San Cristobal

Se dice que SAN CRISTOBAL, dijo: “¡Voy a servirle al hombre más poderoso de la Tierra!...”  Supo de un Rey, y allá fue a dar. Señor, me dijeron que tú eras el más fuerte hombre de toda la Tierra. Vengo a servirte... El Rey lo nombró, pues, su esclavo; lo hizo esclavo. Pero un día vio que el Rey temblaba ante algo, y se le impertinaba. Entonces le dice el esclavo: Señor, ¿Por qué teme? Contestó el Rey: Cristobal

Porque tengo temor al Diablo. ¡Entonces el Diablo es más​ poderoso que tú! Se alejó él de allí, y yendo por un camino vio un grupo de jinetes en sus cabalgaduras. Había uno que los dirigía, el jefe, es era Diablo. ​ San Cristóbal le dijo: ¿Tú eres el Diablo? Responde el jinete: Sí, yo soy. Me dijeron que tú eras el más poderoso y quiero servirte. ¡Sígueme! le dijo el Diablo. Y entró al servicio del Diablo.  

Pero sucedió que mucho más tarde vio que el Diablo temblaba ante una cruz. Claro, le preguntó el hombre al Diablo. Y, ¿por qué tiemblas? ¿Por qué temes? Dijo: Porque yo le temo al Cristo. ¡Ah! Entonces el Cristo es más fuerte que tú. Sí, es más fuerte. ¡Pues me voy a servir al Cristo! Andando por esos caminos encontró a un monje. 

¿A dónde vas? Le dijo el monje. Respondió San Cristóbal: ¡Voy en busca del Cristo, porque me han dicho que es más poderoso! El monje le dijo: Mira, si quieres servir al Cristo, ¿ves ese río? Dijo: Sí. Pues pasa la gente al otro lado, ¡haz algo por la pobre gente! Ahí no hay barcos, ni nada y con tu fuerza puedes ayudar a pasar gente.  

Y San Cristóbal se dirigió al río, y anduvo durante algún tiempo pasando gente de una a la otra orilla. Pero un día vino un niño. San Cristóbal alzó al niño, intentó pasarlo a la otra orilla, pero el niño pesaba terriblemente; así que San Cristóbal impaciente le dijo: Pero niño, no te pongas tan pesado. 

Entonces el niño respondió: Yo soy más pesado que el mundo entero. ¿No dijiste qu querías servirle al Cristo? ¡Yo soy Jesús, el Cristo! Claro, San Cristóbal quedó perplejo. Pasó al niño al otro lado, lo puso sobre una piedra, y un monje con una lámpara, tomó al niño entre sus manos...   San Cristóbal cargando al niño es un símbolo del Mercurio, dentro del cual se debe formar el Oro Puro, el Oro del Cristo. La oveja cargando su vellón, es otro símbolo de lo mismo. 

SAN CRISTÓBAL REPRESENTA, precisamente, AL MERCURIO. Aquel Ángel del “Apocalipsis” con un pie en la tierra y otro sobre las aguas, y un librito en sus manos levantando al cielo la mano diestra y jurando, y rodeado de un arco iris, no es otra cosa sino el mismo Mercurio. Samael Aun Weor.

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