Las estelas de Chinkultik en Chiapas, México, cultura Maya Solar y Serpentina

ChincultikChinkultik es un yacimiento arqueológico precolombino maya, ubicado a 55 kilómetros del pueblo mágico de Comitán, en el estado de Chiapas, México, que se adaptó a una serie de colinas calcáreas en su emplazamiento, dominando la zona lacustre o de los lagos.

Su nombre en maya es (Cheen-Kool-Teek) que significa "cenote escalonado", y los náhuatls le llamaron “Zapaluta” que en significa caminos de enanos. Sus estelas de estilo “Izapa” muestran un gran testimonio histórico solar.

Según Carlos Navarrete en su trabajo “Guía para el estudio de los monumentos esculpidos en Chinkultic” para la Universidad Autónoma de México del año 1984…dice: El Parque Nacional de Montebello, en cuyos límites está situado Chinkultic, tiene una altura promedio de 1.600 m y su topografía está constituida por amplias explanadas y cerros bajos, cubiertos de coníferas, donde abundan los pequeños lagos, algunos unidos entre sí.

Un hermoso emplazamiento por tanto para este centro ceremonial que sin duda guarda entre sus vestigios la historia de épocas mitológicas de gran relevancia. Las zonas arqueológicas, como perlas escondidas, unas descubiertas y otras no, abundan en el sitio como grupos de montículos y ruinas mayores, con núcleos principales en terrenos como el de Las Colonias, La Esperanza, El Porvenir y Juncaná. Además del importante conjunto de “La Isla frente al lago de Agua Escondida”, y terrenos de la colonia Hidalgo entre otros que, como una hermosa cadena presenta asentamientos precolombinos hasta Guatemala.

La forma y distribución de los conjuntos arquitectónicos, relacionados con la topografía, presentan tres importantes depósitos naturales de agua: al norte el "Cenote Agua Azul", al noreste la laguna "Chanujabab" y al noroeste la de "Tepancuapan. El famoso “Cenote Agua Azul” está 50 m,. más abajo, a un costado del elevado Templo 1, con riscos muy pronunciados casi a plomo en algunas partes del grupo. El elemento acuoso es parte vital para los ritos espirituales y esotéricos. Esta magistral arquitectura se logró por medio de nivelaciones, rellenos y recubrimientos, acondicionando el terreno mediante terrazas y muros de contención, para adaptarse completamente.

La ubicación de las construcciones combina los espacios abiertos bajos, con los elevados, éstos últimos concebidos como escenarios de referencia para largas distancias. Alrededor de los conjuntos y hacia las partes bajas, se ubican pequeños núcleos dispersos de casas habitacionales. Chinkultic, es el mayor centro arqueológico de esta zona. Se localiza junto a la finca de “El Rincón”. Su área contiene unos 200 montículos grandes y pequeños, agrupados alrededor de seis conjuntos principales, denominados: “el área de la Acrópolis o Grupo A, el cuadrángulo del Grupo B, el Juego de Pelota y la Gran Plataforma que hacen el Grupo C”. Existen gran cantidad de monumentos escultóricos con inscripciones jeroglíficas. La arquitectura presenta evidencias de relaciones con otros grupos culturales del área. Conforme se avanza al oeste y la topografía se eleva, sus elementos característicos empiezan a diluirse y a mezclarse con otras formas culturales.

Otro importante signo del lugar, es el poco uso de la bóveda maya o falso arco en las construcciones; elemento este, común hacia el noreste del sitio. Sin embargo, Chinkultic es uno de los pocos lugares con abundantes inscripciones jeroglíficas solares, aunque se hallen deterioradas. El antropólogo Edward Seler y su esposa visitaron la zona en el año 1925. Describiendo 8 estelas con figuras y glifos, algunas encontradas en su posición original, y anotaron la forma como fueron erigidas sobre cajas formadas con alineamientos de piedras. Más tarde en 1926-27, llegaron Blom y La Farge y levantaron el primer croquis de lo que entonces se podía ver, básicamente el entorno del Juego de Pelota y la gran escalinata del Grupo A. En el invierno de 1944 los mayistas, Morley y Thompson, visitaron Chinkultic descubriendo una nueva estela, la Nº10. Tras ellos, otros ilustres exploradores arribaron a Chinkultic para constatar su gran valor.

En esoterismo es vital la relación de los monumentos y la arquitectura, que ofrecen rasgos de integración psicofísica entre estelas y altares con basamentos dispuestos en las plazas, y la orientación astronómica de algunos conjuntos. En las excavaciones del año 1970 se recuperaron objetos de cerámica, de copal, cuentas de piedra verde, hachas, navajas de obsidiana y restos óseos. Algunas estelas fueron usadas como material de construcción por lo que fueron seriamente dañadas.

(Les recomendamos ver el video donde se puede apreciar lo que se comenta...) En el monumento nº1, había una estela de 1,35 m, de alto X 65 cm, de ancho y 22 cms de gruesa, que ahora se encuentra en el Museo Regional de Tuxtla. Está tallada sobre piedra granulada. El personaje representado lleva un tocado con plumas y un moño sujetando el pelo mediante un adorno de hueso y otros elementos. Presenta deformación craneana, un adorno sobre el entrecejo, orejera, una tela anudada al frente y partes del cinturón, con la mano derecha al frente. Había un monito parado sobre una pequeña plataforma, ya desaparecido y en la parte superior, seis glifos. En la interpretación esotérica, se trata de un hierofante con atributos divinos impresos en su tocado y en sus adornos.

El hueso es símbolo de muerte y de jerarquía gubernamental. Y el círculo en donde se halla encerrado, manifiesta la Creación en su rasgo de cultura solar. El hierofante está en actitud de impartir conocimientos. En la filosofía náhuatl se concibe a la totalidad como: “El Señor que se piensa y se crea a sí mismo”. Es un principio cosmogónico en donde se fundamenta toda escuela atemporal.

En la estela nº 2, el personaje representado es otro ser divino que muestra sus atributos iniciáticos en símbolos, como el sol en la parte superior izquierda, las inscripciones alegóricas, 4 varas con inscripciones y su propia imagen e indumentaria: benévola y culta. En la parte inferior, se aprecia el maxtlat con un pequeño adorno, símbolo del compost alquímico y de la ofrenda. El signo de la “bota de garra de jaguar” confirma su elevado rango sacerdotal, pues ha logrado cristalizar al jaguar íntimo en sí mismo. La profunda concepción de los dioses, como emanaciones del Ser único que se concibe a sí mismo, expresa el origen metafísico de estos libros de piedra, cuya existencia se extiende más allá de todo tiempo y lugar.

La estela nº3 es más grande que las anteriores, con 2,23ms de largo, 85 cm, de ancho y 28 cms., de gruesa. Se trata de otro ser divinal a quien admiran los niños y a quienes, parece instruir o bendecir. La voluta que le sale de la boca de uno de ellos indica alabanza. Sujeta a un decapitado, instruyendo sobre la muerte psicológica, ya que del cráneo surgen llamas de fuego, como signo de trascendencia, no es –por tanto- una muerte física sino la psicológica. No se le aprecia la cabeza del Maestro, pero sí su bello tocado, los brazos y el pecho con cinturón, faldellín y el maxtlat. Está adornado con pulseras, plumas y ajorcas. El calzado de taloneras se anuda en el empeine. Todo el ajuar es regio y divino.

La acción misteriosa de la dialéctica del Ser, se manifiesta entre la suavidad de la palabra, los cantos y las flores. Ellos son los agentes dinámicos fundamentales del Maestro, para imprimir en el neófito, el signo solar de Luz. Las espigas se encontraron in situ, en el mismo lugar donde  se hallaban las estelas originalmente, ellas aportan el dato de su orientación y su disposición arquitectónica.

La estela nº4 tiene 2,24m, de largo, 0.65m, de ancho y 0.29m de grueso. Muestra al personaje con tocado de mascarón y prolongación hacia adelante del labio superior y la nariz ganchuda. Lleva la vara de mando con un signo solar esculpido, y un pectoral ovalado con amarres floridos que aluden a su santidad, un faldellín indicando la castidad y el maxtlat del compost alquímico y lugar donde depositaban las ofrendas del copal. Pulseras, ajorcas y huaraches de talonera señalan las virtudes cristalizadas. El rostro sobre el vientre es la representación del Cristo íntimo o del Hijo del Hombre.

Durante la exploración de las estructuras de la acrópolis, se distinguieron dos etapas constructivas diferentes así como la recuperación varios conjuntos de ofrendas consistentes en cerámica, placas de concha, huesos de ave, navajas de obsidiana, piedras de molienda y figurillas. En la estela nº5 todavía se pueden ver dos cartuchos de glifos, pero está muy borrosa. Se hallaba “in situ” colocada como espiga en una especie de caja de piedra que también pudo ser un enterramiento. Muestra a un ser de pie, ricamente ataviado, con lujosas sandalias y nuevamente sostiene en su mano, la bolsa o maxtlat adornada.

El monumento 7 es otra estela de 2,73 ms., de largo, 74 cm. de ancho y 23 de grosor. Muestra a otro personaje con ricos ornamentos y tocado de plumas y rosetón con adorno frontal. Se aprecia en su frente, una especie de flor hacia adelante que cae desde arriba. El rico vestido baja en bandas, borlas y amarres. Son visibles las pulseras, los brazaletes y ajorcas, así como las calzas de talonera alta. El corte de pelo también está bien definido, así como las orejeras y adornos en forma de botones sobre la frente. Un hombre (con el brazo cruzado hasta el hombro derecho) se prosterna a sus pies, para ser bendecido por el Maestro. Completa su atuendo con un tocado, pulseras y orejera como flor. Parece haber llevado bigote y barba.

Frente al personaje, volvemos a encontrar la columna-escenario, que representa a los avances del neófito con un tablado muy peculiar. Hay un pequeño mono con tocado y pulsera, en la actitud propia de un animal que se exhibe, y parece jugar con un pequeño objeto. Esto es indicativo de la didáctica del paso del animal, al ser humano. En la parte superior, hay una serie de glifos.

Todas las estelas, -algunas rozando los 4 metros- con diferentes personajes hieráticos, colocadas en lugares estratégicos y algunas con restos de pintura; están indicando que Chinkultic fue un centro de estudios prácticos para el despertar de la conciencia, de la autorrealización y de la liberación interior. Una universidad del más alto nivel, cuyas clases eran impartidas por los mismos dioses solares. Aunque algunas estelas están borrosas o erosionadas, si han podido ser dibujadas, testimoniando la didáctica para la conciencia. Un argumento de sabiduría y de amor, de la más alta ciencia física y metafísica.

La estela nº8, muestra a un personaje firme, con tocado del plumas como distintivo de sus logrados valores y un collar como de tela anudado, del que penden cabecitas humanas con el pelo suelto hacia abajo, indicando que logró destruir a todos sus agregados psíquicos. También se completa con adornos de pulserasy brazaletes y la larga bolsa alquímica o maxtlat. Tiene también un rostro en el sexo, adornado con tres plumas, que indican al Espíritu Santo y al Nacimiento Segundo del Hijo del Hombre. No menos interesante resulta la estela nº9, cuya espiga aún permanece en su caja pétrea.

Se ubica frente a la estructura 1, en medio de tres plataformas de la Acrópolis del Grupo A., miraba hacia el sur-este presidiendo  la pirámide. El enigmático ser de perfil, parece soportar sobre su cabeza un extraño tocado del que emergen tres cráneos, pero solo es visible el central. Lleva nariguera y orejeras, con signos solares en la boca y en los ojos, semejante a Tlalok y a los dioses del agua. En su diestra las púas del auto sacrificio y en la derecha el escudo doctrinario con un rostro solar. Sellando el atuendo con el cinturón del faldellín, con la cabeza del jaguar divinizado. La sonrisa beatífica de la estela 11, habla en el silencio de los sabios: Dos serpientes adornan su tocado, con elementos floridos, vigurillas de alabanza y soplo del Verbo encarnado.

El monumento nº 15, muestra otro icono muy importante, pues representa a un glifo calificado como “dragón celeste”, que es una combinación de serpiente con lagarto, con rasgos de iguana con trompa. Hay otros glifos sin descifrar. La muerte psicológica, está presente en casi todas las estelas. Los personajes muestran a decapitados que son ellos mismos. Sus características más comunes indican que eran seres autos realizados. Con los atributos alcanzados, labrados en sus corazones y en su sexo, aludían a los átomos del Padre, a los átomos del Hijo y a los átomos del Espíritu Santo.

Los adornos delatan su estirpe, son elementos esotéricos de gran valor. Túnicas, flores, plumas, flecos, collares, garras de jaguar, pulseras, el maxtlat o bolsa y el bastón de mando no eran elementos de vanidad, sino que mostraban atributos conseguidos con el propio esfuerzo y gracias a la semilla sagrada simbolizada tantas veces en la planta del maíz. Hay que mencionar, por su peculiaridad al “Disco de La Esperanza” de 55 cms. de diámetro, que se encuentra en el Museo de Antropología de la ciudad de México. Es el típico marcador de pelota de tipo circular. Aparece en el centro un jugador que golpea con el codo la pelota.

El individuo lleva tocado con plumas y remates de flores, uno de los cuales parece un lirio acuático. Un “yugo” protector le cubre la cintura y el vientre y una especie de faldellín, las caderas; tiene acolchado el brazo derecho, rodillera y calzado de talonera alta en la extremidad derecha, mientras el otro lado va desnudo.

Su actitud es común en las representaciones mayas de jugadores, con la rodilla en tierra, el brazo dispuesto al golpe y el resto del cuerpo equilibrando la acción. Dos tabletas con tres glifos en cada una lo flanquean. La fecha va en la banda que enmarca el conjunto. Representa la lucha entre la Luz y las tinieblas. Hay doce cartuchos glíficos en el ruedo exterior; interiormente la piedra luce una figura humana muy hermosa, a la que acompañan dos grupos con tres glifos cada uno. La cerámica también ha tenido una gran repercusión en el estudio de Chinkultic. La llamada “fase Yobnajab” es rica en grandes incensarios con figuras modeladas.

La tradición de cerámica es la roja pulida, de tonalidad brillante, con platos de fondo plano y paredes cortas de borde hacia afuera. Hay muchas variantes por fase. Los cinco fragmentos de Chinkultic son un ejemplo de convivencia con la alfarería de uniformidad cultural. Los incentivos naturales de Chinkultic, son un marco de poder para el centro ceremonial.

La cadena de lagos exuberantes, la larga estación de lluvias, nortes, nieblas, cercanía con otros sitios asentados junto a accidentes topográficos en los que el agua es protagonista, tuvieron que influir en la decisión de fundar aquí, un centro advocado a la veneración acuática interna y externa. La expresión filosófica expuesta en todo el arte hallado en Chinkultic, nos habla de un dios solar central que los náhuatl denominaron el dios viejo Huehueteotl; Cuyos emisarios, los seres hieráticos- en las estelas representados- fueron fieles a Itzamná, dios maya del Sol, padre de los dioses y de hombres, instruyendo sobre la fuente de vida física y eterna.

Las majestuosas estelas considerando al Sol como principio supremo, le invocaban: “Levántate, atavíate, ponte de pie. ¡Goza del hermoso lugar! De la casa de tu Madre, De la casa de tu Padre, el Sol. Pues allí hay dicha, allí hay felicidad. ¡Condúcete pues, dirígete hacia tu padre el Sol! Sagrario Galdós Echezarreta

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