Exorcismo del aire

Exorcismo del aireExorcismo del aire Mediante el aire, Dios sopla Su espíritu en el hombre. Porque el aire no solo es oxígeno. Es prana, la sustancia maravillosa que nos alimenta. Las inteligencias del prana son los silfos y sílfides, que accionan y reaccionan por el impulso de la conciencia.

Los alimentos que necesita nuestro organismo, son de tres clases: La comida, el aire y las impresiones.

 La comida permite transformar los principios vitales mediante el trabajo del estómago que en última síntesis, deposita esos principios vitales en la sangre y se distribuyen por el organismo. Sin embargo, se puede permanecer sin comer mucho tiempo.

La segunda clase de alimento es el Prana, que entra con el oxígeno al cuerpo físico. El aire penetra por la respiración y para su transformación se vale de los pulmones que finalmente deposita los nutrientes en el torrente sanguíneo. El aire es un alimento más importante que la comida pues sin él apenas podemos permanecer sin respirar un minuto, dos o incluso tres.

Lo esencial del aire es el prana, que no puede ser analizado en los laboratorios porque es un componente metafísico.

Cuando el ego quiere llevarse nuestra energía, respiremos hondamente, permitamos que el prana nos insufle sus benéficos efluvios divinales. Con el prana retomamos la calma y trascendemos las dificultades.

Cuando una atmósfera esté cargada, huyamos de ella como del veneno que mancilla el cuerpo y el alma. Es incongruente fumar y querer transmutar, porque el vicio del tabaco mancha el cuerpo y el alma. Los pulmones sucios deben ser purificados antes de aprender a transmutar.

Los sahumerios agradan a los silfos y sílfides del aire. Limpiar la atmósfera con el perfume de plantas aromáticas descarga de tensiones. Inciensos y toda clase de gomas han sido utilizados en los ambientes místicos en todos los tiempos.   

"El espíritu de Dios se movió sobre las aguas, y sopló en el hombre el aliento de la vida. Que MICHAEL guíe, y que SABTABIEL sea esclavo de mi luz y por la luz. Deja que el hálito mío y sus Espíritus, gobiernen el aire que refrena a los caballos (vehículos del Ser).

Corazón de mi corazón, mi ojo derecho y su asentamiento.

Os exorciso criaturas del aire a través del Pentagrammaton, en el nombre del Tetragrammaton, en el cual hay una fe firme y correcta.

Amén. Sea el camino. Que así sea" Sagrario Galdós Echezarreta

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