La entropia

La entropia¿Y qué decir de la Entropía? Es algo que está a la vista. Si ponemos una olla de agua caliente junto a otra llena de agua fría, veremos cómo se precipita la Entropía, hay un intercambio de calor y de frío. Por último siguen con la Entropía y ambas quedan iguales.

Millones de personas por ejemplo, están metidas dentro del camino de la Entropía. Como no trabajan sobre sí mismos, cada día se vuelven más imbéciles. La mente se les va atrofiando, los centros de la máquina orgánica cada vez están más degenerados, ya no les trabajan todos los órganos del cerebro, y al fin llegará algún día en que la Ley de Entropía los inmolará a todos allá abajo en el tártarus. 

¿No se han fijado como la Ley de Entropía inmola a la gente? Pueden enterrar a alguien en un ataúd de oro y a otro en un ataúd de madera, y por bonita que sea la sepultura, a la larga quedan iguales, tan iguales, tan huesudos el uno como el otro. La Entropía a todos nos inmola, eso es obvio.

Sí, estos humanoides que pueblan la faz de la Tierra, estos bípedos tricerebrados o tricentrados, un día serán todos iguales, degenerados e incapaces apenas de distinguir el uno del otro. Y si vemos la Tierra, dicen que cada día va andando más despacio, es decir, que la rotación sobre su eje cada día se hace más lenta, debido pues, a las altas mareas y al roce de las aguas.

Por otra parte, el Sol dicen que se va enfriando. Tal vez sea así, pero si digo que conforme la atmósfera terrestre se vaya enrareciendo, va perdiendo la capacidad para analizar y descomponer los rayos del Sol en luz y calor. La Luna, al paso que vamos, se irá alejando si disminuye la velocidad de rotación.  Un día, la Tierra ésta será una roca más, la Entropía la habrá inmolado. Las cosas están marchando todas bajo la Ley de Entropía, todo se encuentra así, mares ya convertidos en una especie de basureros, peces moribundos, ríos contaminados, la atmósfera contaminada por el smog, los frutos de la tierra adulterados.

Eso es obvio, es el desafío, pues como todos ustedes saben, hemos acabado con los frutos verdaderos de la tierra; ahora ya no encuentra uno ni manzanas para comer y le toca tragar perotes, naranjas de California sin semillas, ¿habráse visto cosa más estúpida? He ahí la Entropía. Los sabihondos, satisfechos de su sabiduría, sin saber que lo que han hecho es degenerar a los vegetales, hacerles marchar por el camino de la Entropía. Las tierras se van volviendo estériles, las explosiones atómicas acaban de hacer su agosto. De proseguir así, un día la Tierra quedará inmolada, entonces será otra Luna.

Afortunadamente, la sabiduría del Tercer Logos tiene todo muy bien calculado, ya sabemos nosotros que solo mediante la transformación, es posible vencer la Entropía. Pues la transformación incluye sacrificio, eso es ostensible. Por ejemplo; si uno sacrifica el deseo sexual, esa fuerza que por medio de otra fuerza cristaliza en poderes en nosotros, cristaliza en los Cuerpos Superiores Existenciales del Ser. Si uno sacrifica la ira, aparecerá la gema preciosa de la mansedumbre. Si sacrifica uno el ansia de dinero, la codicia insoportable, nacerá en uno el altruismo. Si sacrifica la envidia, se manifestará la energía de la filantropía, el deseo de trabajar uno por el prójimo, la alegría por el bien ajeno. Es decir, no puede haber transformación, si no hay sacrificio.

El petróleo en la locomotora, se sacrifica en aras de la energía, que pone en movimiento a todo el tren, es sacrificio. Si la máquina es de carbón, como eran las antiguas, se sacrificaba el combustible en aras de la energía, en aras del movimiento del tren. Si, cuando se sacrifica una fuerza inferior en aras de una superior, hay transformación, lo que pasa es que el resultado es tan distinto, porque veamos por ejemplo el combustible, como el carbón, es más inefectivo en el ferrocarril; al ser sacrificado, se convierte en algo tan distinto, como la energía que pone en movimiento al ferrocarril. Es completamente distinta la energía del carbón, es diferente.

Así también, un hombre que sacrifica sus impulsos sexuales, el resultado de esa energía, es derivada en la formación de los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. ¿Ven qué distinto, qué diferente es el resultado? Así pues, si se sacrifican los “yoes”, y se destruyen todos, la energía liberada da origen al hombre interior profundo, entonces de escapa uno de las Leyes horribles de la Entropía. 

La Tierra actual está marchando completamente de acuerdo con la Ley de la Entropía. Si no hay ya el sacrificio, se va a igualar el día de mañana, convertida en una Luna más. Como no se ha terminado el programa cada planeta tiene que dar siete razas antes de convertirse en Luna, pues hay que hacer un gran sacrificio, se necesita la catástrofe.

Y se necesita la catástrofe para poder transformar; hay que sacrificar éstas tierras, todo hay que transformarlo, sacrificarlo. Se necesita una transformación. Como resultado de esa transformación de energía, resurgirá una tierra nueva. De manera que la catástrofe es una necesidad indispensable para poder vencer la Ley de la Entropía. Si no hubiera esa catástrofe, la Ley de Entropía pues, terminaría igualando a la Tierra con la Luna, sería otra Luna más antes del tiempo. Gracias a la transformación que se va a producir, ese sacrificio será una espantosa catástrofe.

Vendrá una Edad de Oro de la nueva humanidad. Ya la Tierra está agonizando. La Entropía la está llevando poco a poco hacia el final, eso lo puede saber cualquier persona. Solo mediante la transformación se puede conseguir que todavía no se convierta en Luna, que surja del caos; si la transformación se va a realizar sobre la base del sacrificio, culminará con una gran catástrofe. Cristo mismo se sacrificó igualmente para vencer a la Ley de la Entropía.

Al Dios Mitra lo ponían sobre un toro con el cuchillo clavado sobre el lomo del animal; de la sangre que manaba de ese toro sagrado brotaban las plantas, todo lo que hubiese. Eso nos dice lo mismo: Sacrificio indispensable para la transformación urgente para trascender a la Entropía. Si uno no hace nada, si no se sacrifica uno mismo, será el tragadero de la Entropía.

Las gentes no quieren realmente sacrificarse; no comprenden lo que es el sacrificio, permanecen sin sacrificarse. Tarde o temprano entrará la Ley de la Entropía en la Tierra y fracasará su labor. Pero si uno comienza a hacer una labor sobre la base del sacrificio, conseguirá transformaciones incesantes, y su obra crecerá y se hará fecunda.

Es claro, pueden empezar por sacrificar siquiera sus propios sentimientos. Yo les aseguro que las gentes están dispuestas a sacrificar sus placeres y hasta sus vicios, su dinero, pero no sus sufrimientos y dolores; los quieren mucho, todo lo sacrificarían, menos sus sufrimientos, eso sí que no. Si empieza por sacrificar sus sentimientos, puede dar un gran paso y vencer la Ley de la Entropía. ¿Quién de ustedes está resuelto a sacrificar sus propios sentimientos, sacrificarse por la humanidad? Es bueno sacrificarnos por eso.

No debemos pensar en el sufrimiento jamás. La gente basa sus experiencias en sus sufrimientos, por lo que pasó en las amarguras, lo que va a hacer y lo que hoy es gracias a haber sufrido tanto. Nadie está dispuesto a sacrificar sus sufrimientos. Gozan recordándolos y dicen: “Yo pasé por tales y tales cosas en la calle para ser lo que hoy soy: el doctor fulano de tal, yo vendía periódicos, dormía en los andenes”. Las gentes quieren demasiado sus propios sufrimientos y se sienten auto-importantes recordándolos.

Sacrifiquen sus sufrimientos, erradiquen de sí mismos los “yoes” que los produjeron y quedan sacrificados los sufrimientos, pues el “yo” de los sufrimientos hay que erradicarlo, hay que desintegrarlo, hay que pulverizarlo. Esa energía que resulta de ahí es transformación, pues nace en uno un hombre diferente y vence a la Ley de la Entropía.

Cuando la Luna estuvo habitada, mucho antes de que esta Tierra en que vivimos existiera, cuando estuvo viva de verdad, tuvo también humanidad y hoy en día quedan restos de esas gentes, en los mundos infiernos de los mares. Son todos iguales, no se distinguen uno del otro, iguales completamente, aunque unos hayan sido sepultados en cajitas de oro y otros en cajas de palo, los agarró la Ley de la Entropía.

Nadie en la Entropía se encarga de “regalar” a los ricos y a los pobres de todo el mundo, es la cruda realidad de los hechos. Si uno se transforma, puede sacrificar o sacrifica algo muchas veces; pero si no se transforma, se lo traga la Ley de Entropía, eso es obvio. Vale la pena reflexionar un poco sobre estas cosas. ¿Cómo se divide etimológicamente la palabra Entropía? Es una palabra griega, que significa transformación. En resumen, podría decirse que la Entropía es una Ley de nivelación e igualación en niveles inferiores; la Entropía es una Ley involutiva descendente de carácter igualativo.

La Entropía hay que vencerla con la transformación. Y la transformación sabemos que solamente se producirá mediante el sacrificio de una fuerza inferior, en aras de una fuerza superior. P.- ¿Una Ley superior lava a una inferior? R.- Bueno, lo podemos afirmar, pero no es lo que estamos planteando en este tema; sin embargo podemos decir: “Cuando una ley inferior es transcendida por una Ley superior, la Ley superior lava a la ley inferior”. Se necesita que la ley inferior sea sacrificada por la Ley superior y cuando se sacrifica viene la transformación y la transformación convierte a la ley inferior en superior.

P.- Se necesitan dos razas más, la sexta y la séptima y como se necesitan, hay una Ley superior que va a ocasionar los sacrificios para que se cumpla esta Ley, ¿va a superar la Entropía, la va a lavar, la va a borrar? R.- La Entropía a la larga, produce desorden, como lo vemos nosotros en los átomos y moléculas de un cadáver. Hay desorden en una biblioteca por ejemplo, si no se limpia, si no se pone en orden, se va amontonando libro sobre libro, papel sobre papel y a la larga es un caos que nadie entiende, un desorden.

En cambio, en la transformación es diferente todo; en la transformación se produce un orden, un orden atómico. En cualquier molécula del Universo encontramos orden. En los pétalos de una flor encontramos orden. En los iones y electrones de un átomo hay orden. Obviamente si existe un orden en un átomo, en una molécula, entonces quiere decir que hay una fuerza ordenadora.

Yo no podría concebir un orden en una molécula de cobre o de almidón sin una fuerza ordenadora. Ahora, una fuerza ordenadora tiene que ser una fuerza inteligente. Yo no creería, no podría aceptar jamás que una fuerza ordenadora naciera del acaso, porque el acaso no es inteligente. Ahora, si el acaso es capaz de producir una fuerza ordenadora, indudablemente ese acaso deja de ser acaso, se convierte en un principio inteligente.

Si por lógica exacta podemos decir que el principio directriz ordenador que fue, que ha sido y será, es el Demiurgo Creador, sólo esa fuerza ordenadora, maravillosa, que puso en existencia el Universo, puede causar transformaciones extraordinarias. 

Si uno no utiliza esa fuerza ordenadora, entonces entra la Ley de Entropía; poco a poco va produciendo el desorden de las moléculas, el desorden de los átomos, el desorden de la mente, el desorden de los principios psicológicos, y así terminamos todos igualados, convertidos en algo que no tiene la menor importancia. Esa es la cruda realidad de los hechos.

Hay gentes que dicen que la Esencia viene del Infinito, pero conocemos que viene de la Galaxia, de la Galaxia del espacio, pasa por el Sol que nos ilumina, y luego pasa hasta los planetas y de los planetas viene a la Tierra. Bueno, hasta se puede hablar en el lenguaje de la música. Siempre he pensado en varios infinitos. El Infinito de Einstein para mí es un Infinito. El Infinito tiende a un límite. El Infinito de Einstein parece que forma 300.000 años, entre esos 300.000 años que se ven por el telescopio, tiene que haber 10.000 galaxias, eso habrá de promedio. Cada 10.000 galaxias pueden tener un promedio de 100.000 soles. Todo ese Infinito de Einstein, es el único Infinito.

Más allá del Infinito hay un espacio vacío, y más allá del espacio vacío, hay otro Infinito, y más allá de ese Infinito existe otro espacio vacío y más allá del espacio vacío hay otro Infinito y eso no tiene límite jamás en matemáticas. Podríamos decir que Infinito más Infinito es igual a Infinito. Ahora, si los invito a sumar varios infinitos, se viene a demostrar la existencia de varios infinitos, pero aquí ya no se usan ni siquiera los números, en matemáticas se utilizan, se usan signos diferentes.

El símbolo por ejemplo del Infinito, se usa para las operaciones. En todo caso quiero decirles lo siguiente: este Infinito de Einstein resuena con la nota LA. El Sol que nos ilumina con la nota SOL. Los planetas que giran alrededor del Sistema Solar con la nota RE. El DO para el Absoluto, el SI para el Infinito. LA para la Galaxia, SOL corresponde al Sol que nos alumbra. FA a los planetas que giran alrededor del Sol. MI a la superficie de la Tierra. RE a las entrañas o mundos infiernos. Luego vuelve el DO del Absoluto de las entrañas de los metales para abajo.

De abajo para arriba iríamos comenzando con el DO del Absoluto, RE de las entrañas de nuestro mundo, MI con las variaciones orgánicas, FA con los planetas que giran alrededor del Sol; SOL, el Sol que nos ilumina; LA, la Galaxia; SI al Infinito, para luego volver a llegar a la nota DO. DO, RE, MI FA, SOL, LA, SI, SI, LA, SOL, FA, MI, RE, DO. Todo este respectivo orden se procesa con las octavas de la Ley Sagrada del Heptaparaparshinok. De manera que este Infinito de Einstein, se mueve bajo la orquestación de las esferas, es algo que camina, que tiene vida.

La Esencia proviene de la Galaxia en que vivimos con la nota LA. Con la nota SOL atraviesa el Sol que nos ilumina. Con la nota FA atraviesa los planetas del Sistema Solar. Lamentablemente la Esencia quedó enfrascada debido a cierta equivocación de algunos individuos sagrados, entre toda esa multiplicidad de elementos indeseables que constituyen el mí mismo, el Ego. Hay que romper pues, ese grueso montón de elementos indeseables si es que queremos que la Esencia regrese de donde vino.

Necesitamos ante todo que el centro magnético colocado en la humana personalidad sea transferido completamente a la Esencia. Para poder llegar a transformar el centro magnético desde la personalidad al Absoluto, se necesita de verdad meterse a trabajar en sí mismo. Si no se hace ¿cómo se hará posible? Esa es mi respuesta en cuanto a la Esencia. Samael Aun Weor

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