El trabajo con el YO, Ego, o Demonio

LujuriaEl despertar del Kundalini y la disolución del yo constituyen precisamente la base fundamental de toda realización a fondo,  la del yo. Esto es definitivo para la liberación final.

El yo es el demonio que llevamos dentro. Sobre esta afirmación decimos que el trabajo de disolución del yo, es realmente el trabajo con el demonio. Este trabajo es muy difícil. Cuando trabajamos con el demonio, las entidades tenebrosas suelen atacarnos terriblemente. Realmente esta es la vía del hombre astuto, la famosa cuarta vía del sendero Tau.

ORIGEN DEL YO PLURALIZADO: La lujuria es el origen del yo pecador. El Ego, Satán, está sometido a la ley del eterno retorno de todas las cosas; regresa a nuevas matrices para satisfacer deseos. El yo repite en cada una de sus vidas, los mismos dramas, los mismos errores. El yo se complica a través del tiempo, volviéndose cada vez más y más perverso.

MUERTE DE SATÁN: El Satán que llevamos dentro está formado de átomos del enemigo secreto. Satán tuvo un principio; Satán tiene un fin. Necesitamos disolver a Satán para regresar a la Estrella Interior que siempre nos ha sonreído. Esa es la verdadera liberación final. Sólo disolviendo el yo logramos la liberación absoluta.

DIOS NO EVOLUCIONA: Dios no necesita evolucionar porque él es perfecto. Dios no necesita perfeccionarse. Él es perfecto. Dios es nuestro Ser Interno.

EL DOLOR: El dolor no puede perfeccionar a nadie. Si el dolor perfeccionara, ya toda la humanidad sería perfecta. El dolor es el resultado de nuestros propios errores. Satán comete muchos errores. Satán cosecha el fruto de sus errores. El dolor es ese fruto. El dolor es satánico, Satán no puede perfeccionarse ni perfeccionar a nadie. El dolor no perfecciona porque el dolor es de Satán. La Gran Realidad Divina es felicidad, paz, abundancia y perfección. La Gran Realidad no puede crear el dolor. Lo perfecto no puede crear dolor. Lo que es perfecto sólo engendra felicidad. El dolor fue creado por el yo (Satán).

EL TIEMPO: El tiempo es Satán. Satán es recuerdo. Satán es un manojo de recuerdos. Cuando muere el hombre sólo quedan los recuerdos. Esos recuerdos constituyen el yo. El mí mismo, el Ego reencarnante. Esos deseos insatisfechos, esos recuerdos del ayer, se reencarnifican. Así es como somos esclavos del pasado. Podemos asegurar que el pasado condiciona nuestra vida presente. Podemos afirmar que Satán es el tiempo. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que el tiempo no puede liberarnos de este valle de lágrimas porque el tiempo es satánico. Tenemos que aprender a vivir de instante en instante. La vida es un eterno ahora, un eterno presente.

Satán fue creador del tiempo. Aquellos que piensan liberarse en un lejano futuro, dentro de unos cuantos millones de años, con el tiempo y con los siglos, son candidatos seguros para el abismo y la muerte segunda, porque el tiempo es de Satanás. El tiempo no libera a nadie. Satán esclaviza, Satán no libera. Necesitamos liberarnos ahora mismo. Necesitamos vivir de instante en instante.

TÉCNICA PARA LA DISOLUCIÓN DEL YO: El yo ejerce control sobre los cinco centros inferiores de la máquina humana. Estos cinco centros son: intelecto, movimiento, emoción, instinto y sexo. Los dos centros del ser humano que corresponden a la Conciencia Cristo, se conocen en ocultismo como Mente Cristo y Astral Cristo. Estos dos centros superiores no pueden ser controlados por el yo. Desgraciadamente todavía la Mente Superior y la Emoción Superior, no disponen de estos dos preciosos vehículos Crísticos. Cuando la Mente Superior queda vestida con el Mental Cristo, y cuando la Emoción Superior se reviste con el Astral Cristo nos elevamos de hecho al estado verdaderamente humano.

Todo aquel que quiera disolver el yo debe estudiar sus funcionalismos en los cinco centros inferiores. No debemos condenar los defectos. Tampoco debemos justificarlos. Lo importante es comprenderlos. Es urgente comprender las acciones y reacciones de la máquina humana. Cada uno de estos cinco centros inferiores tiene todo un juego complicadísimo de acciones y reacciones. El yo trabaja con cada uno de estos cinco centros inferiores y comprendiendo a fondo todo el mecanismo de cada uno de estos centros estamos en camino de disolver el yo.

En la vida práctica dos personas reaccionan ante una representación en forma diferente. Lo que es agradable para una persona, puede ser desagradable para otra. La diferencia está muchas veces en que una persona puede juzgar y ver con la mente y otra puede ser tocada en sus sentimientos. Debemos aprender a diferenciar la mente del sentimiento. Una cosa es la mente y otra el sentimiento. En la mente existe todo un juego de acciones y reacciones que debe ser comprendido. En el sentimiento existen afectos que deben ser crucificados, emociones que deben ser cuidadosamente estudiadas y en general todo un mecanismo de acciones y reacciones que fácilmente se confunden con las actividades de la mente.

MUERTE ABSOLUTA DE SATANÁS: Comprendiendo las íntimas actividades de cada uno de los cinco centros inferiores descubrimos todo el proceso del yo. El resultado de ese auto-descubrimiento, es la muerte absoluta del Satán. (El tenebroso yo lunar).

ADULTERIO: Siendo la mujer el elemento pasivo, receptivo, es claro que recoge y almacena los resultados del acto sexual de todos aquellos hombres que adulteren con ella. Esos resultados son sustancias atómicas de los hombres con los cuales ha efectuado el acto sexual. Cuando un hombre tiene relaciones sexuales con una mujer que haya sido de otro hombre, o de otros hombres, recoge entonces las esencias atómicas de otros hombres y con ellas se auto-envenena. Este es un problema gravísimo para los hermanos que están disolviendo el yo porque entonces no solamente tienen que luchar contra sus propios errores y defectos, sino también y además contra los errores y defectos de esos otros hombres con quienes la mujer tuvo contacto sexual.

LA RAÍZ DEL DOLOR: El yo es la raíz del dolor. El yo es la raíz de la ignorancia y del error. Cuando el yo se disuelve sólo queda dentro de nosotros el Cristo Interno. Es necesario disolver el yo. Sólo disolviendo el yo desaparece la ignorancia y el error. Cuando el yo desaparece lo único que queda dentro de nosotros es eso que se llama Amor. Cuando el yo se disuelve adviene a nosotros una auténtica y legítima felicidad. Sólo aniquilando el deseo en forma total logramos la disolución del yo. Si queremos aniquilar el yo debemos ser como el limón. El yo es el horroroso Satán, el horrible demonio que nos ha hecho la vida tan amarga y asqueante. Samael Aun Weor

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