El Gólgota de la Alta Iniciación

El golgotaUn estudiante Heindelista Rosacruz le pregunto al Maestro Samael Aun Weor, ¿Es cierto lo que dice Max Heindel, que tan pronto expiró Jesucristo, no hubo tinieblas como dice la Biblia, sino mucha luz? Y el Maestro respondió:

Max Heindel no alcanzó a la "Alta Iniciación" y por ello no pudo aclarar bien esto, pero yo que soy un Maestro de Misterios Mayores, sí puedo aclararle a Ud. esto: La Biblia, al relatarnos el acontecimiento del Gólgota y al afirmar que en el momento en que expiró el Señor, la tierra se llenó de tinieblas, sencillamente nos pinta un hecho espiritual, real y verdadero, que se repite en todo iniciado que llega a la Alta Iniciación, y es que en el instante de unirse el hombre con su Íntimo, queda sumergido en la profunda tiniebla del infinito, iluminándose con su propio aceite espiritual, la luz que antes lo iluminaba en todos los planos cósmicos y en todo el Infinito.

"Era prestada" esa luz con que se nutría, era la luz de los Dioses; ellos eran sus padres espirituales y lo nutrían con esa luz. Ahora él, tiene que nutrir a otros con su propia luz. Los Dioses lo alimentaban, lo cuidaban, lo iluminaban y lo nutrían en la misma forma en que una madre lo hace con el fruto de sus entrañas, mientras éste crece y se hace apto para trabajar y ser un ciudadano consciente, pero una vez que éste es capaz de bastarse a sí mismo, ya no necesita de sus padres.

Así pues el que se une con su Íntimo, ya es un hermano mayor capaz de iluminarse a sí mismo, con su propio aceite espiritual extraído del árbol de la ciencia del bien y del mal, y entonces los Dioses le retiran la luz con que lo nutrieron durante su estado de gestación espiritual en el seno de la bendita Diosa Madre del mundo.

Pero al nacer a la vida espiritual, el hombre ya se hace un ciudadano consciente del cosmos y tiene entonces que iluminarse con su propio aceite espiritual. Durante los primeros días de la Alta Iniciación, el Maestro siente la nostalgia aquella del joven que, abandonando por vez primera su hogar paterno, se siente interno dentro de las grandes urbes, en busca de trabajo para conseguir el pan. Ahora ya no hay para él consideraciones, ahora, solo rostros extraños donde "cada cual es cada cual", donde cada cual tiene que bastarse a sí mismo. Ahora, creo que el amigo ya comprendió el significado oculto de su propia pregunta. Y el Heindelista, preguntó nuevamente:

Maestro, ¿Y el Gólgota de la Alta Iniciación, dónde se pasa? Y el Maestro respondió: El Gólgota de la Alta Iniciación se pasa en carne y hueso, amigo mío, y en esto no falta jamás un Judas, ni una Magdalena, ni un Pedro, y en pleno calvario el discípulo se siente abandonado de su propio Íntimo, y el mundo ya no reviste para él ninguna atracción. Entonces exclama el iniciado lleno de dolor: "Padre mío, ¿Por qué me habéis abandonado?". El iniciado tiene que vivir su propio Gólgota y repetir la vida del Cristo en él mismo, y resucitará en los mundos internos al unirse el alma con el Íntimo.

Este proceso de la iniciación es muy minucioso y delicado, y por ello, solo puedo darle a usted una contestación sintética y somera, pues se requerirían horas enteras y hasta años enteros para relatarle a usted el proceso de la Alta Iniciación. Además, el esoterismo prohíbe revelar los grandes secretos de la Alta Iniciación al profano; por ello, solamente me limito a decirle que el Gólgota de la Alta Iniciación se pasa en carne y hueso y que la resurrección es interna. Creo que con esto me habrá usted comprendido; el resto "intúyalo", amigo mío. ¡La Iniciación es tu misma vida!

¡La Iniciación es un parto de la Naturaleza y todo parto es doloroso! El Heindelista preguntó nuevamente: Maestro, usted me dijo que el Gólgota se pasa en carne y hueso, y aunque yo pase por Impertinente, yo quiero saber algo concreto sobre el suyo: ¿Quién fue su Judas y quiénes sus acusadores? Y el Maestro respondió: Ya le dije que con todos los detalles de la Alta Iniciación, se llenaría un volumen entero, pero con mucho gusto respondo a su pregunta:

Mi Judas fue un discípulo muy estimado, y mis acusadores, me duele confesarle, la mayor parte fueron los espiritualistas de Colombia, los enemigos de mi obra «El Matrimonio Perfecto»; todos ellos protestaban contra mí y contra mi obra y en el astral me acusaban ante un mago negro que fue mi Pilatos. Si usted amigo mío, quiere llegar a la Alta Iniciación tendrá que vivir toda la tragedia del Gólgota en carne y hueso. Ya le dije que la Iniciación es su misma vida, pero jamás podré entregarle al profano los secretos esotéricos de la Alta Iniciación, porque esto sería profanarlos. Usted tendrá también su Judas, su Pilatos y sus acusadores cuando se resuelva a subir a su propio Gólgota.

AUN WEOR MAESTRO DE MISTERIOS MAYORES DE LA FRATERNIDAD UNIVERSAL BLANCA La Revolución de Bel: Capítulo 20º Conclusión

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