aplazar. Porque, triste sería seguir en esa “cloaca del Samsara”; horroroso es tener que descender en los mundos infiernos, para recomenzar la jornada.

Hemos de examinarnos a sí mismos: o servimos o no servimos; o nos sentimos capaces de hollar la Senda, o no nos sentimos. Si honradamente no nos sentimos, mejor es que disolvamos el Ego, que despertemos, y que luego nos sumerjamos entre el Seno de la Gran Realidad, hasta la futura sexta Raza-Raíz, en que habrá una nueva Edad de Oro, con condiciones favorables. Nosotros mismos tenemos que examinarnos, juiciosamente (no hay más, repito).

Existe, en el Tíbet, una Escuela que merece que la examinemos muy seriamente. Quiero referirme a los “Bonzos”. La Blavatsky enfatiza la idea de que éstos son magos negros, de capacete rojo. Asegura que los “Dugpas” también son tenebrosos, más es necesario examinar tal punto.

Sobre los “Dugpas”, francamente, no cabe duda de que sí son magos negros, de que practican Tantrismo negro con eyaculación del Ens-Seminis, de que desvían la fuerza sexual, de que se convierten en tántricos tenebrosos, de eso no hay duda, pero en cuanto a los “Bonzos”, me parece que hay que analizar y rectificar.

La Iniciación Bonz, es terrible. Si un individuo, por ejemplo, quiere seguir la Senda, es sometido a rigurosas pruebas: el sacerdote hace sonar su trompeta, formada ésta con huesos de muertos; se le advierte al neófito de todos los peligros, se le invocan a los “yoes psicológicos” a la agrupación, dijéramos de “agregados” que cada cual carga adentro–; se los hacen visibles y tangibles en el mundo físico, y se le ordenan a esos “agregados” animalescos que se lo devoren, que se lo traguen.

Si el sujeto permanece sereno, nada sucede; si no permanece sereno, puede morir, devorado por sus propios “agregados psíquicos”, materializados físicamente, así viene él a saber cuál es su Ego, su “yo”. Si permanece sereno, sabe que tiene que disolver los “elementos inhumanos” que lleva, se los han materializado físicamente, para que los vea; ya sabe, entonces, cuál es el camino: desintegrarlos.

La Iniciación Tantra de los “Bonzos”, es formidable. Después de tal iniciación, entra a trabajar de una vez con el Tantrismo: a transmutar el Esperma en Energía con su sacerdotisa-esposa, a trabajar de verdad. Se le dice cómo él ha de desarrollar todas las facultades y poderes, hasta llegar a la Auto-Realización Intima del Ser. Más si el sujeto lo que quiere es no volver, si no se siente capaz de Auto-Realizarse, si no es la Iniciación Tantra lo que quiere, sino emanciparse, aplazar la Auto-Realización para la futura sexta Raza-Raíz, puede hacerlo: se le enseñan dos mantras, los vocaliza, los canta el neófito, y al proceder así, su cuerpo cae muerto instantáneamente.

Entonces, fuera ya de su vehículo físico, comienza a ser instruido por los “Bonzos”: lo hacen pasar por todos los terrores que hay, hasta que al fin, disuelto el Ego, puede emanciparse y sumergirse, como un Budha Elemental, entre el seno de la Gran Realidad, y aguardar ahí, hasta que pase esta Edad del Kali-Yuga.

Es terrible, sí, la presencia de un sacerdote Bonz, cuando se presenta con su delantal que está formado por puros huesos y cráneos de muertos, con esa mitra roja y el puñal en la mano diestra, asombra, horroriza. Por todos esos motivos, la Blavatsky los calificó de “magos negros”, pero analizando esta cuestión juiciosamente, venimos a evidenciar que no son magos negros, porque no practican Tantrismo negro.

Para ser mago negro, hay que practicar Tantrismo negro, y ellos no practican tantrismo negro. La iniciación que dan, cuando alguien intenta meterse por la senda del filo de la navaja, es Tantra y blanca: se le enseña, al iniciado, la transmutación del esperma en energía; se le dan los mantrams para el despertar de los chacras y se le conduce por la cuarta vía. Luego entonces, los “Bonzos” no son magos negros; lo que son es radical, violento, nadie los entiende. Ni la Blavatsky los entendió; por eso los juzgó equivocadamente.

De los “Dugpas”, no dudo mucho: esos sí enseñan Tantrismo negro. Me parece, pues, que con respecto a los “Bonzos”, nos toca rectificar.

Estamos nosotros ante el dilema del Ser y del No-Ser de la filosofía. Ahora, hay algunos que pueden trabajar en la cuarta vía, y llegar hasta la quinta iniciación del fuego, es decir, se hacen adeptos, ingresan a la Fraternidad Oculta. Quien llega a la quinta iniciación, se encuentra entre dos caminos, pero eso es cuando se llega a la quinta iniciación; uno, es la Vía Directa que lo lleva hasta el Sagrado Sol Absoluto, y más aún: hasta el Absoluto Inmanifestado-Shakty.

El otro, La Espiraloide, la de los Nirvanis: sujetos que se sumergen dentro de la dicha del Nirvana. Los primeros, los de la “directa”, renuncian al Nirvana por amor a la humanidad; los segundos no renuncian al Nirvana: se sumergen en el mismo, sólo toman cuerpo en muy raras ocasiones, viven en un estado de felicidad inconcebible, más allá del bien y del mal. Cuando toman cuerpo, dan un paso hacia adelante y vuelven a sumergirse en el Nirvana para siempre.

Así pues, es más su felicidad y muy poco su dolor; así pueden llegar al Absoluto, en algún futuro Mahanvantara. Sin embargo, para poder llegar ellos al Absoluto, han de pasar por muchísimos Mahanvantaras, tal vez por miles o millones de los mismos, porque como quiera que ahí vivan en felicidad, no tienen “afán” de llegar al Absoluto, son felices, y eso es todo.

En Alquimia, a las dos vías se les dan dos nombres. A la Vía Directa se le dice la “Vía Seca”; a la Vía Espiral se le dice la “Vía Húmeda”. Aseguran los alquimistas que para realizar el trabajo en la Vía Directa, es decir, en la “Vía Seca”, se gastan ocho días. Dicen los mismos alquimistas, grandes maestros del Arte Hermético, que para realizar el Gran Trabajo, la Magna Obra, en la “Vía Húmeda” se gastan dieciocho meses. Naturalmente, se está hablando de números simbólicos. Esos “ocho días” son realmente ocho años que aluden al individuo que realiza la Gran Obra.

Cualquier alquimista medieval, después de haber preparado sus Fuegos durante muchos años de sacrificio y de esfuerza, al fin consigue ingresar en la Gran Obra, la cual ya he dicho y vuelvo a repetir se realiza en ocho años, pasado los cuales viene la Auto-Realización, la Resurrección: el Rey sale de allá Hiram Abbif– se levanta de su sepulcro de cristal y viene aquí, al mundo; entra, dijéramos, dentro de su cuerpo humano, para hacer una gran labor.

Los otros, se dice que en “dieciocho meses” realizan la Obra. Si examinamos cabalísticamente ese número, vemos al número 9 repetido dos veces, y significa que estarán ellos en contacto siempre, una y otra vez, con la “novena esfera”, a intervalos, durante millones de años, es decir a través de sucesivos Mahanvantaras. He ahí, pues, el modo de hablar Alquimista y Cabalista.

Estamos pues, ante el dilema del Ser y del No-Ser de la filosofía. Hemos mostrado la Vía, hemos demostrado que existe una emancipación, para el que no quiere la Auto-Realización, es decir, el aplazamiento muchos han aplazado. Hemos dicho que, de los mismos que entran en el camino, al llegar a la Quinta Iniciación del Fuego, se encuentran ante la Espiral o ante la Directa, es decir hablando como los alquimistas: ante la “Vía Húmeda” o ante la “Vía Seca”.

Si examinamos cuidadosamente, pues, la Auto-Realización, vemos que en la Senda hay que trabajar con la Energía Creadora del Tercer Logos, con esa fuerza maravillosa que nos trajo a la existencia. Así que, en modo alguno sería posible crear los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser, a base de puras teorías, o de preconceptos, o de erudición, o con ejercicios meramente físicos, como los hata-yoguines, o los que realizan los diversos fakires. Porque si se trata de crear, tenemos que apelar a esa fuerza con el que el Logos creó.

Así como el Universo, todo, tiene un Caos en lo macrocósmico, de donde salió, así también el Microcosmos Hombre tiene un Caos, y éste es el Esperma Sagrado. Ese Caos Metálico, donde están todos los elementos en desorden, es un Caos muy similar al que existe en el espacio, antes de que un sistema solar nazca, antes de que un mundo brote.

Y así como el Logos Arquitecto creó entre el Caos, separando las “aguas superiores” de las “inferiores”, creó un orden donde había desorden, así también nosotros, con ese Caos que existe en el Microcosmos, porque “tal como es arriba es abajo” podemos repetir en chico lo que el Creador hace en grande: trabajar con las mismas fuerzas del Creador, con esas mismas fuerzas naturales.

Es obvio que lo superior y lo inferior se hallan correlacionados. Son dos Logos: el uno, el Macrocosmos con su Caos, y el otro, el del Microcosmos Hombre con su Caos.

¿Cómo trabajó el Demiurgo-Arquitecto, cómo manejó las Leyes que pusieron en existencia al Universo? En la misma forma, si queremos crear el Universo Interior dentro de nosotros mismos, tenemos que utilizar la misma técnica creadora. Así es como venimos nosotros, pues, a saber cómo el Creador creó el Universo. Al Trabajar en nosotros mismos, venimos a manejar las Leyes que el Creador manejó cuando creó el Macrocosmos.

Imaginemos por un momento, el espacio infinito, y veremos al Logos crear. Al crear dentro de nosotros mismos, en nuestro Caos Metálico, lo que hacemos es ampliar la creación del Logos.

Nos toca una parcela del Espacio, dijéramos, hablando en forma figurada, para proyectar en ella una creación. Es decir, venimos a hacer en esa parcela lo que el Logos hizo en todo el espacio inmenso. Proyectamos así, ampliamos en esa forma la creación del Logos, se hace más profunda la creación, y se hace más profunda porque venimos a crear en nosotros mismos, venimos a dar vida a un Universo interior, microcósmico; venimos a completar la obra del Creador en nosotros mismos, convirtiéndonos nosotros mismos en Dioses, venimos a ser el “non plus ultra” de la creación del Logos. Al fin, El viene a ver el resultado de su obra, ampliada por nosotros mismos. Así, en esta forma, tenemos que imitar al Creador.

Hace algunos años, se me instruyó sobre este punto en forma tremenda. Me vi en el amanecer del Mahamvantara, reviví algo que había vivido durante la Aurora. Me vi con mi walkiria, y no con, dijéramos, mi sacerdotisa terrenal. No, sino con mi walkiria, mi mujer-salamandra. ¿Y cuál es esa “mujer salamandra”? Pues el Alma-Espíritu de uno mismo, la esposa espiritual, la sulamita del sabio Salomón, aquella a la que él le cantara en su maravilloso canto “El Cantar de los Cantares”. Esa es la esposa de Lot, que cada uno de nos lleva adentro.

Me vi, en la Aurora, como uno de aquellos del Ejército de la Palabra. Entonces trabajé con ella; servimos, dijéramos, de Cosmocratores.

Ella hizo subir, por decirlo así, en su Ser, el Agua Superior, separándola del Agua inferior caótica, y así puso ella el Agua, yo puse el Fuego. Entonces ella, cargada Agua por ese Fuego, fue fecundada. Ese tipo de Agua, cargada con Fuego, cayó otra al Caos y se formó entonces algo extraordinario, es decir, un nuevo tipo de Caos, donde brotó el semillero de la vida. Y es así como procedí, procedieron todos los Cosmocratores y surgió el Universo en el Amanecer, después de la noche profunda del Pralaya. Samael Aun Weor

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