La conquista del Ultra Mare Vitae

La conquista del ultra mare vitaeLa conquista del Ultra Mare Vitae, o Mundo Super liminar y Ultra terrestre, sería algo más que imposible si cometiésemos el error de subestimar a la mujer. El Verbo delicioso de Isis, surge de entre el seno profundo de todas las edades, aguardando el instante de ser realizado.

Las palabras inefables de la Diosa Neith, han sido esculpidas con letras de oro en los muros resplandecientes del Templo de la Sabiduría: “Yo soy la que ha sido, es y será, y ningún mortal ha levantado mi velo”.

La primitiva religión de Jano o Jaino, es decir, la áurea solar, quiritaria y super humana Doctrina de los Jinas, es absolutamente sexual, tú lo sabes.

Escrito está con carbones encendidos, en el Libro de la Vida, que durante la Edad de Oro del Lacio y de la Liguria, el Rey Divino Jano, I.A.O., Baco, Jehová, Iod-Heve, imperó sabiamente sobre aquellas santas gentes, tribus arias todas, aunque de muy diversas épocas y orígenes. Entonces, ¡oh Dios míos!, como en épocas semejantes de otros pueblos de la antigua Arcardía, podía decirse que convivían, felices Jinas y hombres.

Dentro del inefable idilio místico, comúnmente llamado “Los encantos del Viernes Santo”, sentimos en el fondo de nuestro corazón, que en los órganos sexuales existe una fuerza terriblemente divina, que lo mismo puede liberar que esclavizar al hombre.

La energía sexual contiene, en sí misma, el arquetipo viviente del auténtico Hombre Solar que debe tomar forma dentro de nosotros mismos.

Muchas almas sufrientes quisieran ingresar en el Monsalvat trascendente, más desgraciadamente, esto es algo más que imposible, debido al “Velo de Isis” o “Velo Sexual Adámico”. Entre la bienaventuranza inefable de los paraísos Jinas, existe, ciertamente una Humanidad Divina que es invisible a los sentidos de los mortales, debido a los pecados y limitaciones de estos, nacidas del abuso sexual.

Escrito está con caracteres de fuego, en el Libro de la Vida, que en la Cruz Jaina o Jina, se esconde milagrosamente el secreto indecible del Gran Arcano, la clave maravillosa de la transmutación sexual. No es difícil comprender que tal cruz mágica es la misma swástika de los grandes misterios.

Entre el éxtasis delicioso del Alma que anhela, podemos y hasta debemos ponernos en contacto místico con Jano, el sublime y austero Hierofante Jina que en el viejo continente “Mu”, enseñara la Ciencia de los Jinas. Jana, Swana o Jaina, es pues la Doctrina de ese viejo Dios de la lucha y de la acción, llamado Jano, el Señor Divino de las dos caras, tansposición andrógina del Hermes egipcio y de muchos otros dioses de los panteones mayas, quichés y aztecas, cuyas imponentes y majestuosas esculturas, cinceladas en la roca viva, aun se pueden ver en México.

El mito greco-romano conserva todavía el recuero del destierro de Jano o Jainos a Italia, por haberle arrojado del cielo Cronos o Saturno, es decir, de la recordación legendaria de su descenso a la tierra como Instructor y Guía de la humanidad, para dar a esta la primitiva Religión Natural, Jina o Jaina. Janna o Jaina es también, obviamente, la maravillosa Doctrina chino-tibetana de Dan, Chhan, Dzan, Shuan, Ioan, Huam o Dhyan-Choan, características de todas las escuelas esotéricas del mundo ario, con raíces en la sumergida Atlántida.

La Doctrina Secreta, la Doctrina Jaina primitiva, se fundamenta en la Piedra Filosofal, en el sexo, en el Sahaja Maithuna. Doctrina gnóstica, infinitamente superior, por más antigua al propio Brahmanismo, la primitiva escuela Jinayana, la del estrecho sendero que conduce a la luz. Doctrina de salvación realmente admirable, de la que en el Asia Central y la China quedan muchísimos recuerdos, como quedan también en la Masonería Universal, donde encontramos, por ejemplo, la superviviencia de la Cruz Jaina o Swástika, de Swan: el Hamsa, el Cisne, el Ave Fénix, la Paloma del Espíritu Santo o Paráclito, Alma del Templo del Grial, el Nous o Espíritu, que no es sino el Ser o Dhyani del Hombre.

Aun en estos tiempos modernos, todavía podemos hallar rastros en Irlanda, de esos 23 profetas Djinas, o “conquistadores de Almas”, que fueron enviados en todas las direcciones del mundo por el fundador del Jainismo: el Rishi Baja-Deva. Samael Aun Weor “El Misterio del Aureo Florecer” Cap. 26

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